Memoria CAD Extraordinario 4/2019 Filosofía [22/08/2019]

El jueves 29 de agosto sesionó de manera extraordinaria por cuarta vez en el año el Consejo Asesor Departamental de Filosofía. Pero tuvo una linda previa que merece ser contada así que comenzaremos por la convocatoria.

Habitualmente, las convocatorias para los CAD las envía el Departamento por mail con hora y fecha, se aguarda la confirmación de lxs consejerxs y si todxs pueden, se lleva adelante. Al menos así funciona cuando la dirección del Departamento es democrática y promueve la participación. Filosofía tiene su propia historia con esto: desde que sesiona el Consejo Departamental y hasta la salida de Patricia Britos, no se consensuaba, la gestión ponía fecha y hora y por más que los sectores opositores insistíamos en que no podíamos asistir y pedíamos un cambio de horario, no éramos escuchadxs. Al mismo tiempo, en un departamento democrático y transparente como es actualmente Filosofía, existen las actas de las sesiones donde figura lo acontecido. En esos necesariamente memorables tiempos de oscurantismo no existían actas.

Actualmente, todxs lxs consejerxs reciben las actas vía mail horas previas a la sesión en la que tendrán que aprobarlas, siendo esto vanguardia en la gestión de Filosofía que vino a refundar la carrera con políticas claras, transparentes, participativas y democráticas.

Dado que el martes 27 había mesa de final que tenía a cargo a dos docentes de la mayoría docente, la misma, en conjunto con la minoría estudiantil, pidió que se modifique. Lxs consejerxs de la Asamblea de Filosofía propusieron un nuevo horario y que la sesión sea extraordianaria (dado que el día y la hora de las sesiones ordinarias está estipulado, sesionar en otro horario implicaba que la sesión tenga carácter de extraordinara) considerando que se tratarían temas de suma importancia para la carrera, como el pedido de doble banda horaria para Filo Antigua y resolver las problemáticas con Gnoseología acarreadas por la negativa de la gestión de Humanidades de acatar el pedido de designaciones hecho en Noviembre de 2018. Ahora sí, vayamos a la sesión.

Omar Murad, consejero docente por la mayoría, comenzó la sesión reclamando que las actas llegaban con pocas horas de anticipación. Le recordamos que antes no había actas, que él estaba en la carrera y jamás lo vimos preocupado por esa problemática. Saludamos el trabajo del Lic. Giorgini con su ardua tarea, la de llevar durante estos dos años de gestión las actas al día, completas, aprobadas y socializadas con todxs lxs consejerxs.

Pasamos al orden del día con la aprobación de una adscripción y luego el aval para la actividad: “Imbricaciones entre filosofía y antropología. Conversatorio con el Dr. Sebastián Carenzo”, organizada por la cátedra Antropología Filosófica y el Proyecto Cognición y artefactos Todo aprobado por unanimidad.

Luego, se trató nuestro pedido por cambios de horario para Filosofía Antigua. A partir de la designación de Miguel Alberti seleccionado por Registro de Antecedentes, la materia tiene la posibilidad de garantizar una triple banda horaria en prácticos. Es por ello que coordinamos con la docente Florencia Sal para modificar su comisión y así establecer 3 franjas horarias de prácticos, permitiendo cursar en los 3 turnos a lxs estudiantes de Filosofía Antigua y evitar la deserción por falta de disponibilidad horaria.

Asímismo, pedimos el desdoblamiento de los teóricos de Antigua, así en vez de dar 4hs por la mañana, se darán dos horas por la mañana y dos por la tarde. Esta propuesta de la mayoría estudiantil (Asamblea de Filosofía) fue aprobada por la mayoría de lxs consejerxs. Quienes se abstuvieron en dicha votación fueron el consejero por la mayoría docente, Omar Murad, y la consejera estudiantil por la minoría, Micaela Rielo (de Hxep). Nos sorprende esta decisión dado que había presentado una nota que manifestaba preocupación por esta situación, y ante nuestra propuesta decidió oponerse meramente porque la propuesta no es de su espacio, argumentando que  no está de acuerdo con la gestión del Departamento. Este fue el argumento utilizado en cada abstención del bloque Murad – Rielo en Filosofía, réplica del bloque que conforman en el Académico la UCR – Nuevo Encuentro – Cámpora.

Por otro lado, volvimos a solicitar información sobre las ayudantías estudiantiles de la carrera que fueron las únicas no tratadas por el CA, el cual aprobó las del resto de las carreras en Noviembre de 2018 y Filosofía sigue esperando.

