Respuesta al correo electrónico de la Gestión de Sleimen

Tras la difusión de la situación, tras la participación activa de las diferentes fuerzas del campo popular que conforman la vida en la Facultad y la Universidad, tras el tratamiento del tema y el pronunciamiento por parte de la Federación Universitaria Marplatense, recién luego de todo eso, la Decana elaboró las Resoluciones de decanato (RD) correspondientes para designar a lxs docentes que dictaron el curso de ingreso en Filosofía y para designar a lxs ayudantes estudiantes en los cargos obtenidos por concurso público de oposición. Sin embargo, la designación no fue total, sólo aprobó 5 (cinco)  de las 8 (ocho) ayudantías concursadas. Las razones esgrimidas en la RD -ser inédito que un estudiante gane 3 cargos- desnudaron las verdaderas razones (en el mismo expediente se aprueba a otro estudiante que obtuvo 2 cargos). Decíamos, desnudaron las verdaderas razones: Juan Francisco Arias hace política y es un militante de una organización opositora a la gestión de Humanidades. A eso le llamamos persecución política: ser discriminado por diferencias ideológicas con quienes ejercen el poder y tienen una relación jerárquica, asimétrica, respecto del estudiante. Hace tiempo que habitamos la Facultad de Humanidades y lamentablemente no podemos comprender esta situación como un hecho aislado, es más bien un eslabón más de una cadena extensa.

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Luego de que hiciéramos pública nuevamente esta situación, el equipo de gestión de la Facultad de Humanidades, decidió, mediante un mail que envió a la comunidad universitaria, explicar por qué hicieron lo que hicieron. Que se hayan visto en la obligación de explicar, luego de las exigencias de que así lo hicieran, nos hace pensar que existe todavía en esos sectores que conforman la gestión cierta cuota de racionalidad y estima de la democracia, que entiende que las tareas de un funcionario público contienen responsabilidades, obligaciones y se hallan dentro de un entramado legal que no puede ser desconocido.

Sin embargo, consideramos que las razones aducidas en el mail del que hablamos trasladan infantilmente responsabilidades, contienen información que no se condice con los hechos, desconoce los reglamentos y dice demasiado sobre cómo esta gestión comprende el ejercicio de los cargos públicos. Es por ello que vamos a responder punto por punto a lo enunciado por el equipo de gestión en su mail. No nos molesta tener que escribir y escribir, la pereza no es aliada de quienes hemos elegido transitar críticamente las instituciones que habitamos.

No es fácil, dado que mientras escribíamos este texto, la persecución política denunciada fue explicitada públicamente mediante el comunicado de la agrupación de la decana: Pluriversidad. Sin embargo, haremos el esfuerzo porque estamos convencidos que un buen ejercicio democrático supone discutir los mejores argumentos del interlocutor. Y esos argumentos no están en el comunicado de Pluriversidad, allí solo vemos el facilismo de atacar al otrx convirtiéndolo en el espantapájaros. La caricaturización del otrx, su demonización, no tiene otro cometido que el de desautorizar su palabra, convertirlo en nada. Más si ello se hace desde el ejercicio de la autoridad y del poder. Pensamos que no se trata sólo de ganar batallas, creemos que es bueno ganarlas con buenas razones.

Pero, basta de preámbulos. Vayamos al mail.

Dicen:

En ambos casos, se trata de expedientes de designaciones docentes del Departamento de Filosofía, que debían ser tratados por el Consejo Académico a finales de marzo y que, en el marco de la situación actual de interrupción de su funcionamiento, debieron ser objeto de Resoluciones de Decanato. Es menester recordar que todas las designaciones docentes se realizan a través de una ordenanza del Consejo Académico, y que las resoluciones del Decanato son un recurso extraordinario que se utiliza exclusivamente para resolver cuestiones sencillas o urgentes. Los decanos no están obligados a utilizar este recurso estatutario, pero pueden hacerlo con total legitimidad, teniendo en consideración que sus decisiones deberán luego ser refrendadas por el Consejo Académico.

Claro, exactamente. Venimos diciendo esto hace semanas. En el marco de la pandemia, el Consejo Académico no está funcionando. De ahí la necesidad de que se arbitren los medios necesarios para que lxs ayudantes estudiantes y lxs docentes del curso de ingreso de Filosofía puedan cobrar su salario. El único modo de hacerlo a nuestro entender era justamente una Resolución de Decanato (RD). Así que en este punto han acordado con nosotrxs. Efectivamente, como las RD son un recurso extraordinario que se utiliza para resolver cuestiones sencillas y urgentes, añadimos que cobrar el salario es a nuestro entender un tema de urgencia.

