Un poco de historia

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¿QUIÉNES SON PHRÓNESIS?

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Entre todo este ovillo, una pregunta que se repite muchas veces, la cual nosotros mismos solemos hacernos, es: ¿quiénes son Phrónesis? Entonces, como buenos materialistas, intentaremos dar respuesta a este interrogante apelando a la historia de la carrera de Filosofía, aportando, de este modo, un granito más al archivo de la política de Humanidades en la UNMDP.

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El ámbito de la política universitaria, como cualquier otro, cuenta con sus particularidades. Parte de ellas es la facilidad con la que los actores políticos pueden reciclarse y volver a la arena, con la cara lavada, como si se trataran de nuevos e ingenuos participantes, pues el olvido y la desinformación suelen ser más fuertes. Como no existe un medio de difusión estable, alguna publicación regular la cual pudiera utilizarse de archivo, para lograr saldar esta ausencia de historia política siempre se ha utilizado el relato oral, el boca en boca de una generación a la siguiente. En el caso del Colectivo de Filosofía – casi como una rareza – se puede acceder al blog para desenredar la extensa e intrincada historia de la carrera, pero es un trabajo que comenzó a sistematizarse en los años 2008 – 2009, de modo que aquello que pasó antes sólo queda en el registro de la memoria de quienes atravesamos esos períodos.

Entre todo este ovillo, una pregunta que se repite muchas veces, la cual nosotros mismos solemos hacernos, es: ¿quiénes son Phrónesis? Entonces, como buenos materialistas, intentaremos dar respuesta a este interrogante apelando a la historia de la carrera de Filosofía, aportando, de este modo, un granito más al archivo de la política de Humanidades en la UNMDP.

Para comenzar desde el principio hace falta remontarse al año 2003. Por aquel entonces, la joven Asamblea de Filosofía contaba con un año y medio de vida, habiéndose conformado en torno a la problemática surgida en el 2001: casualmente – o no tanto – en ese momento, la gestión de Humanidades, encabezada por el Decano Rodolfo “Ruda” Rodríguez (quién hoy es consejero departamental de Filosofía), pretendía remover a Ricardo Maliandi de su cargo en Filosofía Contemporánea. La Asamblea de Filosofía se conformó con la intención de defender a una de las figuras más importantes de la filosofía argentina y latinoamericana. La gestión, con todos sus recursos, logró vencer, pero la Asamblea no se disolvió. Por el contrario, se conformó una lista con la intención de disputar el espacio del Consejo Departamental, históricamente administrado por la Franja Morada – en sus facetas estudiantiles, graduadas y docentes –, desde la reapertura en 1994.

Como decíamos, para el año 2003, la Asamblea de Filosofía había logrado ganar espacios en el Consejo Departamental, inclusive venciendo electoralmente a la Franja Morada y obteniendo, así, la mayoría en el órgano de co-gobierno. Por primera vez, comenzaba a circular algo de información de lo que sucedía en las entrañas de la carrera y se iniciaba una etapa de cuestionamientos de lo establecido. El ingreso de aquel año había sido muy numeroso, con lo cual, nuevos actores comenzaban a acercarse al terreno, inclusive sin saberlo aún.

Esta camada se mostró muy activa desde el comienzo y sumada a quienes ya venían trabajando en el incipiente activismo estudiantil, se organizó el viaje a las Jornadas AFRA (Asociación Filosófica de la República Argentina) realizadas en Neuquén. Así se fueron tejiendo las nuevas relaciones, lo cual devino en un caudal de nueva energía y participación en la asamblea. Por supuesto que todo esto no pasaba desapercibido ante la siempre atenta mirada de la gestión del Departamento y de la Facultad. El viaje fue un éxito y la Asamblea de Filosofía volvió a derrotar electoralmente a la Franja Morada, afianzándose como la organización más influyente de la carrera, caracterizada por un tono crítico y un nivel de argumentación que iban in crescendo. La alerta estaba dada.

Para el 2004 el panorama comenzó a volverse irreversiblemente más intrincado. Con la Asamblea de Filosofía en alza, una discusión sin motivos se instaló en su seno: un sector de las nuevas camadas planteaba la necesidad imperiosa de ponerle un reglamento a la asamblea, lo cual incluía un libro de actas en el que se dejara registro de todas las intervenciones y votaciones con nombre y apellido sumado a otra serie de reglas que atentaban, justamente, contra las formas asamblearias. Los principales promotores de esta exigencia fueron dos personas que habían viajado a Neuquén y que, más allá de ser adultos, parecían tener un ferviente interés en la política estudiantil. Una de ellas era Silvina Castaño, amiga personal de la docente Rita Novo, quien había sido Directora del Departamento hasta hacía dos años y en aquel entonces ocupaba el cargo político de Secretaria Académica de la Facultad de Humanidades. La otra persona era el ex seminarista Heraldo García.

