Intervención/Episodio 2

Sobre las Ayudantías estudiantiles

Las ayudantías estudiantiles se encuentran en peligro. La gestión de la Decana Sleimen y HxEP se niega a llamar a los concursos de ayudantes estudiantes aun cuando ya se encuentran aprobados por el Departamento de Filosofía y cuentan con toda la documentación correspondiente. Una muestra más de la intervención que venimos denunciando.

El año pasado conseguimos, luego de exigirlo durante mucho tiempo, que se sumen 3 ayudantías más, obteniendo 8 en total. Este año, después de hacer un análisis público de la planta docente y de establecer un orden de prioridades en la utilización de los pocos recursos con los que cuenta nuestro departamento, sumamos al pedido 4 ayudantías. Así tendríamos ayudantías en las siguientes asignaturas: Introducción a la Filosofía, Filosofía Medieval, Filosofía Moderna, Filosofía Contemporánea, Filosofía de las Ciencias, Estética, Ética, Pensamiento argentino y latinoamericano, Gnoseología, Antropología Filosófica y dos para el Programa de Ingreso y Permanencia.

Pero, como efecto de la política intervencionista de la gestión de Sleimen 4 de las ayudantías mencionadas fueron directamente rechazadas. Al resto no les tocó mejor suerte: sus concursos no salieron. Desde el Departamento, elevamos la nota para su llamado los primeros días de noviembre, con la clara intención de que su inscripción se realice en diciembre y en marzo se concursen los cargos. De esta manera, brindaríamos un tiempo considerable para la difusión, la inscripción y la preparación del concurso. A pesar de que el Departamento elevó el pedido con anticipación, las ayudantías estudiantiles de Filosofía no fueron tratadas en el Consejo Académico. La gestión de Sleimen y HxEP, lejos de asumir su responsabilidad política, cargó las tintas contra lxs trabajadores no docentes de la oficina de concursos y contra el Departamento aludiendo a que los expedientes no habían sido elevados a tiempo. ¿Qué pasó desde noviembre a diciembre que nunca llegaron las ayudantías estudiantiles para tratar en el Consejo Académico?

No sólo se ensañan con los concursos docentes (los cuáles modifican el padrón docente y podrían alterar el poder de la camarilla), sino que ahora también con las ayudantías estudiantiles. No sólo continúan poniendo trabas en la democratización de la carrera respecto a los concursos docentes, sino que ahora la gestión de Humanidades decide postergar el tratamiento en el Consejo Académico de las ayudantías estudiantiles, afectando así todo el circuito administrativo y lo que es peor la posibilidad de inserción laboral de los estudiantes[1]. Una vez más, lo que eleva el Consejo Asesor Departamental es desoído y atacado de manera sistemática. Los expedientes de Filosofía son destinados a un proceso kafkiano: o bien circulan a la deriva sin ninguna respuesta o bien la respuesta nunca coincide con los procedimientos legales. Finalizaron los Consejos Académicos del ciclo lectivo y nunca le dieron tratamiento a pesar de que fueron elevadas hace más de dos meses. División Concursos sostiene, con razón, que mientras no se traten en el CA no se puede realizar el llamado. Para que estas ayudantías se renueven de manera efectiva deberían continuar el siguiente circuito: 1) Elevación del Departamento (hecho) 2) Tratamiento en el CA (pendiente por falta de voluntad política) 3) Convocatoria pública (pendiente hasta la aprobación en el CA por falta de voluntad política) 4) Inscripción a los concursos (ídem anterior) 5) Sustanciación de los concursos (ídem anterior) 6) Aprobación de las nuevas designaciones en el CA (ídem anterior).

Lo que agrava la situación es que teniendo en cuenta el circuito administrativo este tema será tratado en abril del año próximo y las ayudantías se sustanciarían para el segundo Cuatrimestre del 2019. De esta manera, los estudiantes perdemos la posibilidad de acceder a esos cargos durante un año mientras la camarilla usa el dinero público que no le corresponde.

¡Por la inmediata aprobación de las ayudantías estudiantiles en Filosofía!

¡Abajo la intervención del Departamento de Filosofía!

¡Defendamos los órganos de co-gobierno!