Los dos casos “denunciados” tienen algunas similitudes, pero también diferencias importantes. Por ello los explicaremos separadamente, siguiendo simplemente el desarrollo de las acciones contenidas en el expediente y aludiendo a las más elementales normas de funcionamiento de la Universidad, definidas por su Estatuto y sus ordenanzas.

Claro que sí, hay similitudes: que en ambos casos lxs trabajadores no estaban percibiendo su salario. Y diferencias, algunas relevantes, por ejemplo que lxs docentes del curso de ingreso ya habían trabajado durante los meses de febrero y marzo; lxs estudiantes ganadores de los concursos, por su parte, había que darlos de alta para que puedan comenzar a trabajar y así percibir su correspondiente salario. Volveremos sobre este punto más adelante, especialmente sobre la última oración. Porque creemos que justamente el accionar de la Decana en su RD lo que NO hace es seguir las normas de funcionamiento de la Universidad, definidas por su Estatuto y sus ordenanzas.

En primer lugar, se denuncia a la Facultad por la (no) designación de dos graduados que habrían dictado el curso introductorio que ofreció el Departamento de Filosofía en marzo de este año. 

En primer lugar la denuncia es a la Decana quien es la encargada de firmar la RD. Más allá de cómo sea la deliberación previa a la publicación de la RD, lo cierto es que quien tiene la potestad para elaborarla y firmarla es la Decana Silvia Sleimen.

El 18 de diciembre de 2019, dicho Departamento solicitó la designación de dos graduados para tales fines, y el expediente le fue inmediatamente devuelto por no adjuntar la documentación necesaria para su tratamiento. Con esa documentación adjunta, la solicitud volvió a ser elevada por el Departamento el 28 de febrero de 2020, y recibida el 2 de marzo por la Secretaría Académica de la Facultad. Seguidamente, se informó al Dr. Diego Parente -cosa que ya se había hecho para otros dos casos similares unos días antes- que la designación debía realizarse en alguna asignatura del Plan de Estudios, debido a que los cursos de ingreso no forman parte de la oferta académica, y que tanto la Facultad como los demás Departamentos organizan los cursos, talleres y charlas para ingresantes a través de la participación voluntaria de docentes, graduados y estudiantes avanzados. En cumplimiento de lo solicitado, y habiendo tomado conocimiento del contenido del expediente, el Dr. Parente elevó el 29 de abril la nota con las especificaciones requeridas oportunamente, solicitando la designación de ambos graduados en la asignatura Introducción a la Filosofía. 

El departamento de Filosofía elevó para su aprobación la designación de lxs docentes que habían trabajado en el curso de ingreso, como lo venía haciendo años anteriores. Cuando el Departamento de Filosofía recibe esos expedientes nuevamente lo que solicitaba la Decana de la Facultad era que se adjunten las firmas de todxs lxs consejerxs departamentales que habían estado en la sesión de Consejo Departamental en la que se había tratado dicho tema. Exigencia que no se encuentra normada y que dilata el tratamiento. De todos modos, el Departamento de Filosofía, tratando de cumplir con lo solicitado, elevó nuevamente el expediente con el pedido de designación adjuntando el acta de la sesión de Consejo Departamental.

Nunca se solicitó al Departamento de Filosofía que lxs docentes sean designadxs en alguna asignatura del Plan de Estudios, debido a que los cursos de ingreso no forman parte de la oferta académica, y que tanto la Facultad como los demás Departamentos organizan los cursos, talleres y charlas para ingresantes a través de la participación voluntaria de docentes, graduados y estudiantes avanzados. De hecho, esta directiva es novedosa y extraña, más aún cuando se hace sin el funcionamiento de los órganos de cogobierno en medio de la cuarentena.

Para la gestión la culpa es del otro siempre. Un clásico. En este caso, afirman, que la culpa es del Departamento de Filosofía. Pero no. El Departamento de Filosofía elevó todo en tiempo y forma, de la misma manera que lo ha hecho durante los últimos 3 (tres) años, tiempo que lleva funcionando el curso de ingreso. Dicho curso fue propuesto por la entonces directora del Departamento de Filosofía: Patricia Britos durante su dirección, se sostuvo durante la dirección de Crelier y funciona en la dirección actual de Parente. El curso de ingreso se realiza desde hace 3 (tres) gestiones del departamento. Siempre se hizo igual. Siempre se aprobaron lxs docentes para trabajar en el curso de ingreso. Aquí abajo les dejamos para que vean la OCA del 2019 donde las mismas funcionarias que hoy lo niegan, aprueban el pedido.