El proceso de discusión fue largo y duro. Durante varios meses la tensión se palpaba en cada reunión, comenzó la desconfianza, la confusión de los participantes más inexpertos y las intrigas que se iban tejiendo en los pasillos. Luego de varias idas y vueltas, el día de la decisión definitiva, tras una asamblea muy extensa y la intervención de muchísimos participantes se evitó la votación y se logró un consenso: no se pondría ningún reglamento porque violaría los principios asamblearios y porque no era justo que quienes recién se sumaban a un espacio impusieran los modos de manejarse.

Las cosas parecían haber culminado de la mejor manera posible, no obstante, Silvina Castaño y Heraldo García, por lo bajo, no cesaron de generar intrigas. Así fue como, facciosamente, eligiendo a quienes consideraban cercanos, convocaron una reunión para decidir si seguirían participando de la Asamblea de Filosofía o no.

La reunión se realizó, la convocatoria fue efectiva. El encargado de comenzar a hablar fue el propio García, pero para sorpresa de quienes fueron a discutir si se iba a continuar participando o no en la Asamblea de Filosofía, las primeras palabras fueron directamente al grano: ¿cómo harían para constituirse como una nueva agrupación en contra de la Asamblea de Filosofía? Esto desató la indignación de quienes habían ido a discutir sinceramente y dividió la reunión en dos bandos: los que apoyaban a Heraldo y los que estaban leyendo un aparateo descarado. Tras una acalorada discusión, los indignados abandonaron la reunión, convencidos de forma definitiva de que todo se había tratado de una infiltración previamente planificada. Ya no quedaban dudas de que el espacio a defender era la Asamblea de Filosofía. Entre quienes permanecieron en la reunión, se encontraban Gabriel “Beto” Vidal y Román March.

Para las siguientes elecciones ya no hubo boleta de la Franja Morada en el Departamento de Filosofía, sin embargo, apareció una nueva: Aletheia, conformada por todos los que se quedaron, aquella vez, en la reunión organizada por Castaño y García. Ese año, apelando a la confusión que se había creado entre los más desinformados, sabiendo que jugaban con la ambigüedad de haber estado participando en la Asamblea de Filosofía, Aletheia ganó las elecciones por un voto. La jugada de Heraldo García y de Silvina Castaño había dado sus frutos: no permitir que la asamblea continuara siendo la organización que detentara la mayoría en el Consejo Departamental.

No obstante, como todo oportunismo electoral con intenciones de frenar el movimiento y la participación crecientes – en una carrera que ya sufría las consecuencias de la desidia institucional – tras ganar las elecciones Aletheia fue saliendo de la escena gradualmente. Mientras tanto, la Asamblea de Filosofía continuaba activa, inaugurando una de sus políticas más representativas: la socialización de lo que sucedía en la carrera.

En el año 2005, después de que la confusión del año anterior lograra disiparse a través del trabajo constante, la Asamblea de Filosofía vuelve a ganar la mayoría en el Consejo Departamental y comienza a construir una modalidad más sistemática de participación en este órgano de co-gobierno. Asimismo, habiendo dado cuenta de que la situación de Filosofía estaba encadenada necesariamente a la situación de Humanidades, se decide ingresar formalmente al Frente 20 de Diciembre, la fuerza que conducía el Centro de Estudiantes de Humanidades, junto con quienes la Asamblea de Filosofía había logrado ganarle ese espacio y la mayoría estudiantil en el Consejo Académico a la Franja Morada.

Durante lo que restó del año 2005 y el subsiguiente 2006, el consejero de Aletheia, representante por la minoría estudiantil, ni siquiera participó de los Consejos Departamentales. En las elecciones de aquel año, Aletheia no se presentó, con lo cual parecía haberse extinguido. En su lugar, volvió la boleta de la Franja Morada a disputar el espacio con la Asamblea de Filosofía. No obstante, la Asamblea de Filosofía fue contundente y se quedó con los 3 consejeros por primera vez en su historia. Rigurosamente, los consejeros asistieron a cada reunión del Consejo mandatados por la asamblea.

Pasaron los años sin Aletheia, en ese proceso la Asamblea denunció la desaparición de expedientes con pedidos de concursos para la carrera, Manuel Comesaña – siendo director del Departamento – realizó una lista negra pidiendo sumario para todos aquellos que eran o habían sido consejeros por parte de la Asamblea de Filosofía, inclusive en el claustro graduados. Se llevaron a cabo movilizaciones, cortes de calle y denuncias a los medios, exigiendo que se diera un fin a la persecución política y ratificando la gravedad que implicaba la desaparición de expedientes públicos en el seno de la institución universitaria. Por supuesto, Aletheia no existió durante todo este proceso.