 

 

[1] Una ayudantía estudiantil es un cargo anual rentado para estudiantes al cual se accede por medio de un concurso de oposición. Es decir, se evalúan los antecedentes de lxs postulantes y también sus exposiciones sobre un tema relacionado con la materia que se concursa. Las tareas que realiza un ayudante estudiante son similares a las que realiza unx adscriptx pero con mayor grado de responsabilidad a la hora de coordinar actividades entre la cátedra y lxs estudiantes. Son muy importantes para nuestra formación pues nos permiten acercarnos a la docencia dentro de una asignatura y desarrollar nuestras primeras herramientas en este sentido. De esta manera, lxs estudiantes comenzamos a dar nuestros primeros pasos en la tarea docente. Para acceder a una ayudantía estudiantil los requisitos son: tener más del 20% de la carrera, contar con la materia objeto del concurso aprobada y no tener más del 80% de la carrera. Las ayudantías de segunda –como se las llamaba antes– en Filosofía tienen una historia ligada a la Asamblea de Filosofía (para leer más al respecto, hacé click acá). Allá por el 2002, conseguimos las primeras cinco (5) ayudantías. Como siempre, cada victoria estudiantil trajo aparejada la trampa institucional. En aquel entonces la mayoría estudiantil en el CAD, Franja Morada (lo que luego fue Phrónesis y ahora se convirtió en Mayéutica), tenía el acceso privilegiado a la información sobre los llamados a concursos. Información que no socializaban, evitando así la competencia en los concursos. Si por casualidad algunx estudiante ajenx a su sector político lograba enterarse y se postulaba, lxs juradxs, que habían sido elegidxs por la Franja Morada, garantizaban que la victoria, el cargo y el antecedente quedaran entre sus amigos y/o aliados políticos. De todos modos, continuamos socializando la información sobre las ayudantías estudiantiles, peleando para que los concursos se realicen de modo transparente y exigiendo mayor presupuesto para aumentar el número.

Consejo Académico – Sesión plenaria ordinaria 13 [12-12-18]

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Lxs invitamos al último plenario de año, a realizarse este miércoles, a las 16hs en el aula 66.
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En esta ocasión, nos encontramos ante la ultima intervención del año para la carrera de Filosofía por parte de la Gestión Sleimen- Valcarce y de su brazo estudiantil, HxEP. En este caso, buscan no aprobar un paquete de registros de antecedentes, realizados hace meses y que serán tratados recién ahora. Éstos, ayudarían a reestructurar de manera urgente cátedras que actualmente se encuentran desarticuladas. En algunos casos, nos encontramos ante cátedras que no poseen banda horaria y en otros, directamente se encuentran sin docentes a cargo.
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En el siguiente link encontrarán el orden del día.
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¡Basta de ir en contra de un Departamento que decide en conjunto e interclaustralmente!
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¡Basta de fomentar la precariedad de las carreras!
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¡Basta de decidir en contra de lxs estudiantes!
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¡Tomemos entre todxs las decisiones de las carreras!
Memoria Consejo Académico - Plenario 12 de diciembre de 2018

 

Et ¡Voilà! La farsa ha sido ejecutada

 

 

El plenario pasado, en el cierre del año, nos convocó al último golpe de la gestión Sleimen-Valcarce para este 2018. Así es, la gestión de Humanidades, sin decoro ni pudor, aprobó el llamado de un paquete de concursos –que habían sido impuestos de forma completamente antidemocrática por la antigua gestión de Patricia Britos– burlándose, por enésima vez, de las decisiones de la actual conformación del Consejo Asesor Departamental de Filosofía. Es importante resaltar que el CAD es la primera instancia de representación claustral de nuestras carreras. En este sentido, es el primer espacio donde se discute y proyecta el futuro de Filosofía y como tal debe ser potenciado para lograr mayor participación tanto de estudiantes como graduades y docentes, y no ninguneado como la gestión de nuestra facultad ha hecho durante todo el año. Además, esa es la base primordial que posibilita(rá) la democratización de la educación pública, democratización que a la gestión Sleimen-Valcarce le incomoda y por eso ha intervenido el Departamento de Filosofía.

Como parte de la actual conducción del Departamental, y en contraposición a los mencionados concursos de Britos que ignoran completamente las necesidades de las cátedras, hemos promovido la realización de registros de antecedentes. No obstante, el paquete de designaciones producto de estos registros –que fueron realizados hace meses– apareció recién en este último plenario del Consejo Académico. Por si esto fuera poco, y como veníamos anticipando, la gestión de Humanidades decidió hacer oídos sordos al pedido del Departamental de designar a les que se eligieron en dichos registros. Filosofía, que desde el año pasado se ha librado –al menos momentáneamente– de la histórica camorra que la gobernó desde su reapertura, está ahora subyugada a los atropellos, abusos y caprichos de las facciones que gestionan nuestra facultad.