Siempre fue un mero trámite que no requirió más que la presentación de la nota. Estamos hablando de dos designaciones a término de Ayudantes Graduados durante 1 (un) mes, sueldos de a lo sumo 10.000 pesos. La gente que decide que esos sueldos no se cobren tienen cargos exclusivos, cargos de gestión y vaya a saber qué más. Deben ganar más de 80.000 pesos al mes.

Con todo, el director del Departamento de Filosofía, atendiendo a la gravedad del caso y a la urgencia de que los salarios puedan ser cobrados por lxs trabajadorxs, elevó ahora el pedido de designación de lxs docentes del curso de ingreso en una asignatura de la currícula tal cual fue solicitado por la Secretaria Académica. De todos modos, es llamativo que en el medio de la cuarentena se nos dé una nueva directiva que continuamos sin comprender. Continúa pendiente que la gestión explique por qué cambió las reglas.

A su vez, el Centro de Graduados de Humanidades nos solicitó que atendiéramos a esta situación extraordinaria, y procediéramos con las herramientas que el Estatuto habilita. De este modo, el problema fue resuelto a través de la RD 591/20 (disponible en el Boletín Oficial, nº 323 del 6 de mayo de 2020, y que adjuntamos). 

Aquí es necesario aclarar que la conducción del Centro de Graduados de Humanidades es parte de la gestión de la Facultad. Por esa misma razón, el CGH se negó a denunciar la situación que atravesaban lxs graduadxs afectadxs y a responsabilizar a decanato por el incumplimiento en el pago de sus sueldos. Hicieron público un comunicado en el que decían haber hablado con las autoridades y que la respuesta había sido favorable. Nada más. Lo cierto es que ninguna de esas charlas privadas hizo que la RD se aprobara para que lxs docentes pudieran cobrar, más bien fue la publicidad que le dimos a la situación y la aceptación del Departamento de Filosofía de elevar ahora la designación como secretaría académica estaba exigiendo.

Reiteramos que esta medida extraordinaria reemplaza por razones de fuerza mayor a las ordenanzas del Consejo Académico, órgano de cogobierno en el que está representados todos los claustros y en el que se expresan democráticamente todos los sectores de la Facultad. Al utilizarla, la Decana demostró su vocación de resolver el problema, ocasionado en repetidos errores administrativos del Departamento de Filosofía.

En el Consejo Académico no están representados todos los sectores de la facultad. Ni cerca. En este momento, la Decana, la mayoría docente, lxs graduadxs y lxs estudiantes son del mismo sector político (Pluriversidad + Nuevo Encuentro). Mientras que solo hay dos consejerxs de otro sector político, la minoría docente. Por otra parte, lxs trabajadores no docentes no cuentan con voto en dicho órgano de cogobierno. El consejo académico no solo deja afuera a múltiples sectores políticos sino que privilegia al claustro docente por sobre los otros. Ustedes dirán, ganamos las elecciones. Ciertamente, es indiscutible (aunque podríamos discutir largo y tendido las prácticas viciadas de la propia institución que derivan en tal endogamia, o la naturaleza misma de los órganos de cogobierno, pero ese es otro tema). Ahora bien, eso no significa que sea un espacio en el que se expresan democráticamente todos los sectores de la Facultad. De hecho, cuesta mucho poder dialogar en los consejos académicos sin consejerxs que nos den la palabra. Lo que también es indiscutible es que el Departamento de Filosofía tiene sus propias elecciones de claustro aún cuando los resultados no sean de su agrado, sus representantes han sido legítimamente elegidos. Quienes somos representantes en el cogobierno de Filosofía podremos ser sectores minoritarios como ustedes nos llaman, pero aún así representamos a la comunidad de una carrera que forma parte de la Facultad de Humanidades. Creemos que una práctica democrática en el ejercicio del poder debería bregar por la tolerancia, la convivencia y el pluralismo.

Respecto de la “voluntad de la Decana para resolver el problema”. Ni la Decana ni las autoridades de la Facultad de Humanidades mostraron voluntad de resolver el asunto. La respuesta de la Secretaria Académica a una de las docentes que dictó el curso de ingreso para Filosofía lo muestra con claridad. Abajo pueden verlo. Increíblemente, la docente casi que es acusada por haber trabajado y no se le responde absolutamente nada en relación a su salario.

Nota 1

Nota 2

Podemos ver en éstas dos imágenes la nota presentada por lxs docentes del Curso Introductorio a las Carreras de Filosofía. Y, a continuación, también en dos imágenes la respuesta de la Secretaria Académica.

