Contralecturas Colectivas

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«Me podría indicar, por favor, hacia donde tengo que ir desde aquí»

«Eso depende de a donde quieras llegar», contestó el Gato.

«A mi no me importa demasiado a donde…» empezó a explicar Alicia.

«En ese caso, da igual hacia dónde vayas» interrumpió el Gato.

«…siempre que llegue a alguna parte» terminó Alicia a modo de explicación.

«¡Oh! Siempre llegarás a alguna parte» dijo el Gato, «si caminas lo bastante».

[Lewis Carroll, Alicia en el País de las Maravillas]

fcc

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En un pasillo cercano de la Universidad, donde no brilla ni un puto ladrillo, hubo una vez un astro en el cual unos animales disconformes cranearon esto. Fue el minuto más humilde de la historia académica, chiquito, diminuto, casi imperceptible, fue solo un minuto. Pero es algo. Y algo es algo.

Este algo es un camino. Un camino que no se quiere ni solitario, ni recto. Un camino cansado de repetirse a si mismo, un camino aburrido de tanto corset; harto de la pendejada de que todo sea igual, siempre igual, todo igual, todo lo mismo. No sabemos si podremos erradicar el hartazgo, pero es algo. No nos mueve el amor, sino el espanto. ¡Y qué importa a donde llegamos si tomamos la decisión de ir! Y no queremos ponernos un punto de llegada, porque cuando hay puntos de llegada el camino es recto.

¿De que esta hecho el camino del que hablamos? Está hecho de textos, de discursos, pero también de cuerpos, prácticas, pasiones, historias. Queremos leer filosofía, no queremos leer Filosofía. No queremos releer ni revisar la historia oficial, creemos que hay otras historias por ser leídas. No queremos detenernos en los tecnicismos de los textos, ni hacer exégesis de los conceptos. No queremos lecturas en serie, repetidas de memoria, iguales; queremos que leer se parezca mas a un acontecimiento.

Elegimos el camino de la contralectura. ¿Qué es eso? Hacer de lo otro lo nuestro, hacer de aquello pensado para otro tiempo algo con sentido para el nuestro, leer entre líneas, hacerles decir lo que no dijeron, pensar lo que no pensaron, explotar la potencia de sus ideas hoy. No hay contralectura sin violencia, sin conflicto, sin antagonismo. Después de todo la filosofía no es sino una guerra por los sentidos. No se trata de ignorar las lecturas, ellas son necesarias para nuestra tarea. Pero sabemos que no solo avanzamos afirmando, sino también negando lo que no queremos.

El camino de la filosofía se puede recorrer en solitario. Pero no es nuestra intención. Queremos hacerlo colectivamente: no sabemos hacerlo de otra forma. Y además estamos convencidos de que en esta práctica hay algo que hace la diferencia. Tal vez cinco más siete sea doce, pero tratándose de humanos no podemos aceptar la misma regla. No somos la suma de las partes, pues en la suma componemos algo más. Somos relaciones, y ello no implica perder nuestra individualidad sino potenciarla, reivindicarla, no podemos permitir ser reducidos a la sola función que nos imponen en esta sociedad, el trabajo colectivo es exceso, es un plus, es aquello otro que no existiría sin composición. Los cuerpos componen con el otro pero desde la integridad particular de cada uno.

¿Por qué juntarnos a leer? Porque queremos abrir un espacio más para la reflexión. Ciertamente esto no pretende ser una formación complementaria o alternativa a la de las aulas. Entendemos que nuestra tarea no se trata de llenar los baches de saber que la academia deja. Para nosotros la contradicción entre el saber que se produce en la mayoría de las aulas universitarias y una formación orientada a la praxis no está dada solamente por la ausencia de autores, enfoques o escuelas.

No se trata tampoco de una formación alternativa, entendiendo como tal la fundación de reductos que pretendan vivir al margen del espacio institucional. Justamente, los reductos se definen por ser reducidos frente a la potencia de masividad de lo público. El espacio público de vinculación con el conocimiento hoy se encuentra institucionalizado. Como organización intervenimos sobre lo público-institucional apostando al desarrollo de una alternativa con capacidad de interpelar a la masa, desarrollando sus sentidos radicales.

Un camino como el que buscamos impulsar aporta a que nuestra práctica en estos espacios contagie la forma en que reflexionamos, habitamos y luchamos desde las aulas. Pero también implica la construcción de madurar la participación colectiva en tanto que sustracción a la lógica de vinculación con los saberes que atraviesa las aulas. Esa lógica donde la acreditación institucional del saber lo convierte en el Saber y lo traduce en poder sobre lo público. Esto que se nos hace presente, entre otras instancias, en la construcción de una escala piramidal en las cátedras, que se vincula directamente con la capacidad de decisión jerarquizada, tanto en las aulas como en los espacios de gobierno.

La perspectiva del antagonismo se nos presenta como una denuncia de los pretendidos exilios de la institución pero también de la convivencia pacífica con la misma. En definitiva, implica aceptar que nuestra vida está signada por las formaciones de los espacios en que vivimos. No podemos sustraernos o perseverar ajenos a lo que se nos propone o impone cotidianamente. Nuestra manera de ser otros es transformar eso que somos todos los días. La apuesta por este camino de lectura intenta desarrollar una forma de estudiar que se contagie y se haga presente en las aulas universitarias que habitemos.

Buscamos formarnos para intervenir sobre la manera en que nos forma lo público, porque queremos que lo público forme para otra cosa. Para esa cosa de la que tanto se habla en algunas aulas, no en todas, pero que nunca se hace: el cambio social.

Lo que sigue es una selección de textos que tienen en común la reivindicación de la filosofía en tanto práctica, en tanto posibilitadora de una crítica y de una alternativa hacia la liberación y la igualdad de todos. Estos textos son el resultado de un intrincado camino de resistencia que no se reduce a la situación de un escritor solitario y abstraído frente a un papel, sino que es el producto de un ejercicio de coherencia entre lo que se piensa y lo que se hace, no como dos actividades disociadas, porque pensar sin hacer es especular en el vacío y el hacer que no es pensado es meramente reproductivo. Estos textos son el resultado de una filosofía que se sabe viva. Porque como dirían unos viejos camaradas “el pensamiento filosófico puede y debe ser un pensamiento vivo y rabioso, una crítica furiosa de lo existente y un movimiento constante hacia esos otros mundos posibles”.

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Te invitamos a participar de estas contralecturas colectivas. Se trata de un taller auto-organizado, gratuito, horizontal. No se requiere ningún conocimiento previo para participar, solamente las ganas de trabajar colectivamente.

Se tratarán de 4 encuentros. En el primero de ellos presentaremos la selección de textos y coordinaremos entre todos la metodología de trabajo.

La primera reunión se realizará el Martes 16 de Junio de 2015 de 17 a 18:30 en la mesa del Colectivo de Filosofía (nivel 4, al lado del aula 62, Facultad de Humanidades).

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Colectivo de Filosofía

Junio de 2015

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