Luego, el consejero docente Omar Murad presentó una nota que pretende ensuciar a la actual gestión del Consejo Departamental. El docente, que hace rato ha ingresado con una designación a dedo, ahora manifiesta su preocupación cargada de lecturas suspicaces, arguyendo que no hay transparencia en el departamento. Se le volvió a explicar la decisión política que hemos tomado respecto a las designaciones: serán por registro de antecedentes (lo más parecido a un concurso) y no serán designaciones directas – a dedo– como ha ocurrido desde la reapertura de la carrera hasta la última gestión de Patricia Britos.

A Murad no le preocuparon las denuncias a Lobosco cajoneadas por Britos. Tampoco la acefalía del Departamento. Mucho menos que a lxs estudiantes no nos dejen hablar durante años, y nos persigan una y otra vez por el mero hecho de ser militantes opositores a la gestión del momento. Pero ahora sí, ahora juega en las grandes ligas, tiene reuniones con la decana, entra en el armado y está militando los futuros votos de Filosofía en Docentes, así que se ve obligado a dar la cara y jugar en el barro.

Paradójica fue la intervención de Nicolás Martinez Sanz: designado por el actual consejo departamental utilizando como método de selección los registros de antecedentes, se sumó a los reclamos de Murad sosteniendo que no eran transparentes los registros. Un opositor que ganó el registro de antecedentes viene a plantear que “Filosofía designa a dedo a sus aliadxs políticxs”. Se refutó fácilmente recordándole que resultó ganador de un registro durante esta gestión, y así tiene el cargo actualmente.

Por último, se trataron algunas notas docentes sin relevancia, y la aprobación de PTD’s pendientes, para los cuales se decidió digitalizarlos y enviarlos a cada consejerx para poder analizarlos previamente.

Sigamos refundando la carrera, el futuro es nuestro por prepotencia de trabajo!

 

Consejo Académico – Sesión plenaria ordinaria 21 [14-08-19]

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Nada de revoque: la estructura está podrida

EL PROTOCOLO ES LA NUEVA 822

Pasó el primer plenario desde que volvimos del receso de invierno y, en cuanto a expedientes, estuvo bastante “tranquilo”. Si bien no hubo demasiados temas para tratar, un expediente en particular merece ser mencionado.

Dicho expediente llegó desde las oficinas de Rectorado, enviado por el protocolo de violencia de género con un dictamen de Legales para que el Consejo Académico hiciera efectiva una sanción hacia un estudiante, a raíz de una denuncia realizada en su contra. En este sentido, como minoría estudiantil, queremos expresar nuestro posicionamiento al respecto. Creemos que es  necesario recuperar la historia reciente sobre lo sucedido.

En primer lugar, Legales –como suele llamarse a la Secretaría Legal y Técnica de rectorado- sugiere que se le aplique al estudiante una suspensión de 60 días además de que realice un curso de reeducación. Este es el primer caso en el cual el Consejo Académico puede “argumentar” la utilización de la ordenanza del Reglamento Disciplinar Estudiantil (OCS Nº822) para castigar a un estudiante. Un dato no menor es que dicha ordenanza no contempla casos de violencia de género. La ordenanza data del año 1990 y solo la han tratado de utilizar para aleccionar y perseguir políticamente a lxs estudiantes opositorxs. En el año 2007, Manual Comesaña –mejor conocido hoy como el docente jubilado que Sleimen designó a dedo en Gnoseología- intentó aplicarle dicha ordenanza a un grupo de estudiantes de la Asamblea de Filosofía que luchaban por concursos transparentes. En el año 2010, fue Cristina Rosenthal, por ese entonces Decana de Humanidades, quien intentó aplicar la ordenanza a estudiantes que – ¡oh, casualidad! – también peleaban por concursos transparentes. Los dos intentos fueron anulados por la capacidad de organización y de movilización de los sectores contrahegemónicos de la universidad. Parecía que habíamos logrado enterrar la persecución política y las formas de adoctrinamiento que buscaban imponer las autoridades de la universidad. 

En el plenario del que hablamos, tanto la mayoría estudiantil –HxEP–, así como la minoría docente – Pluriversidad–  y su graduado, decidieron acatar lo dictaminado por Legales y aplicar la suspensión al estudiante por este cuatrimestre –ya que el máximo de faltas permitidas por cuatrimestre es del 25%, es decir 4 faltas, lo que corresponde a un mes de clases–. Además, previo al tratamiento del expediente, la Decana interrumpió el circuito de la designación de dicho estudiante en un cargo de ayudante de segunda que había concursado y ganado el año pasado. Como en otras ocasiones, sacó de las cajas de las comisiones el expediente de designación, sin consultar al resto del CA, lo que produjo que no pudiera asumir el cargo que ganó durante el período estipulado. Esto le fue informado a posteriori de haber ganado, por lo cual el estudiante perdió no solo la oportunidad de seguir formándose en la cátedra que ganó, sino que se quedó sin trabajo. Lo que implica una doble pérdida, monetaria y académica. Esto es una avanzada por sobre sus derechos laborales. Además, los perjuicios no solo impactan contra el estudiante, el Departamento de Letras perdió un recurso importantísimo para la estructura de una de las materias y para la formación de sus estudiantes.