SEC 1SEC 2

 

Siguiendo con el tema de la voluntad. No es voluntad lo que exigimos, este asunto no es una cuestión de buenas intenciones. Lo que exigimos es que lxs funcionarixs públicos cumplan con sus deberes. En el presente caso, la RD se torna un deber de la Decana. Respecto de la última oración del párrafo “errores administrativos del Departamento de Filosofía, ya lo contestamos más arriba. No hubo ningún error, hubo una solicitud diferente, en el medio de la cuarentena y con el reclamo por los salarios adeudados ya iniciado. Y si fuera un error, entonces hace 3 años que lo venimos cometiendo, y no sería exclusivo del Departamento de Filosofía, sino también de la gestión que aprobó las ordenanzas durante esos 3 años.

En segundo lugar, se denuncia a la Facultad por la (no) designación de un estudiante en tres cargos de ayudante alumno del mismo Departamento. Como todos los años, se realizaron entre diciembre y marzo distintos concursos de ayudantías estudiantiles en todos los Departamentos. Estos se tramitan por las vías administrativas corrientes: las comisiones asesoras elaboran propuestas que, tras el cumplimiento de todos los pasos necesarios en la oficina de Concursos (en particular, la firma de los dictámenes por los integrantes de las comisiones asesoras y la notificación de los resultados por los aspirantes), son sometidos al Consejo Académico. En el caso de los concursos del Departamento de Filosofía, algunas comisiones asesoras entregaron sus dictámenes a comienzos de marzo, en ciertos casos ya con firmas digitales por estar sus integrantes en cuarentena obligatoria o residir fuera de la ciudad, y el día 17 de marzo se notificó el último de los estudiantes que podía hacerlo, quedando pendiente la notificación de otro más que no se encontraría en la ciudad hasta fin de mes.

No obstante faltar este paso requerido para el tratamiento del expediente, la administración le dio curso, para que pudiese tratarse en el Consejo Académico antes de la finalización del mes, y hacer posible las designaciones el 1º de abril. Lamentablemente, dicho cuerpo sesionó por última vez el día 18 de marzo, sin posibilidad de que se reuniera la comisión de asuntos académicos, y luego el pleno del cuerpo. Junto con muchos otros, este expediente quedó en el edificio de la Facultad. En el marco de las numerosas dificultades y urgencias de las primeras semanas del cuatrimestre, y en particular de la organización de las cursadas virtuales, nos reunimos con la comisión directiva del Centro de Estudiantes de Humanidades, que nos manifestó su preocupación por este expediente. En ese encuentro, celebrado el día 22 de abril, nos comprometimos a dar una respuesta en el curso de la siguiente semana. 

Denunciamos a la Decana Silvia Sleimen por haber discriminado a Juan Francisco Arias al realizar una RD que aprobaba a todxs lxs ganadores de los concursos menos al mencionado estudiante. Por incumplir con su deber. Por persecución política. Volveremos sobre este punto.

Antes de eso, queremos aclarar que en primer lugar denunciamos que durante el periodo 2018-2019 la Gestión de la Facultad se negó sistemáticamente a realizar los concursos de las ayudantías estudiantiles alegando, falsamente, que se presentaron fuera de término las documentaciones para la conformación de las comisiones asesoras. Si no fuera falso el motivo, no se explica por qué durante todo el año 2019 nos vimos obligadxs a reclamar en cada una de las instancias formales la realización de los concursos, e incluso hubo posibilidad de organizarlos para Agosto de 2019, pero tampoco sucedió. El resultado fue que durante todo el año 2019, Filosofía no pudo hacer uso de los recursos correspondientes a las ayudantías. ¿Dónde fue a parar ese dinero? Nunca recibimos una explicación.

Los concursos pendientes recién se llamaron para ser sustanciados entre diciembre del 2019 y marzo del 2020, algo que solo fue garantizado por la colaboración activa del Departamento para organizar las comisiones asesoras. Finalmente, una vez que todos los concursos finalizaron, y luego de esperar un tiempo considerable para que las ayudantías sean aprobadas, pasamos a reclamar la designación de lxs estudiantes de Filosofía tal como se hizo en las demás carreras.

Continuando, si tal como expresan “los expedientes debían ser tratados en marzo”, ¿por qué no lo trataron en el último Consejo Académico que hubo previo a la cuarentena? Realizaron un Consejo Académico de urgencia el 18 de marzo (comisiones express y plenario en el mismo día) en el que se aprobaron las plantas docentes para que todos lxs docentes pudieran cobrar -algo que correspondía-, en ese mismo momento se podrían haber aprobado estas designaciones también.  No está demás aclarar que es la gestión de la Decana Sleimen la que se encarga de los expedientes y su organización, no los Departamentos de las distintas carreras.