Pero para ir en el orden de lo acontecido, lo primero que se retrató –pues ya se había tratado en el anterior plenario del CA– fue el resultado del Concurso de Ayudante Graduado en Didáctica Especial para Filosofía. Como ha sucedido prácticamente con todos los concursos que se llevaron a cabo con les jurades de las anteriores gestiones de Filosofía, el resultado es amañado. En este caso, para no perder la costumbre, realizaron un dictamen mayoritario que obviaba los puntos altos de les candidates que no eran les elegides, dando por ganadora a la candidata fiel a su sector, Yanina Zuconni. Sin embargo, esta vez, el jurado estudiantil realizó un dictamen en disidencia en el cual daba por ganador del concurso a un docente no alineado con el sector de Britos – “Ruda” Rodríguez – Folcher. Esta situación desembocó en el Consejo Académico y dada la existencia de dicho dictamen en disidencia, el sector Sleimen-Valcarce-HXEP necesitaba más votos de los que normalmente les alcanzan para dar vuelta las votaciones. Al darse un dictamen en disidencia, hace falta mayoría especial para aprobar el dictamen dividido de un concurso. Los votos de este sector suelen ser 6 (2 docentes, 3 estudiantes, un graduado y de haber empate desempata la Decana), no alcanzan a los 8 votos que constituyen la mayoría especial. Sin embargo, en una maniobra explícita a los ojos de todes les presentes, a la hora de tratar este tema, el sector de Docentes por Humanidades le preguntó a Sleimen si pedían cuarto intermedio en ese momento, la Decana asintió y les dijo “pídanlo ahora”. Así fue, a la vuelta, la designación que quería el sector Britos/Sleimen obtuvo 9 votos y se designó a su candidata. Una vez más, el sector que supuestamente es oposición docente, cerró filas en contra de Filosofía. Resultado: se engrosa la fila de designades a dedo oficializados con concursos truchos.

Por otro lado, cabe destacar que, a raíz del tratamiento de este concurso y del paquete de designaciones surgidas de los registros de antecedentes –¡realizados al principio del segundo cuatrimestre!–, se encontraba presente en la sesión la vieja guardia que gobernó Filosofía por años y sus discípulos. A través de este acto ejecutaron la pantomima del apoyo como si no fueran parte del entramado o como si no pretendieran estar invitades al reparto de la torta. Pura farsa de cartón, egomanía, codicia y egoísmo un cóctel perfecto que junto a una política de privatización de lo público como llevan adelante, desemboca inexorablemente en corruptelas rancias. Helos allí, les aplaudidores, cociéndose en sus jugos hediondos.

Como en el teatro, llegó el momento del acto central. El tratamiento de los pedidos de designaciones en Filosofía incluyó una escena lastimosa. Si bien la gestión no quiere reconocer la validez de los Registros de Antecedentes, hicieron una excepción (como las que hicieron con Ciencias Políticas) a la hora de permitir que la graduada Bedín –quién perdió el registro de antecedentes, pero fue propuesta para ser designada a dedo por la gestión–, del sector Britos, leyera un descargo que ya había sido leído y tratado en una sesión de Consejo Departamental donde defendía su propio cargo. El sector que siempre gobernó Filosofía, en connivencia con decanato, ha desarrollado la mecánica de llevar al Consejo Académico todas las discusiones que en el departamental les resultan insatisfactorias. No importan los argumentos, sólo importa el insistir con versiones apócrifas, conseguir a los aplaudidores y utilizar la fuerza del voto del académico para disfrazar de democrática la política del atropello y la intervención de los espacios de co-gobierno no alineados. Et ¡Voilà! La farsa ha sido ejecutada. Parados sobre la posibilidad de decir cualquier cosa y darla por válida, avanzaron rechazando los pedidos de designaciones (cosa que en Historia o Letras jamás sucede) y lanzaron un llamado a concursos express que resultó de una velocidad inédita en Filosofía. Casualmente, sólo se llamaron a concurso los únicos 5 cargos para los cuales se realizaron registros y que fueron aprobados hace menos de 6 meses. El resto de los concursos –así como las ayudantías estudiantiles– quedaron en el cajón. Lo más alevoso es que hay algunos que fueron aprobados hace unos 3 años y aún no han sido sustanciados. Contando las ayudantías estudiantiles que no se concursarán para el primer cuatrimestre, hay alrededor de 20 concursos pendientes. Se puede, pero se nota.

