Hacerse la rata

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Los Consejeros docentes, la mayoría estudiantil Phronesis y el Consejero graduado (en usurpación del cargo) Assalone faltaron hoy a la sesión del Consejo Asesor Departamental (CAD) de la carrera, impidiendo su realización por falta de quorum.

Los estudiantes de Filosofía reunidos en asamblea de la carrera (el día 24 de abril) habíamos decidido las cuestiones para este CAD y los Consejeros Estudiantiles debían respetar el mandato de la Asamblea de Filosofía.

Una vez más los responsables de la debacle de la carrera se deslindan de sus responsabilidades políticas.rata_firmin

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¿Qué se trataba hoy en el CAD de Filosofía?

Casualmente, una de las cuestiones centrales eran los dictámenes de los registros de antecedentes correspondientes a Metodología de la Investigación Científica, materia que debía comenzar este cuatrimestre. Huelga decir que en la sesión previa del CAD (la primera del año) el compromiso asumido fue el de realizar el registro de antecedentes lo más pronto posible para no retrasar el comienzo de la cursada.

Hoy, mientras hacíamos tiempo esperando a los consejeros nos informamos sobre los dictámenes. Lo primero que notamos fue que ninguno de los dos dictámenes de los registros contaba con las firmas de los jurados estudiantiles. La secretaria nos aclaró que los mismos no se hicieron presentes en la comisión evaluadora, en el día y la hora acordados. Tanto los jurados titulares como los suplentes fueron propuestos por Phronesis, sin consulta previa y sin darnos la posibilidad de sugerir compañeros de la carrera para tal tarea.

Por otra parte ¿por qué los jurados docentes y graduados se reunieron en ausencia del claustro estudiantil? ¿Por qué los Consejeros Estudiantiles de Phrónesis presentan un reglamento para los registros de antecedentes y, al mismo tiempo, no garantizan que los jurados (puestos por ellos mismos) se presenten a la realización del registro? Si tanto dicen interesarse en los estudiantes, ¿Por qué no dan quórum el día que se trataría la designación de un docente sin el cual una materia no puede ser dictada?

 

El Departamental que no fue

Para el día de hoy, jueves 16, estaba convocada la segunda sesión del año del CAD de Filosofía. La misma tenía cita a las 15.30 hs., con la confirmación de asistencia de los claustros docente, graduado y la mayoría estudiantil (Phronesis). Cabe aclarar que cuando hablamos el martes con uno de los consejeros de Phronesis para ver si todos los consejeros podíamos participar del CAD en el horario convocado, se desentendió del asunto, alegando que aún no había leído el mail que nos había llegado desde la Secretaría del Departamento. El miércoles, Phrónesis nos envió un mensaje privado por Facebook para consultarnos si íbamos al departamental, cuando ya había confirmado su asistencia  ese mismo día en horas de la madrugada. Cabe preguntarse, ¿Por qué Phronesis consulta la asistencia de los consejeros del Colectivo de Filosofía, si ellos habían hecho su parte sin previa consulta con nosotros?

Llegado el día de hoy, a las 15.30, los consejeros del Colectivo de Filosofía aguardamos la llegada del resto de los consejeros en la puerta del departamento. También se encontraba esperando el consejero docente Rodolfo “Ruda” Rodríguez. Cuando llegó la secretaria nos comunicó que el Consejero graduado (Assalone) había mandado un mail “sobre la hora” (pasadas las 13:00 hs.) proponiendo posponer la sesión dado que la minoría estudiantil no había confirmado su presencia. Por supuesto no llegamos a leer ese mail porque nos encontrábamos en la facultad para la sesión del CAD. Seguimos esperando que llegaran los demás consejeros, y cuando se hicieron las 16 la secretaria declaró que la sesión había quedado sin quorum.

