TODO X 2 VOTOS

Sobre la última sesión del Consejo Académico

El cambio en la conformación del Consejo Académico de Humanidades tras los resultados de las elecciones realizadas en septiembre no pasó desapercibido. En el plenario pasado, el penúltimo del año, se votaron los proyectos de dirección de los distintos Departamentos de Humanidades. Sin embargo, también se incorporaron a la sesión las designaciones de algunos concursos muy problemáticos que fueron discutidos durante al menos el último año con la conformación anterior del CA. Un detalle no menor es que los expedientes de esos concursos aun no contaban con un dictamen de comisión (requisito necesario para ser tratado en el plenario). Pero eso no fue un problema para las autoridades de la facultad: “marche una comisión exprés” ordenó la decana y, entonces, tan solo una hora antes del plenario, se llevaron a cabo, de manera apresurada, a espaldas de la comunidad universitaria y con el aval de HxEP (actual conducción del Centro de Estudiantes).

Respecto a la dirección de los departamentos, lxs consejerxs del CA de la alianza UCR – Nuevo Encuentro, llevaron un descargo a favor de cada uno de sus amigxs, lxs flamantes directorxs. Por otra parte, lxs consejerxs, a la orden de la gestión, vociferaron todo tipo de falacias, mentiras y difamaciones contra lxs candidatxs de “los departamentos opositores”: Filosofía y Geografía. Y ahora también las acusaciones recayeron contra uno de los proyectos de dirección del departamento de Lenguas Modernas –Inglés– que tampoco se ajusta a los deseos de la alianza política UCR – Nuevo Encuentro. Su carta de acusación favorita es la violencia. Solo hace falta cumplir con un criterio: ser oposición. No importa en qué departamento de la facultad suceda. Desobedecer es violencia. Denunciar los manejes es violencia. Ser oposición es violencia contra una estructura de poder que no admite la pluralidad de voces.

Es curioso que apelen a un discurso institucionalista para justificar sus acciones cuando poco les importan las decisiones políticas o los proyectos realizados para mejorar las carreras. Les molesta mucho que exista una oposición que haya realizado proyectos coordinados entre estudiantes, graduadxs y docentes. También les molesta que lxs estudiantes participen activamente de las decisiones. Les molesta que en esos “departamentos opositorxs” se haya consolidado un único proyecto y que ese proyecto no esté alineado a su gusto. Les molesta incluso que los “departamento opositores” sean democráticos y que sus propuestas sean contempladas allí. La alianza UCR – Nuevo Encuentro no presentó proyecto alternativo ni para Filosofía ni para Geografía pero además se abstuvieron durante la votación de directorxs en el CA. Nos preguntamos: ¿la acefalía les parece algo institucional? En fin, por más trabas que nos pongan en el camino, seguiremos construyendo departamentos de forma interclaustral, democrática y participativa. Saludamos a las nuevas coordinaciones independientes de los Departamentos de Filosofía, de Geografía y al proyecto alternativo presentado en Lenguas Modernas porque necesitamos más voces discutiendo en pos de una facultad democrática y popular.

Inmediatamente después de la votación de lxs directorxs, continuó la sesión del CA. Dos expedientes figuraban de manera muy críptica en el orden del día. En efecto, se trataba de dos concursos de Ayudante Graduado para Filosofía que tras meses de ser cajoneados por la Decana –Silvia Sleimen– finalmente aparecieron. Es menester mencionar que no es casual que ahora, llegando a fin de año, sean tratados. Ahora la decana tiene la cantidad de votos necesarios (10) para designar a dos de sus amigxs: Assalone y Bedín. En la conformación anterior, la alianza UCR – Nuevo Encuentro solo contaba con 6 votos. Esto resultaba insuficiente pues el CA requiere de 8 votos para realizar designaciones docentes regulares. De esta manera, Sleimen paga su deuda beneficiando a Assalone y a Bedín con un cargo para cada uno. Estos personajes cumplen con el requisito principal: la obediencia. Actuaron de “opositores” en su momento, pero hoy son ese perro fiel que a la primera de cambio te tira un tarascón y te mueve la cola esperando el hueso.

