Intervención. Espisodio 3

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Filosofía ha sido víctima de una nueva discriminación por parte de la gestión de Humanidades

 

“¿Cuántos estudiantes hay en sus cátedras? ¿cuántos docentes? ¿cuáles son sus nombres?”

Comenzado el año, en pleno hacinamiento por la falta de aulas, desbordadxs por la apertura de una nueva carrera sin infraestructura ni recursos, con nuestros bolsillos golpeadísimos con la crisis desatada por el macrismo, retomamos la participación en el cogobierno de la Facultad. En la segunda sesión plenaria del Consejo Académico, no tardó en manifestarse nuevamente lo que sucedió a lo largo de todo el año pasado: la intervención por parte de la gestión Sleimen, secundada por HXEP, del Departamento de Filosofía. Aunque esta vez, hubo un elemento que fue mucho más explícito y palpable que antes, la discriminación.

                Como siempre sucede a comienzos de año, es necesario aprobar las plantas docentes de cada carrera. A la vez, con la política de sólo realizar designaciones el 1ro de Abril y el 1ro de Agosto, las sesiones de CA previas a esas fechas suelen estar cargadas de designaciones discutidas antes en cada Departamento. Así fue en la sesión ordinaria del 27 de Marzo. No obstante, como ya vimos el año pasado con las Ayudantías de Estudiantes, Filosofía no corre con la misma suerte que el resto.

                Para poder ilustrar un poco la situación, en el último Consejo Académico se aprobaron casi sin pestañar: 4 (cuatro) Ayudantes Graduados y la promoción de una docente JTP a Adjunta para Geografía, la promoción de un docente Adjunto para Ciencias Políticas, 8 (ocho) Ayudantías Estudiantiles para Ciencias de Información, un cargo docente para Inglés, otro para Sociología, entre otras cosas. Todos estos pedidos tenían carácter urgente por diferentes problemáticas particulares de cada una de las carreras. Ahora bien, cuando llegó el turno de Filosofía la urgencia dejó de existir. Como bien dijimos, todas las designaciones solicitadas por otros departamentos de la facultad fueron aprobadas. En algunos casos, ni siquiera hubo consejerxs que tomaron la palabra frente al tema, se aprobaron por unanimidad como un mero trámite formal. Para Filosofía, en cambio, todo es cuesta arriba. Comenzando por la formalidad más simple de todas: si no fuera por la consejera de la minoría estudiantil que presentó sobre tablas las notas elevadas por el Departamento -en tiempo y forma-, no habría habido siquiera tratamiento porque no fueron incluidas en el orden del día. Para esto no hubo ni siquiera explicación. Luego, cuando finalmente llegó el turno de discutirlas todo el ambiente cambió.

                De pronto, eso que había sido una mera formalidad, se volvió un procedimiento rocoso y retorcido. Cabe aclarar que las notas presentadas fueron dos: una solicitaba las designaciones de quienes el año pasado ganaron registros de antecedentes y fueron frenadas por la gestión con la excusa de que antes del 1ro de Abril ya se iban a realizar los concursos pertinentes. Dado que llegó la fecha y los concursos aún no se sustanciaron, el Consejo Departamental de Filosofía decidió por unanimidad reiterar el pedido para poder aprovechar los recursos propios, sobretodo teniendo en cuenta que existen cátedras sin unx sólx docente designadx y otras sólo con unx o dos. La otra nota, solicitaba una promoción de Ayudante Graduado a JTP en Didáctica Especial, la cátedra donde tiene uno de los cargos radicados Lobosco -quien cobra sin dar clases desde que visibilizamos las múltiples denuncias por acoso y abuso de poder, hace ya dos años-. Para intentar solucionar el problema -sin poder utilizar los propios recursos-, el CAD dispuso que el JTP de la asignatura, Prof. Mario Beade, quedara a cargo de la misma. Dado que este año presentó su renuncia condicionada a causa del inicio de los trámites por su jubilación, la nueva conformación del CAD, en una actitud inédita para nuestra carrera, previó la pronta acefalía de la asignatura. Entonces, en lugar de esperar que la renuncia se haga efectiva y que les estudiantes corran el riesgo de perder sus prácticas docentes, solicitó la promoción de un docente de la asignatura que pueda quedar a cargo cuando lleguen los papeles de la jubilación de Beade.

                Ante este panorama, que resultaba incluso más grave que el de otras urgencias antes tratadas, comenzó el ejercicio del sembrado de dudas, suspicacias, datos improcedentes, etc. Frente al pedido de Filosofía se dio algo nunca antes visto: de pronto se solicitan informes a la Secretaria Académica para ver cuantos estudiantes hubo en años anteriores de cursadas, para saber cuántos docentes tiene la asignatura o cosas por el estilo. De pronto aparecían justificaciones, ad hoc, de que las asignaturas estuvieran compuestas por uno o dos docentes y que en rigor no hacía falta designar a nadie con urgencia. Se corría el eje de las necesidades de Filosofía, de las decisiones tomadas -como nunca antes- democráticamente, para evitar que la carrera pueda ejecutar sus propios recursos (los cuales son muy codiciados a la hora de abrir una carrera como Ciencias de la Educación sin recursos propios). Así, tuvimos una reedición de la intervención[1], intervención que pone en evidencia algo contundente: hay discriminación hacia Filosofía.