Nos preguntamos, si todos habían confirmado su presencia ¿por qué no fueron al departamental? ¿Acaso no les cerró alguna rosca? ¿Por qué si jamás acuerdan la fecha y la confirmación de la sesiones con el Colectivo de Filosofía, arguyen que se ausentaron porque desconocían si nosotros íbamos? Aún si nosotros, Consejeros por la minoría, no hubiésemos ido ¿en qué influye eso con la responsabilidad política que tiene el resto de los consejeros respecto del CAD?

Todo aquel que dice defender Filosofía pero en los hechos tiende a profundizar su pauperización, todo aquel que sólo dedica su esfuerzo a denostar a quienes hacemos algo por cambiar el estado de cosas; no hace más que defender el actual orden de las cosas. Seguiremos batallando para que la carrera se democratice definitivamente. Quienes acepten este desafío, nos encontrarán en la lucha.

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lechu psicodélica

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COLECTIVO de FILOSOFÍA

mayo / 2013

Sin pruebas y con cargos

De cómo una denuncia sin fundamento encubre la usurpación de cargos públicos

La Asamblea de Filosofía reafirmará, en las próximas líneas, dos puntos que consideramos importantes de los ya tematizados en el comunicado emitido el día 23 de marzo del corriente: en relación a las falsas acusaciones realizadas por un estudiante y un graduado de la carrera; y en relación a los cargos que dichas personas ocupan hoy ilegítimamente. Creemos que ambos hechos, el de la denuncia pública y el de la negativa privada a presentar la renuncia, se vinculan de cierta manera que expondremos a continuación.

El primero de ellos está relacionado con las calumnias expuestas en la denuncia pública por Eduardo Assalone y Francisco Casadei. Como mencionamos en nuestro comunicado anterior: “bajo ningún concepto la Asamblea de Filosofía resolvió agredir físicamente a ninguna persona, estando ese tipo de hechos muy lejos de constituir sus objetivos políticos”. Para ser más claros: ningún miembro de la Asamblea de Filosofía agredió físicamente a nadie. Es por ello que instamos, a quienes estén dispuestos, a que denuncien (como son realmente las denuncias formales: con nombre y apellido) a quien ó quienes hayan protagonizado este hecho de violencia y muestren las razones/pruebas que justifican su vinculación con la Asamblea de Filosofía. A la vez exigimos que salgan a la luz las pruebas que tienen en sus manos para vincular a dos integrantes de la AF que “tomaban un café” con el “hecho de violencia” del que dicen ser víctimas. De lo contrario, las graves acusaciones y ofensas expuestas por Eduardo Assalone y Francisco Casadei tienen el carácter de calumnias. El hecho de violencia que refieren ha sido exprimido de manera sensacionalista, al punto tal de ser esgrimido como justificación para dispensarse de dar explicaciones por la usurpación de los cargos que ejercen ilegítimamente.

El segundo punto a reafirmar, que consideramos de suma importancia y que ha quedado solapado en virtud de una falsa denuncia a la AF, trata de los cargos de cogobierno que las personas mencionadas siguen ocupando. Si los consejeros fueron en una lista electoral, fue porque los eligieron por consenso en una asamblea. Asamblea a la que no asisten para decidir ni llevar la información del CAD. De más está decir, que la gente los votó bajo esa consigna de acción y que los cargos pertenecen a la asamblea y no a los individuos, en esto reside su carácter de mandatados. Repetimos: por todas las razones expuestas en el comunicado anterior, de las cuales la más grave de ellas “consiste en usurpar cargos electivos arrogándose su titularidad, cambiando de filiación una vez que hubieron accedido a ellos; modificando radicalmente el sentido de las acciones políticas, y desconociendo el carácter mandatado de los cargos en las formas de organización asamblearia”, los consejeros deben presentar la renuncia a los cargos que ejercen de manera ilegítima, tal como fue decidido en la asamblea pública del 21 de marzo y ratificado en la asamblea pública realizada en el día de la fecha.