En ambos concursos se pasó por alto la participación estudiantil. Bueno, como pasa en todas las instancias. Muchas veces a lxs estudiantes no les queda otra que estar de acuerdo. Sería interesante empezar a discutir en Humanidades cuál es el rol que tenemos como estudiantes. Hace unos años estaba claro. Pero hoy hemos retrocedido y nos dejamos pasar por arriba. Esto no sucedió en los concursos de los que hablamos, la jurada estudiante alzó la voz para denunciar las irregularidades que vio. Obviamente, su voz fue desoída y desautorizada, pues no se correspondía con la tarea que lxs juradxs docentes y graduada habían ido a cumplir. Incluso el CA participó posteriormente de esa desautorización: no le pidió a la jurada estudiante la ampliación del dictamen correspondiente en respuesta a las impugnaciones del concurso realizadas por lxs postulantes. ¿Para qué hay jurado estudiantil?

Para el concurso de Antropología Filosófica la gestión decidió no convocar como jurado al Profesor Adjunto de la materia, Diego Parente. En su lugar, lxs juradxs fueron Patricia Britos, Antonio Mana (jubilado) y Mogensen (docente del departamento de Historia). Ya que se convocó a un docente jubilado, nos preguntamos ¿por qué no se convocó a Lamarche, quien estuvo a cargo de la materia durante años? En el caso del concurso de Filosofía Moderna, lxs juradxs docentes fueron Britos (otra vez), Comesaña (el jurado jubilado y comodín que se encargó de asegurar el resultado de todos los concursos) y Guardia. Otra vez, ya que se convocó a un docente jubilado, nos preguntamos ¿por qué no se convocó a Graciela Fernández, quien estuvo a cargo de la materia durante años? Las dos materias son troncales en Filosofía y poseen contenidos específicos. Por lo tanto, no da lo mismo cualquier tipo de docente para conformar el jurado. Si queremos mejorar la carrera necesitamos docentes especializados y para eso necesitamos juradxs que sean capaces de evaluar en estas instancias. La respuesta a nuestras inquietudes no posee fundamentación académica. Estxs juradxs son lxs que garantizan los resultados necesarios para la continuidad de la gestión en el poder. Un docente regular representa un voto en las elecciones de ese cuerpo. Si el docente es amigo, el voto es favorable.

Durante el concurso de Antropología sucedieron algunas irregularidades muy fuertes. Uno de los jurados se paró y se fue en el medio del concurso. Eso no se puede hacer. El jurado debe estar durante toda la exposición de lxs postulantes pues es quien evalúa. El jurado es un equipo de evaluación donde cada unx debe aportar su perspectiva elaborada y consciente de lo que pasó. Entonces, ningún miembro del jurado puede ausentarse en ningún momento. Por otra parte, lxs miembros del jurado maltrataron a lxs postulantes durante el desarrollo del concurso. Entre otras cosas, interrumpieron las exposiciones de dos de lxs postulantes con comentarios malintencionados, le dijeron a uno de los postulantes algo así como “la próxima vez por ahí te va mejor” y “después de que te presentes quince veces capaz que ganas un concurso”, a otra le dijeron “hablas como enojada” y “te ofendes muy rápido”, entre otras cosas.

En cuanto al análisis de los antecedentes de lxs postulantes, el dictamen en disidencia de la jurada estudiantil deja en evidencia el análisis poco riguroso en el dictamen que da como ganadora a Bedín. Básicamente, no se analizaron los currículums vitae de manera detallada y se eligió ignorar antecedentes fundamentales del resto de lxs postulantes.