                 Además de todos estos procedimientos fraudulentos, el ambiente que se despliega a la hora de tocar los temas de Filosofía es extremo. Esto se ve con mayor claridad cuando se pone el foco en el contraste. Hay consejerxs o integrantes de la comunidad de Humanidades que toman la palabra y no tienen ninguna clase de inconveniente a la hora de utilizarla. Inclusive, muchas veces hemos sido testigos de exabruptos, chicanas e ironías. Sin ir más lejos, en esta última sesión, el consejero Porta lanzaba ironías patoteriles sin más, y nadie le dijo nada. Sin embargo, cuando se trata de Filosofía, todo cambia radicalmente, el aire se corta sólo, los ánimos de la gestión se exasperan como si hubiera un switch. Todo lo que digan estudiantes, graduadxs o docentes de Filosofía que defienden el proceso colectivo que se viene desarrollando, será objeto de dudas, de chistadas, de interrupciones abruptas. Sino, se tiñe todo lo que se diga con un manto de sospecha o directamente se intenta silenciar (en ocasiones hasta se intentó negar el uso de la palabra). De pronto, los estudiantes de HXEP se dan cuenta que tienen voz y hablan, sólo para bastardear el camino de apertura en las decisiones de las carreras de Filosofía.

                Es así, parece exagerado pero no lo es. Las personas que a lo largo de los años han conocido la realidad de nuestras carreras a través de la difusión y los relatos, cuando se han acercado a las instancias públicas (antes a los Consejos Departamentales, hoy a los Consejos Académicos) quedan boquiabiertas. En las conversaciones informales se sienten cosas como: “pensé que eran recursos retóricos, pero esto es peor de lo que ustedes cuentan”. Una vez que se compara el tratamiento de otras carreras con Filosofía, no hay vuelta atrás, es como la pastilla de Matrix.

                A todo esto hay que sumar la virulencia en los métodos de imposición desplegados a lo largo de los años. Desde la lista negra de Manolo Comesaña, allá por el 2007, hasta la actualidad con las diferentes modalidades que incluyen desaprobaciones de cursadas y finales, manipulación fraudulenta de concursos y registros de antecedentes, pedidos de sumarios, difamaciones, amedrentamientos, cartas documento, montajes de todo tipo. Los clásicos métodos de Bullrich, TN y Clarín, retorciendo la realidad con cosas como la RAM, los cuadernos o los tesoros enterrados en la Patagonia para correr la atención de lo que está sucediendo: el vaciamiento sistemático y la persecución política a quienes lo denuncian.

                Hace años que venimos padeciendo este trato diferencial. A partir de lo que sucedió en la última sesión del CA ya no quedan dudas para nadie, hay discriminación hacia Filosofía. Especialmente hacia quienes formamos parte de la conducción del Departamento. La Universidad no es un kiosco privado, es una institución pública, por lo tanto, quienes allí desempeñan funciones en el cogobierno no son kiosqueros, son funcionarixs públicos y no pueden elegir a quién atender y a quién no.

                Esta vez fue distinta. No fue sólo una vez más. Cuando la consejera graduada del Departamento de Filosofía tomó la palabra, tras el desempate de la Decana en la votación que determinó la negativa para que haya nuevxs docentes durante este cuatrimestre en nuestras carreras, todxs lxs presentes pudieron verlo con más claridad que nunca: discriminan a Filosofía, discriminan a quienes luchamos por su democratización y discriminan a trabajadorxs docentes (con nombre y apellido). Esta última manifestación de la discriminación es, además, doblemente grave porque muchxs de quienes la llevan a cabo forman parte de la conducción del gremio docente ADUM. Hay una discriminación disciplinaria, política y laboral. Inclusive, la mayoría docente intervino acertadamente remarcando que nunca había visto algo así con ninguna otra carrera. Ya no se puede ocultar más, el silenzio stampa de la gestión y sus cabezas gachas tras la faena no hizo más que confirmarlo con contundencia.

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[1] El año pasado, primero fueron los concursos impuestos a las apuradas, antes de irse, por la gestión Britos. Eso se trató en el CAD de Filosofía, se solicitó aprobar las prioridades desprendidas del análisis público de la planta docente en lugar de esos pedidos caprichosos pero la gestión, junto a HXEP, lo impidió. Luego, se realizaron Registros de Antecedentes -en lugar de las tristemente célebres designaciones a dedo- para cubrir los cargos de esos concursos que impusieron, porque se sabe que los concursos se aprueban, pero se realizan 3, 4 o 5 años más tarde. Estos registros arrojaron informes evaluatorios mucho más detallados que la mayoría de los concursos que se realizan en Filosofía, sin embargo, como táctica de guerra, la gestión mandó a su gente a ensuciarlos. No obstante, el CAD ratificó los resultados e insistió por las designaciones. De pronto, casi en Diciembre del año pasado, la gestión prometió que realizaría los concursos antes de Abril y por eso no designarían. Asimismo, aseguraron que si se llegaba a esta fecha y los concursos no estaban hechos, se vería la posibilidad de las designaciones. Llegamos a ese punto y aparecieron las nuevas excusas ad hoc antes mencionadas. Al menos, y en favor de la seguridad de la cursada de Didáctica Especial, se logró aprobar la promoción solicitada.