Por otra parte, tenemos que decir que nos alegra mucho que la consejera Rustoyburu haya reconocido públicamente la gravedad de la situación que se ha vivido en Filosofía. Si bien entendemos que no puede ser explícita, agradecemos que finalmente haya expresado su preocupación por el caso Lobosco. De todos modos, es menester remarcar que nos distanciamos del planteo de la consejera en este punto: la problemática de género es relevante en sí misma y no puede surgir como consecuencia del resultado del registro de antecedentes para la asignatura Antropología Filosófica que no dió como ganadora a una participante de su grupo de investigación. Estamos dispuestos a discutir procedimientos y consideramos la necesidad de avanzar sobre la inclusión de perspectivas de género en las asignaturas de las distintas carreras de Humanidades (incluso podría avanzarse sobre la introducción de dicha perspectiva en los órganos de cogobierno), pero no estamos dispuestos a discutir esos temas en función de nombres propios, pues estamos hablando de los recursos públicos de la universidad.

Volviendo al tema Lobosco y ante la parálisis del asunto, nos preguntamos con la consejera Rustoyburu: ¿qué vamos a hacer?, ¿por qué no hay novedades? Mientras el tiempo pasa, Lobosco continúa de licencia médica en sus dos cargos -uno de ellos parcial- y continúa cobrando su sueldo completo desde hace un año y medio. Ciertamente, para avanzar sobre la concientización de estas problemáticas en nuestra carrera, la consejera graduada del Departamental de Filosofía propuso, a mediados de año, la realización de una actividad institucional de la carrera. El objetivo que se planteó fue el de tematizar los avasallamientos de género cruzados con los lugares de autoridad en la Filosofía, la distinción entre las situaciones simétricas y asimétricas, la discusión sobre cómo funciona el machismo y la discriminación en el entramado de poder de la Filosofía, entre otros temas. Si bien no se llegó a concretar la actividad durante el año, se llevará a cabo para el año que viene y sería una gran noticia que el Grupo de Estudios de Género -en el cual trabaja la consejera académica- pudiera participar y poner a disposición los conocimientos que han construido durante estos años para abordar estas problemáticas. Sabemos que habrá debates intensos ya que, incluso en las filas de su agrupación, hay consejeros docentes de Filosofía pro-vida que no reconocen las asimetrías de los lugares de enunciación.

Otro de los puntos fuertes del último plenario del año fue la aprobación de la reapertura de Ciencias de la Educación. Una vez más, como sucedió hace 3 años con Ciencias Políticas, se reabre una carrera sin aulas y sin presupuesto. Si bien la re o la apertura de carreras es algo que nos alegra, es necesario remarcar que no nos alegra que suceda bajo estas condiciones. Entre muchos elementos problemáticos, inicialmente subrayamos con trazo grueso estas cuestiones: problemática edilicia y problemática presupuestaria. Si no hay condiciones, ¿cómo se garantizarán? Como viene sucediendo: en desmedro de las carreras ya existentes. Las opciones que quedan para cursar es hacerlo en horarios en que las pocas aulas –que albergan a 9 (nueve) departamentos con alrededor de 20 (veinte) carreras en total– estén vacías, es decir a las 9 de la noche o a las 6 de la mañana. El presupuesto y los recursos para los nuevos cargos saldrán inevitablemente de las carreras ya existentes, algunas de las cuales como Geografía o Filosofía vienen siendo relegadas desde hace más de una década. ¿Por qué se reabre una carrera bajo estas condiciones? No nos queda otra opción que barajar la misma hipótesis de siempre: engrosar el padrón docente del sector que comande el proceso para asegurarse la continuidad del control de la Facultad y sus recursos públicos. Esto es como el cuento de la buena pipa, el círculo vicioso o como quieran llamarlo, el asunto es que “son los mismos de siempre”.

Il grande finale irrumpió con romanticismo, sorpresa y mixtura de géneros. En un despliegue de amor casi inédito en los consejos académicos, el consejero graduado Artieda, como si se tratara de un viajero desconocido que llegó hace poco a estas tierras –y no como si fuera parte de las decisiones–, lanzó una Oda a Sleimen destacando sus dotes de liderazgo, su capacidad de gestión exitosa y su andar victorioso por los pasillos. Si algo faltaba para cerrar el año eran las autoalabanzas disfrazadas de alabanzas. Podemos quedarnos tranquilos, la gran farsa sigue más viva que nunca: ¡Bravo!, ¡bravo!, ¡bravissimo!