El concurso de Filosofía Moderna directamente nos traslada a un escenario escandaloso en el cuál el postulante Assalone admite en el plan de clase que el tema preparado para su coloquio se encuentra por fuera de los contenidos mínimos de la materia pero que su incorporación fue acordada con lxs juradxs. Cabe aclarar que cuando la jurada estudiantil alerta sobre esta situación, el jurado docente Manuel Comesaña la interrumpe y la desacredita para dar lugar a la farsa. Assalone intenta justificar su accionar reduciendo la discusión a una expresión lingüística y lxs consejerxs de la alianza UCR – Nuevo Encuentro hacen propia la argumentación. Sin embargo, la OCS 690 y la OCA 1313 son muy claras. Los temas sorteados para la realización del coloquio en los concursos deben ser parte de los contenidos mínimos de la materia. Y, por otra parte, no puede haber comunicación ni ningún tipo de acuerdo entre lxs postulantes y lxs juradxs. Este accionar reviste una falta gravísima a esa pretendida institucionalidad que dicen defender. Agrava la situación que el tema expuesto no sólo no se encuentra en los contenidos mínimos de la asignatura sino que es el tema de investigación del ganador. Casi como si la comisión asesora dijera: ¡quedate tranquilo, te ponemos jurados amigxs y vos hablás de lo que querés, total ya lo tenés ganado!

Las argumentaciones en el CA durante la sesión dejaron al descubierto la matriz del poder. El vicedecano Valcarce, quien presidió la sesión por la ausencia de Sleimen, intentó reducir las discusiones políticas a cuestiones semánticas. A su vez, cuando se criticaron las actitudes de lxs juradxs, sostuvo que nadie presentó una recusación previa (cuando sabe muy bien que jamás aprueban las recusaciones por más causales objetivas que existan: ver acá). El gremio docente ADUM que obviamente cuenta con su representante en el CA, la consejera Lombardi, quien debería abogar por que lxs concursos se den en circunstancias democráticas y abiertas, eligió callarse cuando el consejero graduado de su bancada – momentos después que el vicedecano hubiera dicho que nadie había presentado recusaciones– puso en tela de juicio la validez de las impugnaciones de los concursos y la recusación de los juradxs. Dichas instancias son  derechos adquiridos de los trabajadores docentes y de todxs lxs postulantes, más aun si en los concursos atentan contra la transparencia, contra la posibilidad de acceder a un cargo y encima sufren maltratos y son desmoralizados por parte del jurado. A su vez, cuando hubo notas con argumentos muy débiles contra los registros de antecedentes, fueron tomadas en cuenta como verdad absoluta, ahora que hay lluvia de impugnaciones con testigos de hechos bochornosos sólo se trata de “evaluaciones de concursos” y se las desecha sin siquiera responder las situaciones expuestas. Por su parte, HxEP, continúa con su práctica de tomar decisiones a espaldas de lxs estudiantes y de obedecer todos los mandatos docentes encomendados desde decanato.

La institucionalidad de la que hablan está hecha a su imagen y semejanza. Una institucionalidad tan profunda y compleja como la acción de levantar 10 manos para votar, como la acción de armar una comisión en 10 minutos. ¿Cómo llegaron a tener los 10 votos? Llamaron concursos donde pusieron juradxs para garantizar el ingreso de lxs amigxs, luego eligieron sustanciar primero los concursos donde se presentarían sus amigxs: un docente regular es un voto. Así ganaron la elección docente. Prometieron cargos (como siempre). Ganaron la elección de graduadxs. Abrieron dos carreras nuevas donde metieron a sus docentes: Ciencia Política y Cs. de la Educación. En ambas carreras le hicieron campaña a su brazo estudiantil. Ganaron la elección de estudiantes.

Esta institucionalidad de la que se jactan es la que les permite el lawfare que tanto le critican al macrismo. Las mismas herramientas institucionales les permiten camuflar la persecución política como cuestiones administrativas, formales o burocráticas, despersonalizadas, como si nadie se encargara de construir un entramado discriminatorio y bien planificado. Así, construyen causas contra trabajadorxs y estudiantes, intervienen espacios que se erigen opositores de manera democrática, avasallan carreras completas junto a sus comunidades y se escudan en reglamentos o figuras pomposas como memorandum. ¡Pero qué cultos, si hasta hablan en latín!

Ante estas arbitrariedades seguiremos peleando por el acceso democrático a la docencia. Seguiremos peleando para que de una vez por toda cese la violencia en los concursos y sean tomados en cuenta los derechos de lxs graduadxs y de toda la comunidad de Humanidades.

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