Otro punto importante que nos interesa mencionar. Se aprobaron todas las ayudantías de todas las carreras, menos las de Filosofía. Incluso, en Cs. de la Información terminaron de hacer los concursos para la misma época que en Filosofía. Con lo cual, la voluntad que mencionan, aunque queramos asirla se nos hace cada vez más lejana.

Respecto de la reunión que se menciona con la Comisión Directiva del Centro de Estudiantes. Estamos perfectamente al tanto pues gracias a la organización colectiva, a la insistencia por los medios formales, a la publicación y socialización de los hechos, se logró que el problema de las no designaciones sea tratado en una Comisión Directiva del Centro de Estudiantes en la que por supuesto participamos. De la misma derivaron dos resoluciones: realizar una reunión con el equipo de gestión FH (reunión que mencionan en el mail) y la participación de estudiantes en el Consejo Académico virtual (donde también volvimos a plantear la preocupación y solicitamos la designación por RD). Lo cierto es que en ninguno de los casos, permitieron que la totalidad de la comisión directiva participe. Luego, en ninguna de las instancias contestaron por qué no designaban a lxs ayudantes de Filosofía. La respuesta giró siempre alrededor de la misma tónica: no vamos a hablar de eso ahora, esto no es parte del temario, ya va a salir y otras evasivas por el estilo. Nunca la respuesta fue como enuncian “nos comprometemos a dar una respuesta en el curso de la siguiente semana”.

44:59 pueden ver la intervención del compañero en el CA, tal lo decidido en la comision directiva del CEH, la respuesta de la Decana y los contundentes silencios de lxs Consejerxs Docentes por la mayoría, de Hxep y del Centro de Graduados.

 

Y eso hicimos: nos desplazamos hasta el edificio de la Facultad, recuperamos el expediente y procedimos a su estudio para elaborar una respuesta institucional. Al hacerlo, observamos con sorpresa que tres de las ocho designaciones propuestas tenían como destinatario a un mismo estudiante, y que esto constituía un hecho inédito en la Facultad de Humanidades. A nuestro entender, este caso ponía en discusión la naturaleza misma de las ayudantías estudiantiles, que son una experiencia formativa y acompañan la realización de los estudios de una carrera, tal como se desprende de los fundamentos de la normativa de la Universidad y de cada una de sus unidades académicas. Pensamos que una triple designación, que equivale a una dedicación de 30 horas semanales, resulta ajena a una política ajustada al espíritu de las normas que definen las ayudantías estudiantiles, y a la visión de una universidad plural, inclusiva y democrática. Estamos convencidos de que dicha dedicación a la docencia desnaturaliza la condición de alumno de quien la ejerce y, a su vez, priva a otras y otros estudiantes de la posibilidad de acceder a este tipo de oportunidades formativas. Si el Consejo Académico no comparte esta posición, podrá fundamentarlo y actuar en consecuencia, desautorizando las designaciones realizadas y, eventualmente, proponiendo aquellas que considere convenientes.

Finalmente, tras la difusión de la situación, tras la participación activa de las diferentes fuerzas del campo popular que conforman la vida en la Facultad y la Universidad, tras el tratamiento del tema y el pronunciamiento por parte de la Federación Universitaria Marplatense, recién luego de todo eso, la Decana decide realizar la RD correspondiente. En primer lugar, nos parece necesario decir que si no era responsabilidad de la Decana hacerla (tal como dicen en el mail) entonces por qué finalmente la hizo. Más que buena voluntad, nos permitimos interpretar su accionar como efecto del conflicto. Si la hubiese sacado ni bien se comunicó el Departamento de Filosofía o lxs propixs afectadxs, ninguna denuncia hubiese tenido lugar.

Bien, volvamos. La decana finalmente sacó la RD que aprobaba las ayudantías, pero decidió en el mismo acto realizar la designación de 5 (cinco) ayudantías de 8 (ocho). Dejando a uno de lxs estudiantes que había ganado 3 de ellas sin ningún cargo. Todo lo que aparece como razones para su no designación son inconducentes. Las comisiones asesoras fueron aprobadas por el Consejo Académico, los concursos se realizaron de acuerdo a los reglamentos, participaron varixs estudiantes, las comisiones asesoras elaboraron sus dictámenes con lxs ganadores, no hubo impugnaciones. ¿qué sigue? Aprobar a lxs ganadores de los concursos. No hay mucho más para discutir en este punto y la Decana Silvia Sleimen lo sabe. Puede que el ganador no sea de su agrado, que le parezca raro que haya ganado 3 cargos (y no 2, recordemos que hay un mismo estudiante que gana 2 cargos y es aprobado sin problemas) o incluso hasta creer que no se los merece, en cualquier caso: tiene que aprobar su designación porque es su deber. Porque no existe un reglamento que limite la cantidad de ayudantías. Lo mismo vale para el Consejo Académico. Pueden discutir la naturaleza de los cargos todo lo que quieran, pueden incluso elaborar una nueva ordenanza, lo que no pueden es desconocer los reglamentos vigentes. Y aún cuando elaboraran una nueva norma, no podrían aplicarla de manera retroactiva. En este punto, tanto la Decana con una RD como el CA debe designar al ganador de los concursos. Vale subrayar que la participación en un concurso, genera una serie de derechos, uno de ellos es ser designado si se gana el concurso. Si unx no va a ser designadx tras ganar un concurso, no se entiende como se le permite presentarse. Nosotrxs creemos que no tenemos que explicarles esto. No los subestimamos. Y es por esa razón es que no nos dejan otra opción que pensar que es un caso de persecución política.