Consejo Académico – Sesión plenaria ordinaria 12 [21-11-18]

 

Lxs invitamos al plenario del Consejo Académico a realizarse hoy miércoles, a las 16hs en el aula 66.

En esta ocasión, volvemos a encontrarnos ante otra arbitrariedad por parte de la Gestión de Humanidades. Nuevamente, hacen oídos sordos al pedido del Consejo Departamental de Filosofía en su conjunto. Una vez más, el CAD pasa a ser un mero acto administrativo, en donde nos niegan el derecho a administrar los pocos recursos disponibles y distribuirlos en función de las necesidades de la carrera y no de ciertos intereses individuales.

Estos llamados a concursos que la Gestión Sleimen / Valcarce pretende aprobar, fueron impuestos por la anterior directora del departamento Patricia Britos, desconociendo las necesidades de las cátedras.

En el siguiente link encontrarán el orden del día.

¡Basta de intervenir las decisiones tomadas en conjunto en los órganos de co- gobierno!

¡Tomemos entre todxs las decisiones de la Facultad!

 

Memoria Consejo Académico - Plenario 21 de noviembre de 2018

 

Es un hecho. Lo veníamos denunciando desde principio de año: Filosofía fue intervenida por la gestión de Sleimen-Valcarce y Humanidades por el Proyecto. Nuevamente, el sector compuesto por lxs docentes de Pluriversidad (UCR- Cambiemos), su graduado Joaquín Artieda y la mayoría estudiantil, HxEP, aprobaron 5 llamados a concursos pasando por arriba lo decidido por el CAD de Filosofía. Dato a mencionar, en esta sesión se encontraba quien manejó durante años el Departamento de Filosofía –Rodolfo “Ruda” Rodríguez– consejero departamental docente de la gestión anterior en Filosofía, ex decano, ex consejero académico, quién cobra su abultado sueldo por Filosofía y apenas se le conoce la cara pues da clases en Historia y Bibliotecología. Esta situación data desde los 90 pero ¡ojo con las preguntas! Para las gestiones (siempre los mismos sectores y hasta las mismas personas, por cierto) de eso no se habla. Además, se encontraba Fernando Folcher (quién también cobra su abultado sueldo por Filosofía),  jefe de la cátedra para la cual irían la mayoría de estos concursos. Porque de eso se trataba, de seguir sacándole presupuesto a Filosofía para ejecutarlo bajo otras conveniencias.

Con este accionar, el Departamento fue intervenido de facto. Todo lo que aprobaron en el Consejo Académico hasta ahora, en relación a lo presupuestario, responde a la gestión anterior de Filosofía. Todo lo que hemos hecho como nueva gestión fue desaprobado o ninguneado. Es menester historizar un poco sobre estos concursos. Provienen de un paquete que fueron seleccionados por la antigua Gestión del Depto. –con Patricia Britos como directora– allá por el año 2017, utilizando presupuesto de futuras jubilaciones. Selección que no solo se realizó de manera completamente arbitraria, a último momento, antes de irse, a las apuradas; sino que no contemplaba las grandes necesidades de la carrera. En su lugar, y para no variar, se actuó de acuerdo a las viejas prácticas y tradiciones. ¡Están tan orgullosxs de su conservadurismo! Es decir, repartirse los cargos entre lxs amigxs. Este fue el último golpe de dicha Gestión en Filosofía, condicionar todo futuro recurso que se liberara. Sin embargo, al archivar estos llamados, como lo pidió la nueva conformación del CAD, previo análisis de planta docente, nos permitiría redistribuir lo que se libera para cátedras que actualmente se encuentran pendientes de un hilo y en condiciones sumamente precarias.

La intervención del consejero por la mayoría estudiantil, HxEP, solo se apoyó en falacias y citas de reglamentos que sostenían vaya a saber qué cosa, porque estamos frente a un caso de hablar y no decir nada. Suele pasar cuando de lo que se trata es de defender lo indefendible. Igual no nos importa qué digan o intenten decir, lo cierto y relevante es que levantaron la mano bajo la orden de Sleimen una vez más. En el caso de lxs consejerxs docentes, solo se limitaron a apelar a las viejas costumbres y a los “problemas” que Filosofía viene trayendo a cada Académico. En este sentido, hay que decirlo, los supuestos “problemas” provienen de no aceptar la sumisión que nos proponen (por decirlo elegantemente, porque en realidad siempre es a la fuerza). Les molesta tener que explicar, básicamente porque no pueden explicar nada.