En las elecciones del año 2007, la Asamblea de Filosofía, impulsada por el nivel de participación y discusión, se hace cargo de la presidencia del CEH y obtiene consejeros académicos y superiores, es decir, acceso a la pirámide completa de los órganos de cogobierno. La comprensión de que la situación de Filosofía era una problemática que abarcaba terrenos más allá de la propia carrera impulsó la participación en toda la política universitaria.

Durante el año 2008, en uno de los tantos procesos de lucha que fueron protagonizados, en medio de una movilización en contra de la elección del Rector de la Universidad, varios compañeros identificamos a un personaje tomando fotos de los activistas. Allí estaba de vuelta: Heraldo García. Ante la pregunta de por qué estaba sacando fotos respondió, vagamente, que era para la prensa, sin embargo, nunca apareció nada publicado en ningún medio.

Aletheia seguía sin aparecer y sus impulsores se mantenían alejados del ámbito de la carrera. Así, nuevos procesos fueron llevándose a cabo, entre ellos, a fines del 2009, se dio el desembarco de nuevos actores. De la mano de la entonces Secretaria de Investigación Marta Arana, llegaron, con un flamante puesto político y otro de auxiliar no docente sin concurso, los graduados de Filosofía, Hernán Murano y Daniel “Cholo” Vázquez, quienes se encargarían de la inteligencia, el amedrentamiento y el punterismo en el terreno que la gestión no podía adiestrar. Casualmente, al mismo momento de la llegada de estos personajes, tanto Román March como Beto Vidal y Heraldo García comienzan a dejarse ver nuevamente. Para el año siguiente reaparecerían oficialmente bajo una nueva nominación: Phrónesis, sumando a sus filas a Federico Manna, Elías Bravo, Emiliano Aldegani y Daniela Suetta.

En un primer momento su política se mostró con la intención de inaugurar un nuevo espacio, sin embargo, rápidamente fueron copiando y reproduciendo el discurso y las propuestas de la Asamblea de Filosofía. Nuevamente sembrando la ambigüedad y la confusión a través de un trabajo subterráneo, en el 2010 lograron obtener la minoría en el Consejo Departamental.

Para el año 2011, su modus operandi se volvió mucho más agresivo. En la arena pública expresaban un discurso progresista, sin embargo, su fuerte se constituía a través de una feroz campaña de estigmatización, mentiras y calumnias personales que comenzaron a ejecutar en el pasillo, en el boca en boca, contra miembros puntuales de la Asamblea de Filosofía.

Asimismo, aquel año se llevaron a cabo las elecciones de graduados – realizadas año por medio –. En 2009, la incipiente lista de Murano, Vázquez y su candidato Mariano Iriart perdió frente a la de la Asamblea de Filosofía. Durante dos años prepararon el terreno y las estrategias en miras de aquellas elecciones. Ya no estaría Mariano Iriart en las listas, ahora incorporarían a un nuevo candidato: Emiliano Aldegani. Aquel participante de Phrónesis, puso abiertamente su nombre en la lista de la gestión de Humanidades, la misma que siempre manejó el Departamento de Filosofía. No obstante, la Asamblea de Filosofía volvió a ganar las elecciones de graduados aunque esta vez por un solo voto. La misma cantidad por la cual Phrónesis ganó las elecciones estudiantiles del 2011.

Es necesario aclarar que mientras la Asamblea contó con mayoría en el Consejo Departamental, es decir, los 3 consejeros estudiantiles más el consejero graduado, una larga lista de irregularidades promovidas por la propia gestión de la facultad impidieron el normal funcionamiento de dicho órgano de co-gobierno. Todas las decisiones se tomaban en el Consejo Académico, donde sí contaba con la mayoría el sector docente que detenta el poder en Humanidades. Parte de las políticas impulsadas por dicho sector fue la apertura de una cantidad de concursos en varias carreras, Filosofía iba a ser un lugar en el cual se debía trabajar muy fuerte. La Asamblea de Filosofía discutió y presentó jurados estudiantiles y graduados contemplando los propuestos por Phrónesis e incluso aquellos propuestos por los graduados alineados con la gestión. Sin embargo, los jurados docentes – responsabilidad de los consejeros de la gestión – nunca aparecieron y los concursos quedaron otra vez sepultados. Luego de esto, la Asamblea de Filosofía desplegó una gran campaña denunciando lo sucedido, mientras que Phrónesis no se pronunció al respecto y utilizó sus energías en la preparación de su terreno electoral.