La OCS Nº 822 siempre ha sido utilizada como herramienta aleccionadora y de amedrentamiento para el cese de los reclamos por mejoras para las carreras y por concursos transparentes. Fue gracias al movimiento estudiantil y la lucha que, por ejemplo, Comesaña se tuvo que comer la saña contra lxs estudiantes que defendían la educación pública y exigían transparencia en el Departamento y no pudo aplicarles la medida disciplinar. Este caso es distinto a esos precedentes y allí lo conflictivo: La pena, en ese momento, era aplicada a estudiantes luchadorxs por la educación pública y la transparencia en el acceso a los cargos docentes. En este caso particular, la están aplicando por “sugerencia” del Protocolo de Género (OCS 2380/17). 

Sigamos recordando la historia, el Protocolo fue aprobado durante la lucha llevada adelante contra el docente acosador de Filosofía, Marcelo Lobosco. El caso fue silenciado y cajoneado por las gestiones de Humanidades y del Departamento de Filosofía, incluso bajo la dirección de Patricia Britos. Fueron 7 denuncias radicadas en la Universidad escondidas durante años. La movilización estudiantil y del conjunto de la comunidad universitaria sacó el caso a la luz de los medios locales y nacionales. Dada la escasa perspectiva de género en la institución, aprobaron el Protocolo para apaciguar un poco los ánimos. Un Protocolo era necesario para que lxs compañerxs puedan denunciar y tengan un acompañamiento en todo el proceso. Sin embargo, el actual, considerando las circunstancias en las que fue aprobado, tiene vacíos, ambivalencias e irregularidades a considerar. La aprobación del Protocolo tuvo como único fin acallar al movimiento organizado, para continuar tapando las problemáticas estructurales en torno a las violencias de género en la UNMDP. El Protocolo fue elaborado a espaldas de la comunidad universitaria y sin tener en cuenta a los diferentes sectores. Esto es un agravante si consideramos que la Universidad ostenta una estructura patriarcal.

Lo paradójico del Protocolo es que las reglas no están claras: Recientemente se le negó, esta vez a una graduada opositora a la Gestión de Sleimen, la designación de un cargo para Filosofía por “estar comprendida en un expediente del Protocolo”. La designación había sido sugerida por el CAD el año pasado y había sido rechazada igualmente por el CA. Y también fue rechazada durante la primera parte del año sin el “argumento” del Protocolo. Esto expuso a la gestión de Sleimen por dos aspectos. El primero: la intervención de la decana sobre el Departamento de Filosofía. Desde que el Departamento tiene una nueva gestión no alineada a Decanato, la gestión no permite que administren el presupuesto. En este caso, perjudicando a lxs estudiantes de segundo año que tienen que cursar Gnoseología y se quedan sin la posibilidad de contar con una docente especializada en el tema y con doble banda horaria de teóricos. El segundo: la discriminación contra los graduadxs de Filosofía que son opositorxs. La persecución contra la oposición en Filosofía tiene larga data y no se termina sino que se recrudece. De esta manera, la gestión de Sleimen y de HxEP quedó en evidencia. Sin embargo, ahora aparece el “argumento” del Protocolo y es utilizado por la Decana. Entonces, redacta una simple nota y la presenta en el momento del tratamiento de la designación a lxs consejerxs académicos. Allí menciona el número de ordenanza del protocolo y no brinda más información al respecto. Parece ser que de dicha mención –que no menciona nada– se desprende la culpabilidad de algo y resulta ser argumento suficiente para no designar. Es decir, estar comprendidx en un expediente del Protocolo está por sobre el estado de derecho. Y hay algo más que contiene gravedad: la docente no fue notificada de nada al día de la fecha, sin embargo la decana no solo parece estar al tanto del expediente, sino que lo utiliza públicamente para operar política. 