La AF puede dar cuenta de su historia de lucha junto a organizaciones compañeras. Esa historia sustenta nuestro compromiso no sólo contra hechos de violencia física, sino también de violencia institucional. Esto incluye: persecución política, procesamientos, amenazas académicas; de la que hemos sido víctima nosotros mismos e incluso quienes ahora eligen poner distancia y estigmatizar a sus compañeros, vaya a saber en función de qué interés espurio. No es menor para nosotros que hoy esta gente se pare de la vereda de enfrente: criminalizando a quienes todos los días se exponen y ponen su cara y su cuerpo para cambiar la Universidad y sociedad en que vivimos.

Apelamos a que se haga justicia con la memoria de una asamblea que, desde hace 10 años, en los hechos, ha demostrado la posibilidad de cambiar las cosas por medio de la acción política, las discusiones en asambleas públicas, abiertas, con trabajo de base y horizontales. Ante la acusación de que no somos una “verdadera asamblea” sostenemos que no creemos que exista en el mundo algo así como arquetipos ideales; organizaciones puras, exentas de errores. Somos conscientes de que la participación es protagonista del cambio y por eso convocamos regularmente a las asambleas públicas, seas docente, graduado/a o estudiante. Aún siendo “pocos”, como refieren maliciosamente los denunciantes,  seguimos luchando por la participación del conjunto en la toma de decisiones. Con aciertos y tropiezos, pero siempre entre todos; porque hacemos, vamos transformando lo que creemos injusto para lograr lo que juzgamos mejor para todos.

Asamblea de Filosofía

9 de abril de 2012

Respuesta a las falsas acusaciones

Crónica de una Traición Anunciada

violencia es mentir

Los militantes de la Asamblea de Filosofía, por medio de la presente comunicación, cuya difusión fue decidida en una reunión pública el miércoles 21 de Marzo, desmienten las declaraciones formuladas el lunes 19 del corriente por parte de los consejeros Eduardo Assalone y Francisco Casadei. Queremos consignar aquí que bajo ningún concepto la Asamblea de Filosofía resolvió agredir físicamente a ninguna persona, estando ese tipo de hechos muy lejos de constituir sus objetivos políticos.

Los consejeros calumnian e injurian a sus propios compañeros impunemente e incurren en una falta de probidad al seguir detentando cargos mandatados por una organización a la que desconocen, llegando al punto de dictaminar su muerte. Los consejeros advierten elocuentemente que “si bien es cierto que la Asamblea ha muerto, no es menos cierto que estaba muerta desde hace ya bastante”. La pretensión adversativa de la primer parte de la oración no se confirma en la segunda: en realidad, podría haberse dicho simplemente que “hace tiempo la Asamblea ha muerto”. El decretar la “muerte de la Asamblea” por parte de los consejeros no puede ser sino una ambición insólita, al menos hasta tanto se encuentren formas de “eugenesia” política o de administración de certificados de defunción de expresiones colectivas. Un ejemplo palmario de la vitalidad de la Asamblea se advierte en la decisión (asentida por una numerosa concurrencia) de dar a conocer este comunicado. De otra parte, sería interesante escuchar de boca de los consejeros, una explicación acerca del concepto de “legitimidad autoconcedida” que mencionan en su denuncia. ¿Acaso no es legítimo que un grupo de personas se reúnan en Asamblea a través de una convocatoria pública? ¿En qué sería impugnable que se autoconcedieran la legitimidad?

Los hechos que referiremos aquí son de una gravedad que es preciso subrayar en toda la línea. El más pregnante de ellos consiste en usurpar cargos electivos arrogándose su titularidad, cambiando de filiación una vez que hubieron accedido a ellos; modificando radicalmente el sentido de las acciones políticas, y desconociendo el carácter mandatado de los cargos en las formas de organización asamblearia. Todas estas son causales para exigir que los consejeros, caso de tener escrúpulos, presenten la renuncia a los cargos que ejercen espúreamente.