Pero, por mor del argumento, dejemos de lado esa cuestión y seamos benevolentes. Consideramos muy sano debatir sobre “la naturaleza de las ayudantías estudiantiles” así como tantas otras cuestiones que hacen a la vida académica, por ejemplo los atributos que se arrogan las autoridades institucionales cuando consideran que el ocupar un cargo público les da legitimidad para hacer y deshacer sin mayores explicaciones, por mero verticalismo. Nos parece sano discutir el modo de acceso a la docencia universitaria y los objetivos que se persiguen. Nos interesa discutir cómo se realizan los concursos y el tratamiento que se les da a las impugnaciones con sustento concreto. Es decir, nos parece sano discutir cuestiones de fondo que atañen a la Universidad Pública, a la educación, y consideramos que la instancia de deliberación -cuando es genuina- es bienvenida.

Ahora, no consideramos que el momento de discutirlo sea a la hora de designar una ayudantía estudiantil ya concursada. Otra vez. No se legisla de manera retroactiva, eso es una máxima del Estado de Derecho en el que se encuentra la institución universitaria. Por ejemplo: consideramos que los resultados de la virtualidad en la educación son muy discutibles, sin embargo, no hemos realizado acciones para impedir que las clases continúen ni mucho menos para que lxs docentes cobren su salario. Hay momentos e instancias para plantear las discusiones, así como modos de ejecutar acciones que atañen a trabajadores. Luego, si el consejo académico no está de acuerdo, tampoco podría votar en contra, porque no se puede votar algo contra las normas: no se puede votar que el que ganó pierda porque no me gusta que haya ganado justo ése.

Por otra parte y respecto a las 30 horas: muchas veces sucede que hay estudiantes con dos ayudantías y también son adscriptos en otra asignatura. Eso implica 30 horas. También existen casos de estudiantes que se adscriben en 3 asignaturas o más. Sucedió y seguirá sucediendo. Nunca se trató de un problema. ¿El problema sería que cobren?  3 (tres) ayudantías sería algo así como 15.000 pesos ¿es mucho para una Facultad que no para de agrandar su planta de gestión creando subsecretarías de subsecretarías? Más allá de que la norma permite explícitamente a los docentes tener hasta 5 (cinco) cargos simples, tampoco parece ser un problema de fondo para la gestión a la hora de designarlos en 3  (tres) cargos o más. De hecho en Filosofía hay casos y la gestión no discutió la naturaleza de los cargos simples y no “resulta ajena a una política ajustada al espíritu de las normas que definen las ayudantías [docentes], y a la visión de una universidad plural, inclusiva y democrática.” Es muy notorio el cambio de criterio.

Algo más queremos agregar. Si el problema fue ganar 3 cargos y no 2 y si existe buena voluntad para resolver la situación ¿no podían comunicarse con el afectado para hacer explícito el problema? Si fuera genuina la preocupación le hubieran ofrecido elegir dos y mantener una en suspenso, por ejemplo, pero ni siquiera le respondieron los mails (como podrán leer a continuación de éste párrafo). Esto muestra que el argumento utilizado es, no sólo algo por fuera de las normas, sino un inocultable acto de discriminación.

A continuación les dejamos el mail escrito por lxs estudiantes (con fecha 27 de abril) y la respuesta de mesa de entradas de la Facultad de Humanidades confirmando el recibo. Todavía no ha recibido respuesta de las autoridades.

 

Solicitud de Arias y otrxs ayudantes estudiantes.

Única respuesta institucional.