Finalmente, los llamados a concursos se aprobaron con la impunidad con la que históricamente se vienen manejando. Lxs radicales de siempre, lxs kirchneristas “que quieren cambiar las cosas”…bah, patrañas! En política universitaria son lo mismo. ¡Si! ¡Exactamente lo mismo! Utilizan los recursos públicos como una PYME, deciden quién entra a trabajar y quién no con los criterios del clientelismo y el nepotismo. Persiguen a quienes no se callan y si siguen hablando lxs siguen persiguiendo. Reducen al otrx al lugar del mal o al de “lxs violentxs”, se afanan en el manodurismo para poder llevar adelante tranquilxs su miserable ajuste contra lxs estudiantes, contra nuestra formación, contra nuestrxs trabajos. Cualquier parecido con el gobierno nacional no es mera coincidencia. Los efectos concretos en este caso particular son simples: hoy en día, el órgano de co-gobierno de Filosofía no puede tomar decisiones sobre qué hacer con sus escasos recursos. Esto y que directamente cierren los departamentos opositores es lo mismo.

Otro de los temas, fue la aprobación de una modificación del plan de estudios para Bibliotecología. Cabe destacar que tal modificación no fue discutida por el CAD de esa carrera. Tampoco se le permitió a la consejera departamental de la Asamblea de Bibliotecología obtener información previa sobre el tema, sino que fue impuesto para su votación, alegando que era algo “menor” a tratar. Además, entendemos que cada pequeña modificación permite estar más cerca de la acreditación a organismos externos, que vulneran la autonomía, como lo es la CONEAU. Sin embargo, cuando nuestra consejera académica pidió en el plenario, con el mandato de la Asamblea de Biblio, una comisión ampliada –para poder interiorizarnos más sobre el asunto– volvieron a insistir en que no era necesario y utilizaron la vieja carta de la tiranía del tiempo. No son muy originales, más bien nulos en originalidad: cuando no quieren discutir algo, o bien apelan al “poco tiempo” o bien hacen tiempo llevándolo a comisión.

No nos damos por vencidxs. Seguimos peleando por carreras mejores y por órganos que realmente sean co- gobernados. A las camarillas que creen que las carreras son sus kioscos privados, les oponemos lucha en conjunto e interclaustral, autogestión y organización desde las bases.

Sobre la intervención de Filosofía y Geografía

La historia de los departamentos de Filosofía y Geografía ha corrido siempre pareja. No sólo el espacio físico compartido es lo que tienen en común, a modo de espejo, sino también el lugar al que han sido condenadas estas carreras: moneda de cambio para negociar entre sectores con más poder en la facultad y la caja para enriquecer otras carreras, subejecutando sus presupuestos. Sin embargo, como algo intrínseco al saqueo y al empobrecimiento de nuestras disciplinas, desde hace más de una década que existe una incansable organización de la resistencia para revertir esta situación.

Así, disputando cada instancia, llegamos al final del 2017 con una conformación inédita e idéntica en ambos departamentos: mayoría estudiantil, minoría docente y cuerpo graduado conformaron una discusión y un proyecto interclaustral que permitieron, por primera vez en la historia, poner directora y director por fuera de los grupos de poder que siempre tuvieron el control. Desde ese momento sabíamos que lo que venía iba a ser más duro que nunca, porque la camarilla no acepta perder, no acepta no conducir, entonces juega sucio -apelando a las maniobras más ruines-. Y así fue, así llegamos a este momento decisivo, no sólo para el presente, sino principalmente para el futuro más cercano.

Para quienes intentan retomar el control tras bambalinas no importa absolutamente nada. Ni el mayor índice de participación, ni la regularización de las sesiones del CAD -y sus actas-, ni la toma de decisiones de la carrera en el ámbito público, ni la socialización de la información, ni la apertura de las puertas para quienes siempre quedamos excluides. En Filosofía, por ejemplo, en lo que va del año ya hubo más sesiones que en 6 o 7 años juntos, un seguimiento a les ingresantes a través de un flamante curso de ingreso y permanencia para paliar el desgranamiento de la matrícula -con informe incluido-, hasta se realizó un inédito análisis público de la planta docente con proyecciones que contenían cuadros y estadísticas. Nada de todo esto vale para quienes ven en estas nuevas modalidades una pérdida de control de territorios, de recursos y, potencialmente, de votos. Porque esto es lo que siempre está de fondo: los concursos que garantizan votos, que garantizan poder, que garantizan recursos, los cuales se reparten a discreción entre unos pocos y con las migajas renuevan a los esbirros. Así se cierra el círculo, así destruyen nuestras carreras, así entran los loboscos, los beades, los bainos, etc.