Por otra parte, tras la derrota de la lista de la gestión en graduados, su política también se volvió mucho más agresiva y descarada: pusieron en marcha el aparato punteril y entre el 2011 y el 2013 repartieron cargos a todos aquellos que habían prometido fidelidad y habían adquirido el compromiso del seguimiento político. Así hubo más cargos para Murano y Vázquez así como también para Ángela Raimondi, Mariano Iriart, Omar Murad, Nicolás Moyano Loza y Esteban Guío Aguilar. Ya en el 2013, la Asamblea de Filosofía pasó a constituirse como el Colectivo de Filosofía y frente a esta gravísima situación inició una nueva campaña de denuncias ante el nepotismo sufrido en la carrera. Phrónesis nunca combatió dichas políticas a pesar de que era eso lo que sostenían en sus plataformas electorales, por el contrario, guardó silencio y se dedicó a continuar con las difamaciones y las operaciones políticas para confundir a los menos informados. Funcionales a la gestión, proponían jurados estudiantiles en Registros de Antecedentes a los que luego no se presentaban para no tener que exponer su posición política. Claro fue el caso en el que la Gestión le regaló un cargo de Adjunto a Nicolás Moyano Loza en Metodología de la Investigación Científica: Phrónesis propuso de jurado a Silvina Castaño a sabiendas que jamás se presentaría a resolver un dictamen.

Con la intención de deslegitimar el terreno asambleario impulsado por el Colectivo de Filosofía, Phrónesis pretendió llevar a cabo una serie de “verdaderas asambleas”, en las cuales perdió sus posiciones frente a las propuestas del Colectivo. Así, de un modo abiertamente contradictorio con su discurso, procedieron a abandonar inmediatamente todo ámbito asambleario. De esta forma, los consejeros de Phrónesis, contrariamente a lo que predicaban, tampoco eran mandatados por asamblea, sino que decidían en su fuero privado lo que sus consejeros departamentales votarían.

En ese contexto se llevaron a cabo las elecciones de graduados nuevamente, esta vez, el trabajo punteril dio sus frutos y la lista de la gestión ingresó en el Departamento de Filosofía. Además, Daniela Suetta obtuvo un cargo en el Centro de Graduados formando parte de la misma lista. Por segunda elección consecutiva, un graduado o una graduada de Phrónesis integraron las listas de la gestión de Humanidades y del Departamento de Filosofía. No obstante, en el ámbito estudiantil, tras haber obtenido por segunda vez consecutiva la minoría en el 2012, el Colectivo de Filosofía recuperó la mayoría en el Consejo en el 2013.

Dado que la gestión contaba ahora con mayoría en el Consejo, decidieron motorizar, luego de 6 años de acefalía, la elección del Director. Ahora, las cuentas cerraban y ellos podían imponer su candidato: José Gil. Pero lo que la gestión no esperaba era la existencia de otra candidatura que contrastara con el pobre proyecto presentado por Gil. Así fue que se presentó Graciela Fernández como candidata y luego de discutir en asambleas qué harían los consejeros del Colectivo, se decidió apoyar su candidatura. Nuevamente, a pesar de su discurso asambleario, Phrónesis no participó de ninguna de estas instancias y decidió puertas adentro qué haría con su voto. Tras la derrota electoral, y la ausencia a lo largo de todo el proceso de discusión de la elección de director, Phrónesis volvió a pronunciarse con la intención de posicionarse para las próximas elecciones. Una vez más: no se ocuparon de denunciar las nuevas arbitrariedades de la gestión Gil (como por ejemplo sesionar sin estudiantes, en el colegio Illia, un día de paro del personal no docente), sino que se encargaron de calumniar y mentir nuevamente contra el Colectivo de Filosofía. Claramente, el sembrado de la confusión es una de las cartas que mejor se le ha dado a lo largo de estos 10 años.

En conclusión, seguimos preguntándonos: ¿quiénes son Aletheia, quiénes son Phrónesis? ¿Quién es el enigmático Heraldo García? ¿Por qué es un estudiante que no pasa de los primeros años desde hace unos 10 u 11 años? ¿Cómo debemos interpretar su participación en la Sociedad de Fomento del barrio Constitución? Evidentemente cuenta con experiencia y vocación política, sin embargo, sus objetivos jamás se hicieron explícitos. Sólo nos queda claro su intención de no ser claros, de sembrar la confusión, la desorganización, la desconfianza, de ejecutar sin pruritos el doble discurso y los subterfugios, y siempre, cada una de las veces: favoreciendo a la gestión y atacando a quienes se organizan en su contra.

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COLECTIVO de FILOSOFÍA

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