 

Algunas preguntas que nos hacemos al releer: ¿quiénes piensan esto que dice el párrafo que citamos?¿Quiénes están convencidos de esto? ¿a quienes refiere el plural? ¿con qué comunidad se discutieron tales valoraciones? Para nosotrxs es claro que quien dictaminó que no era apropiado designar a Francisco Arias fue la Decana Sleimen, porque las RD las hace la decana. Consideramos que si todos los pasos del concurso se cumplieron al pie de la letra de la normativa y no hay impugnaciones, la Decana no debería dedicarse a realizar juicios valorativos, debería designar. Los concursos fueron de hecho plurales, democráticos e inclusivos. Si existen ciertas pautas para poder concursar y quien las cumplió además ganó, tiene el derecho de acceder a esta instancia laboral y de formación.

Mientras tanto, nada obliga a un Decano o una Decana a actuar contra sus convicciones, sin ninguna norma que lo prescriba. En la Universidad pública, los cuerpos colegiados constituyen el espacio de definición de la política académica institucional.

A esta sentencia le vamos a dedicar sus propias líneas. Nos llama poderosamente la atención la siguiente afirmación: nada obliga a un Decano o una Decana a actuar contra sus convicciones, sin ninguna norma que lo prescriba”. Si lo que eso significa es que no se puede ir en contra de las normas aún cuando sean contrarias a las convicciones de la Decana, entonces estaríamos frente a lo que Maliandi llama “autocontradicción performativa”. A saber, afirmar justamente aquello que no cumple en su RD. Atenerse a la norma. Designar al ganador de los concursos aún cuando sea contrario a sus creencias. Ahora bien, si lo que esa oración significa es que las normas solo son cumplidas cuando se adecúan a las convicciones de quien debe cumplirlas, la propia función de las normas se volvería fútil. Y la discrecionalidad de los funcionarios públicos sería moneda corriente.

Imaginemos que un decano tiene la convicción de que el Consejo Académico no debe estar integrado por estudiantes. Lamentablemente, sus convicciones quedarán para la esfera privada, en tanto decano está obligado a cumplir los estatutos. Incluso si sus convicciones concuerdan con los estatutos, lo relevante en tanto funcionario público es que cumpla con los estatutos, no cuáles sean sus convicciones.

Por último, efectivamente “en la Universidad pública los cuerpos colegiados constituyen el espacio de definición de la política académica institucional”, acordamos. Pero existen normas que regulan a los cuerpos colegiados y también deben ser respetadas.

Por lo tanto, entendimos que una Resolución del Decanato no podía resolver un tema tan delicado, y reemplazar al Consejo Académico en un asunto que, sin dudas, merece el debate entre los diferentes claustros. Por eso, tal como se observa en la RD 586/20 (que adjuntamos, y también se halla en el Boletín Oficial), fueron designados los ayudantes que se ajustaban a lo que sucede año a año en nuestra Facultad, y se trasladó al máximo órgano de cogobierno la resolución del caso anómalo. Es decir, por si cabe aclararlo, la Decana designó a los aspirantes propuestos en los cinco casos que se encuadraban dentro de los patrones ordinarios, y la resolución de los tres cargos restantes permanece en el Consejo Académico para su tratamiento correspondiente.

¿Por qué es delicado el tema? Evidentemente jerarquizamos distinto lo que consideramos delicado. Lo delicado es dejar sin cobrar a un estudiante que ganó concursos y no permitirle trabajar mientras que a otros sí se les permite. Lo delicado es no cumplir con las obligaciones acorde al Estatuto Universitario. Si Francisco Arias cumple con los mismos requisitos que el resto de lxs postulantes que ganaron, ¿por qué elige no designarlo? Si toda RD debe luego ser refrendada por el CA, por qué no lo designó primero y que luego sea tratado por el Consejo Académico. ¿Por qué no elevan un proyecto para regular las ayudantías estudiantiles para su discusión? Todo eso se puede hacer. Lo que no puede hacer es no designar al ganador de los concursos, ni la Decana, ni el Consejo Académico.

¿Cuáles son esos patrones ordinarios? ¿Dónde se encuentran? En ninguna de las ordenanzas, ni las del Superior ni la del Académico figura el criterio “inédito” de ganar 3 (tres) ayudantías como motivo para no designar a un estudiante. Tampoco en el estatuto de la universidad que es claro al respecto. En su artículo 36 del Capítulo III puede leerse: Los Ayudantes Estudiantes se designarán por las pautas y procedimientos de evaluación que fije el Consejo Superior y por el término de un (1) año.

En síntesis, en ambos casos se observa que los expedientes tuvieron el circuito pertinente. Si no se hubieran interrumpido las actividades presenciales, se habrían resuelto según el trámite habitual, en el Consejo Académico. Es de público conocimiento que este contexto nos obligó a priorizar la organización de la cursada virtual de 19 carreras, coordinando el trabajo de cerca de 500 docentes y atendiendo las necesidades de casi 5000 estudiantes. La capacidad de resolver muchas cuestiones pendientes se vio así limitada. En estos dos casos, y como se observa claramente en los expedientes, atendimos las inquietudes del Centro de Estudiantes de Humanidades, y del Centro de Graduados de Humanidades, además de las del Departamento de Filosofía, quienes nos solicitaron una solución que con todo nuestro esfuerzo dimos en un cortísimo tiempo.