Entonces, como no controlan el destino de los consejos departamentales despliegan su juego sucio: asedio, boicot e intervención. Este mecanismo se viene organizando por etapas. Por empezar, cuando las gestiones salientes se retiraban, dejaban marcada la cancha: todo recurso que estuviera libre o que fuera a estar libre en un futuro cercano sería condicionado. ¿De qué modo? Manejando los jurados de los concursos, para garantizar que nadie que ose ser oposición o no responder a sus mandatos pueda ingresar a la carrera. En Filosofía realizaron una jugada terrible: antes de que la gestión Britos se retire, aprobaron, en una sesión exprés de 10 minutos, un paquete de 14 concursos atados a jubilaciones que aún no habían salido. Es decir, condicionaron la administración futura de la carrera y de sus recursos de manera absolutamente ilegítima. De más está decir que no existió el más mínimo argumento de por qué los concursos se proponían para los cargos que eligieron. Como siempre, los motivos eran inconfesables y no respondían a las necesidades de la comunidad, sino a los de obstaculizar el ingreso de cualquier cuerpo extraño y promover la llegada de “los amigos de siempre”.

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El asedio se dio durante la primera mitad de este año. En Geografía debieron tolerar que Lombardi (ex directora) y compañía irrumpieran en la oficina sistemáticamente para hostigar y semblantear al secretario y a la directora. En los consejos departamentales cuestionaban cosas absurdas con  intenciones de amedrentar y de golpear subjetivamente. En Filosofía se dio el drama de los concursos truchos. Ante la solicitud de que vuelvan al Departamento 7 de los 14 expedientes que contenían las solicitudes de concursos, la respuesta de la gestión de Humanidades (el mismo sector político de la ex directora Britos, la UCR – Cambiemos) fue una burla: gritos y maltratos sistemáticos del consejero Artieda en contra del director de la carrera y la propuesta de un diálogo con la ex-directora Britos. El resultado: el mismo, darle curso a esos concursos que nunca pudimos discutir, ni pensar. Los otros 7 concursos, habían vuelto al Departamento por problemas de jurados, tras realizar el análisis de planta se solicitó que 6 de los 7 pasen a archivo y se elevaron 10 nuevos pedidos (con cargos menores y 2 ayudantías estudiantiles extra). Llegada la segunda mitad del año entramos en la etapa donde la intensidad de las hostilidades y la manipulación se profundiza en la búsqueda de daños definitivos. Justamente, el miércoles pasado se trataron en el Consejo Académico 3 de los expedientes que contienen los pedidos de concursos que el Consejo Departamental decidió replantear. En el dictamen de comisiones (instancia previa al plenario), la gestión de Humanidades ya manifestó con su mayor desparpajo que no piensa discutir esto y que van a dar curso a los pedidos. Esto es un modo de desoír lo que el CAD conformado con todos los cuerpos, por mayorías y minorías, ha decidido que sería lo mejor para la carrera. Eso se llama boicot e intervención política. Ante la denuncia pública de la intervención, la jugada en el plenario del académico fue la misma que con el anterior paquete de 7 concursos: que pase a comisiones, es decir, meterlo en el freezer, intentar diluir el descontento creciente (algo así como tratar de esconder un elefante bajo la alfombra), esperar y finalmente revertir la decisión del Departamento de Filosofía que solicitó archivar estos expedientes.

El boicot es a las decisiones que el cuerpo colegiado toma. Quienes integramos las comunidades de Filosofía y Geografía vemos poner en tela de juicio todo lo que hace a la estructuración de nuestros departamentos. Ante cada cosa hay un “pero”, incluso ante cosas absurdas como el otorgamiento de funciones docentes en otro cuatrimestre para una profesora de Geografía. Las cosas que suelen ser una mera formalidad en cualquier carrera, en las nuestras se vuelven un objeto de discusión que incluyen hasta cartas de denuncias por hechos que son construidos falazmente.