Éste que aparece primero es el último de una prolongada serie de acontecimientos recusables. Será preciso enumerar, para echar un poco de luz sobre algunas cuestiones mencionadas por los consejeros, los “crímenes” políticos que determinaron su separación de la Asamblea. Estas cuestiones atañen concretamente a las acciones de algunos compañeros, que la apreciación colectiva ha juzgado como contrarias a las convicciones y valores abrazados por la Asamblea. Entre ellos se cuentan el manifestar que efectuaron aviesamente grabaciones no consentidas en asambleas y reuniones de militantes; tener conversaciones privadas con personas que forman parte de la gestión de la Facultad, transmitiéndoles datos confidenciales; extorsionar con el vaciamiento del claustro graduado en el Consejo Departametal, sugiriendo falazmente tener en sus manos la renuncia de la Consejera graduada Catalina Barrio; tomar decisiones particulares sin cumplir los mandatos del colectivo, tergiversando información sobre situaciones de hecho; no asumir cargos electivos en el Consejo Departamental, delegando la responsabilidad y la exposición en otros compañeros, priorizando sus propias situaciones personales por sobre las ajenas; no afrontar tareas decididas colectivamente; negarse a debatir sobre temas puntuales; tener una exigua participación en la campaña para las elecciones de los claustros graduado y estudiantil; no admitir el haber suscripto la decisión de romper el vínculo Asamblea-Espacio, negando haber firmado el documento que daba cuenta de esa decisión, cuando en efecto lo hicieron; ocuparse de la cooptación de compañeros a través de la conspiración y la falsedad ideológica; retirar el apoyo a los representantes estudiantiles y graduados en el consejo departamental; negar y minimizar tareas de la Asamblea, apropiándose asimismo, de algunas de ellas a título personal; valerse del trabajo ajeno para su propia vanagloria, adueñándose, por ejemplo, del Seminario Colectivo de Filosofía Contemporánea, y proponiendo invitar a participar en él a sectores anuentes a la gestión de la Facultad; hacer afirmaciones de veracidad dudosa sobre la negativa del respetado docente Andrés Crelier a dar su consentimiento para la realización del Seminario Colectivo en el caso en que militantes de la Asamblea decidieran participar de él, limitando, contradictoriamente, el acceso de los mismos a un espacio de conocimiento y debate pretendidamente amplio e irrestricto; esgrimir los cargos y posiciones que detenta cada uno como principio de autoridad, en desmedro de la horizontalidad que dicen defender, práctica que puede achacarse también a algunos militantes del espacio llamado Deconstrucción Asamblearia, quienes, invocando sus cargos de representación estudiantil, expresaron discutibles opiniones sobre la Asamblea de Filosofía sin haber participado nunca en ella, lo que implica no tener conocimiento cabal de la situación; apropiarse de los archivos de la Asamblea conservándolos en su domicilio particular; afirmar que eran expulsados en tanto practicaban mecanismos de auto-expulsión; tomar decisiones sobre convocatorias a Consejo Departamental a espaldas del mandato de la Asamblea; usufructuar consignas y símbolos característicos de la Asamblea para su militancia en otro espacio; promover la separación en la militancia de los claustros, siendo que el común de la Asamblea pretendía reunirlos, basándose en auténticas premisas igualitarias (Léase “Papanazi”); calumniar a compañeros a través de diversas vías de comunicación, entre ellas, en el importante afiche, confeccionado por la Asamblea, que hacía referencia a la desaparición de Luciano Arruga.

Los anhelos de aniquilación de la Asamblea se expresan tanto sea en palabras como en acciones, y se reflejan con claridad en la inspiración del comunicado de los consejeros, quienes queriéndolo o no, convienen con la gestión de la Facultad en la calidad de sus objetivos.

Los consejeros hacen una innecesaria referencia a la situación de estar “esperando el colectivo” al igual que otras personas circunstantes, dando a través de esa frase la nebulosa impresión de ser ciudadanos neutrales preocupados por su integridad. Los discursos del miedo, la desconfianza y la apelación morbosa, amplificada, a la violencia, son compatibles con una ideología de la seguridad, el sectarismo y la segregación que, apareciendo como denunciada, es en realidad vindicada. Las reacciones temerosas del ciudadano común amenazado son el caldo de cultivo más propicio para la imposición de mentalidades represivas.