Si los expedientes tuvieron “en ambos casos el circuito pertinente” y si se “habrían resuelto según el trámite habitual, en el Consejo Académico” ¿qué son todas esas disquisiciones sobre la naturaleza y las cuestiones de fondo a la hora de aprobar una RD que luego debe ser refrendada por el Consejo Académico?

Si se priorizó el aula virtual luego de asegurarse que algunxs docentes cobraran su sueldo y por eso se aprobó la planta docente, entonces, ¿por qué la diferenciación para con los ayudantes estudiantes? ¿Acaso no se lxs considera también trabajadores? Los ayudantes estudiantes también necesitan trabajar para poder solventar estos momentos tan complejos de pandemia. Y necesitan trabajar todxs, no sólo lxs que son de su agrado.

Por otra parte, la situación no hubiera llegado hasta el punto actual si desde el comienzo hubiera habido una vocación de diálogo y solución. Por el contrario, se negó la posibilidad de solucionar el tema en el corto término y se accionó -provocativamente- una vez que la situación cobró carácter público.

Como bien sabe la comunidad de la Facultad, las autoridades han mostrado en estos más de dos años la mejor predisposición para responder las demandas y necesidades de todos los sectores, y atender a ellas desde una perspectiva de interés común y de política institucional. En la medida de lo posible, seguimos haciéndolo en este tiempo de pandemia y aislamiento social, en el que muchos de nuestros docentes y estudiantes deben enfrentar graves dificultades para llevar adelante sus vidas. Lamentamos que algunos actores, y en particular aquellos que tienen responsabilidades de gobierno en nuestra Facultad y lo ejercen dentro de los marcos de la institución, no solamente carezcan de la prolijidad administrativa necesaria para gestionar sus asuntos, sino que también recurran sistemáticamente a la mentira, el escrache y la difamación como herramientas de acción política.

El estudiante al que la Decana Sleimen eligió no designar también es un estudiante de esta Facultad y contaba con este sueldo para poder llevar adelante su vida. Tampoco se vio la predisposición cuando nos negaron la posibilidad de concursar un año entero, eliminando un año de ayudantías. ¿a dónde fue a parar ese presupuesto?

Por otra parte, la Decana es la que está incurriendo en una desprolijidad administrativa. Porque los concursos de las ayudantías fueron más prolijos que todos los que hubo en la historia de Filosofía. Lo único que tenía que hacer era designar y se tomó atribuciones, valorativas y discriminatorias, que no le corresponden en su rol de Decana. Señalar que una funcionaria pública está incumpliendo con sus obligaciones no es un escrache, es la crítica al mal desempeño, a la utilización de lo público como si se tratara de algo privado y eso es lo que no se acepta. Se espera que la comunidad permanezca mansa y sumisa ante los atropellos institucionales. No nos interesa la vida de la Decana, cuestionamos su desempeño en dicha función.

Asimismo, no es cierto que “las autoridades han mostrado en estos más de dos años la mejor predisposición para responder las demandas y necesidades de todos los sectores, y atender a ellas desde una perspectiva de interés común y de política institucional”. Ha sido explícito en sesiones de Consejo Académico, por la propia Decana, que el Departamento de Filosofía está considerado de una manera diferente y negativa en relación al resto. La prueba está en esta situación: lo que para otros Departamentos se trata de un mero trámite administrativo (como aprobar ayudantías o docentes de un curso de ingreso) para el Departamento de Filosofía se convierte en una aventura infernal, llena de obstáculos y persecución.

Quien utiliza la institución pública para perseguir actores políticos es la propia gestión de la facultad, y de eso se trata el caso que estamos discutiendo. Y no tenemos problema en continuar el diálogo que iniciamos. Pero, tenemos muy en claro que la discriminación ideológica no es una invitación al diálogo, sino todo lo contrario, es una práctica que mina cualquier posibilidad de convivencia democrática. Y no estamos dispuestos a hacer silencio, la crítica es una elección y también es un modo de rechazo a todo aquello que nos sofoca, nos discrimina, nos aísla, nos desautoriza. No nos importa ser hoy una minoría. Nos importa transformar todo lo que deba ser transformado para que la Universidad Pública sea en los hechos un territorio del pueblo.

Colectivo Mundo x Ganar, 18 de Mayo de 2020

 

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