Finalmente, se da la pantomima en la cual se puede decir cualquier cosa, corporativamente, y con la complicidad de la mayoría estudiantil de Humanidades por el Proyecto, le dan curso a cualquier clase de mentira. Un mecanismo perverso donde alguien miente o establece un argumento ad hoc y todo el resto lo enaltece como una verdad revelada. A través del refuerzo de sus propias mentiras o maniobras llega la intervención de hecho. Si bien no es formal, lo cierto es que los Departamentos de Filosofía y Geografía pasan a ser meras oficinas administrativas donde no hay posibilidad de decisión sobre los recursos ni sobre la planta docente. Dan clases cuando se les antoja, se meten en las cátedras que se les antoja, agarran los cargos que se les antoja, aprueban y rechazan concursos y registros según sus intereses punteriles. Además de todo esto, pretenden que quienes somos sometides nos quedemos calladites y sin chistar, buscan hacernos pasar por violentes y nos quieren hacer creer que somos nosotres quienes decidimos. Es el cuento de la buena pipa, hacen lo que quieren, nosotres denunciamos sus manejes fraudulentos y nos acusan de violencia. Siniestro, perverso.

Un párrafo aparte merece la supuesta oposición compuesta por la mayoría docente. Sus “pactos preexistentes” con Sleimen y cía. se llevan puestas a Geografía y, especialmente, a Filosofía. En lo que va del año, las promesas de defensa de las decisiones del Departamento de Filosofía no han sido más que eso. Cuando el bloque interclaustral de la gestión interviene, Docentes por Humanidades acuerda con “mandar las cosas a comisión”. Nada positivo salió de las comisiones para Filosofía, de hecho salió todo lo que la gestión quería. Asimismo, cuando hemos intentado defender a alguna docente de este sector frente a los gritos e improperios del consejero Bustos, les violentes hemos sido nosotres. Inclusive, y este es el colmo de las ironías, ante el recuerdo de cuando el secretario del CA, Germán Takla, en plena sesión estampó contra un vidrio -que se rompió- a un estudiante y su confirmación de que lo volvería hacer, se escuchó la justificación de este sector: “se estaba defendiendo; le querían sacar las actas”. El machismo y los tintes aristocráticos que destilan nos ubican en el lugar de les criminales indefectiblemente, es un dogma. De pronto, quienes hemos defendido a Filosofía y Geografía durante casi 20 años y que por primera vez accedemos a participar de la conducción del Departamento, somos el problema. Esta maniobra discursiva que busca forzar sentidos también es perversa. 1) Digo que soy oposición. 2) Ante el avasallamiento de la gestión a las carreras más débiles opongo una resistencia superficial. 3) Priorizo los “pactos preexistentes” frente a cualquier tipo de atropello. 4) Frente a la crítica por este movimiento hostigo a quienes se oponen a la gestión, les acuso y me victimizo. 5) Concluyo que el problema no es la gestión que interviene sino quienes se oponen a la intervención. ¡Aplausos! ¿Qué deducimos? “Mientras no se metan con Letras e Historia, con Geografía y Filosofía hagan lo que quieran”. -Fin del párrafo aparte-.

El asunto de fondo, al final, siempre es el mismo: no concursar adversarios políticos o disidencias que pongan en discusión el reparto del presupuesto y de cargos. Dinero y poder. Poder y dinero. Suena ridículo, pero esto rige en el seno de la institución universitaria. Las consecuencias: la pauperización de nuestra formación, la instalación de un sentido corporativo y acrítico frente a las jerarquías prestablecidas, reproducción de un orden piramidal y hereditario. Casi que para ser docente en Humanidades hay que tener sangre azul o ser unx buenx chicx de los mandados. Así, dependiendo de la disciplina que estudiemos, en algunas carreras podremos formarnos mejor que en otras, y en las que no, quedamos marcados por la mediocridad de nuestra formación, cosa que se evidencia cuando nos encontramos con compañeres de otras partes del país.

A pesar de todas las trabas, de la estigmatización, de la persecución sistemática, sabemos que estamos avanzando en la democratización de nuestras carreras. Sabíamos que las hostilidades se recrudecerían en la medida en que impulsáramos nuestros proyectos de apertura consecuentemente, contábamos con la miseria de siempre. Por eso no claudicaremos, nunca. Sabemos que estamos frente a un proceso histórico, inédito en nuestra facultad -y probablemente mucho más allá de estas fronteras-. Es necesario seguir organizades, bien juntes, en las asambleas, participando en los órganos de cogobierno, para poder empujar el bloqueo un paso más, quizás alguna voluntad suelta tenga la capacidad crítica de la reflexión y se de cuenta de que esta vieja política huele rancio. Ya formamos parte de la historia de la UNMDP, ¡vamos a abrir sus puertas para les hijes de les trabajadores!

lechu