En este caso, la implicada es una mujer (cosa rarísima, teniendo en cuenta que desde el mismo Protocolo nos han explicitado que las denuncias no pueden ser hacia mujeres), graduada, docente, compañera, que siempre ha acompañado a lxs estudiantes y ha participado activamente de la lucha en defensa de la Educación Pública. La gestión está avanzando por encima de sus garantías constitucionales y por sobre su trabajo. La justicia burguesa, en estos casos, estaría siendo más garantista que la UNMDP, embanderada con los DDHH y distintas reivindicaciones de género, como la adhesión a la Ley Micaela y a la utilización del lenguaje inclusivo. Asimismo, la diferencia con el caso Lobosco es transparente, a la docente ya se le vulneró el derecho al trabajo, mientras que Lobosco continúa con licencia médica y sigue cobrando su sueldo y, por supuesto, el juicio todavía no se ha llevado a cabo (ya pasaron dos años de aquella promesa).

Es menester considerar que parte de lxs consejerxs que conforman el CA, son lxs mismxs personas que se encuentran, entre otrxs docentes de otras unidades académicas, en las comisiones del Protocolo que evalúan si los casos presentados por las denunciantes son pertinentes para que Legales sugiera una pena y para que el Consejo Académico haga efectiva la misma. El Secretario del CA Germán Takla, la consejera docente por Pluriversidad Cecilia Rustoyburu y la ex directora del Departamento de Filosofía, Patricia Britos, son lxs representantes de Humanidades en el Protocolo de Género. Todxs pertenecientes al mismo sector político (Recordemos que en Humanidades hay una alianza fuerte entre radicales y Nuevo Encuentro – HxEP). Es decir, lxs mismxs que juzgan son lxs que aplican la pena. Se convierten con total complicidad de sus aliadxs de la Gestión, en jueces y verdugxs.

mirò


Este Protocolo avala la discrecionalidad de los sectores que gobiernan la universidad. Es la Decana quien elige a dedo las personas que van a conformar la comisión. Por lo tanto, no todxs pueden ir a denunciar, algunas denuncias tendrán curso y otras no. Pero fundamentalmente el Protocolo no está hecho para lxs opositorxs. Si sos opositorx y vas a hacer una denuncia estás desprotegidx. Si los cargos son políticos, el Protocolo lo manejan las gestiones. Un Protocolo de Género debería estar integrado por una comisión técnica, con Planta Permanente, que ingrese a los cargos a través de concursos transparentes. Sí, parece sencillo, pero la Universidad tiene una lógica punteril que le impide cumplir con una simple estructura democrática. 

Como movimiento estudiantil, seguimos esperando que finalice el juicio académico, mientras tanto, Lobosco sigue con licencia, ya que nunca se lo apartó del cargo. Por otra parte, las compañeras que fueron víctimas de este docente, siguen sin poder volver a cursar la materia, por miedo a que se le termine la licencia y vuelva a ejercer como titular de la cátedra.

Otro aspecto a mencionar fueron los juicios de valor expresados en este último CA contra el estudiante que provinieron de docentes. Entre los argumentos mencionados para aplicar la medida contra lxs estudiantes figuraron los siguientes: que era “militante”, que era “buen estudiante” y que era “varón hetero cis”. Como si de pronto todxs lxs presentes ese día, estuviésemos deconstruidxs y capacitadxs para juzgar cada uno de los aspectos. Queda expuesta la doble vara de quienes se posicionan desde un lugar pulcro, de quienes consideran que ya no pueden ejercer violencia de género o violencia en general por que se dedican a estudiar género. Esto responde a que,  incontables veces por parte de estxs mismxs consejerxs, se ha querido silenciar con interrupciones, gritos y chicanas a las distintas voces disidentes, especialmente la de estudiantes. Porque para quienes no estamos alineadxs a la gestión radical, lxs violentxs, somos nosotrxs. Es por ello que consideramos menester repensar constantemente nuestras prácticas, porque todxs estamos atravesadxs por el machismo y el patriarcado.

A modo de cierre, con todo esto vislumbramos que el protocolo de un tiempo a esta parte,  ha demostrado no llenar las expectativas de convertirse en una herramienta empoderadora para quienes quieren denunciar, sino que ha profundizado el camino hacia una especie de embudo selectivo en el que solo unxs pocxs pueden realmente utilizarlo. El Protocolo se volvió la herramienta punitivista de las gestiones en contra de sus opositores políticos que pueden usar con total legitimidad. En el caso de lxs estudiantes, es la posibilidad de volver a utilizar la famosa ordenanza 822 como método de castigo aleccionador. Como movimiento estudiantil y como comunidad universitaria, nos debemos la tarea crítica de elaborar nuevas herramientas para problematizar las violencias de géneros y la violencia institucional que es moneda corriente. Necesitamos la organización de todas nuestras fuerzas para construir mediante la más amplia discusión herramientas populares y democráticas. 

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