Los consejeros, que supuestamente son, ellos mismos, miembros de la “autodenominada” Asamblea de Filosofía (es de interés aclarar que la inmensa mayoría de las organizaciones políticas son autodenominadas) sostienen que ésta convocó a una reunión en “pleno” receso de verano, supuestamente un domingo de noche (convocatoria que, según hay que aclarar, es resuelta colectivamente) y, expresándose en potencial, sostienen que en esa reunión se “habría” adoptado la decisión de desvincularse del espacio llamado Deconstrucción Asamblearia. Esta afirmación es extraña, en virtud de que el consejero Francisco Casadei concurrió a la citada reunión, expresando allí su opinión, curiosamente  favorable a la dicha desvinculación. Asimismo, faltan a la verdad cuando dicen que se les impidió usar los medios de difusión de la Asamblea, y se refieren, confusamente, a la situación de haber “creado” ellos mismos algunos de esos medios.

A continuación mencionan que “una decena” de estudiantes fueron virtualmente expulsados de la Asamblea, sin consignar sus nombres ni las circunstancias en que esto pudiese haber ocurrido. Es una forma inicua de ver la política el ignorar las importantes relaciones del ejercicio del poder en el nivel más amplio con el que se observa en las instituciones y espacios puntuales. También lo es reducirla a las circunstancias de la psicología individual. Los eventuales decaimientos en el vigor de la militancia asamblearia se explican, a nuestro entender, por el cambio de paradigma en las prácticas políticas a nivel nacional, que transitaron desde la exaltación del autogobierno en la época de la crisis de 2001, hasta el regreso de la confianza en las instituciones de la democracia liberal y la representatividad. A un nivel restringido, la gestión de la Facultad, preocupada por la preservación de las instituciones de administración, no se aviene con las premisas de la participación asamblearia e igualitaria, y ejerce para su eliminación todo tipo de prácticas corporativas y de criminalización del reclamo.

Los consejeros dicen que las diferencias entre militantes de la Asambleafueron “silenciadas” cuando es el caso de que siempre se les ha dado la oportunidad de hablar claro. Incluso se los ha instado a que lo hagan, negándose ellos sistemáticamente. Por otro lado, aunque manifiestan no abjurar de los principios asamblearios, parecen hacerlo efectivamente cuando se autodefinen como consejeros sin mención de la Asamblea por la que han sido mandatados. Asimismo, subvierten sus convicciones cuando amenazan con recurrir a leyes punitivas contra las que se pronunciaron en instancias anteriores de su militancia, como la Ordenanza 822. La existencia de esta ordenanza es un claro ejemplo de criminalización y persecución que fue aplicado para disuadir a estudiantes, graduados y docentes de Humanidades en ocasión de las protestas sobre la transparencia de los concursos de la carrera de geografía (Léase Documento por la derogación del régimen disciplinario estudiantil)

Hay que destacar que los militantes de la Asamblea de Filosofía no tuvieron nunca la intención de publicitar las diferencias internas que la afectaban, no obstante la actitud de los consejeros y otros militantes a los que ya nos hemos referido, que reproduciendo procedimientos de la gestión, apelaron a la denuncia, la delación pública y las charlas ocultas y a puertas cerradas, han ocasionado que la Asamblea no pueda guardar silencio ante la serie de difamaciones y acusaciones recibidas. Lamentamos que la deriva política transforme a compañeros en partisanos que engrosan las filas adversas, sin eximirlos de su culpa política. Hay militantes que se dicen compañeros, pero anteponen su carrera académica y sus posiciones de poder a las responsabilidades colectivas y la trayectoria política, publicitan las disensiones internas favoreciendo los intereses de la gestión de desarticular la Asamblea, amenazan con las armas de la burguesía, y bregan por el trato represivo y punitivo hacia las manifestaciones colectivas y los espacios públicos de participación y opinión.-

 

 

Asamblea de Filosofía

Viernes 23 de marzo de 2012