Apocalipsis Now – Redux

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¿El comienzo del fin

o

el fin del comienzo?

 

Este cuatrimestre, una vez más, las clases comenzaron. Pero no todo comienzo de clases es igual: los hay malos, los hay peores.

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 I. El comienzo

“Cuando todo era nada, era nada el Principio Él era el Principio y de la noche hizo luz y fue el cielo y esto que está aquí”.
Vox Dei, “Génesis”, 1971.

 

Primero fue el logos, la palabra, el discurso que pronosticaba una carrera de excelencia; ahora es el mito.

Cuando aún nada había sido, El Maléfico, el tenebroso Señor Lógico, el Innombrable, el creador del Cielo y de la Tierra y de todo lo de entremedio, dio a luz desde su cráneo emblanquecido a toda su cohorte de titanes hambrientos. Los ungió con el óleo calcáreo de la indiferencia, los concursó, y les dio señorío exclusivo sobre las cumbres catedráticas. Al ver a sus titanes enseñoreados sobre las cúspides de la tierra, con voz de trueno dijo: “¡Hágase la filosofía!”. Y la filosofía se hizo. Y la hizo a su imagen y semejanza; a su imagen y semejanza la hizo.

En aquellos tiempos de oro fatuo, donde todo peso era convertible, la filosofía estaba desierta (y de siesta). Y así continuó.

Desde su cráneo emblanquecido, el tenebroso y maléfico Señor Lógico, asignó a uno de sus titanes hambrientos una porción de su universo filosófico, para custodiarlo y gobernarlo. Cedió a su no tan joven sustituto, a quien nunca había admirado de verdad, describiéndolo con difusos colores a sus hermanos. El sustituto, exiliado por plagio y alguna cosa más, el oscuro Titán con aletas y escamas, fue cobijado bajo las sienes albinas del tenebroso Señor Lógico. Obedeció y tuvo señorío sobre las cumbres catedráticas como su amo el maléfico lo dispuso: “¡Oh Titán tempestuoso, oficiarás de bravucón, perseguirás a vuestros contrarios y alterarás concursos en beneficio del Señor Maléfico y su séquito de mamones!”.

Ahora la filosofía será a su imagen y semejanza, es decir, será la misma filosofía desierta -y de siesta- que fue hasta hoy.

 

 

 II. El comienzo del fin

“This is the end
Beautiful friend
This is the end My only friend, the end Of our elaborate plans, the end”
The Doors, “The End”, 1967.

 

Tiempos y más tiempos transcurrieron en la paz soñolienta de las cumbres solitarias. Los inmensos abismos académicos fueron repletos de amiguismos y papel moneda. Desde las fauces de la tierra un vaho putrefacto fue cubriendo lentamente los pasillos del mundo.

El comienzo del fin, en el año dos mil uno antes de K., fue anunciado. Las siete plagas de la filosofía se propagaron a lo largo y a lo ancho de la ciudadela de los altos estudios por luengos años. La Sinceridad con sus largas patas afiladas, la reptante Horizontalidad, la rabiosa Indignación, los pelos erizados de la Rebeldía, la Multitud zumbante, el Compañerismo y sus inmensas orejas, la Autonomía de larga cola, el Dengue y la Fiebre porcina.

Los titanes temerosos elevaron muros de una magnitud nunca antes vista para guarecerse de un mal que ellos mismos, con su desidia, habían engendrado. Desde lo alto de sus torres de marfil contemplaban la secuela de su propia catástrofe. El comienzo del fin había llegado para su filosofía, la de las cumbres, la de diáfanos cielos y tierras apestadas.

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III. El fin del comienzo

La Eternidad está enamorada de los frutos del tiempo.

William Blake, Proverbios del Infierno, 1790.

 

Solemos pensar el Apocalipsis como el “comienzo del fin”. El Apocalipsis sería, así, la última de las épocas del mundo. Con él terminaría la historia y empezaría la eternidad, una eternidad o bien de salvación o bien de condenación en una disyuntiva absoluta. Pero, si esta eternidad excluye el tiempo, la historicidad, entonces allá ella y su nadería.

A todo fin le llega su comienzo. El fin de los tiempos no es más que el fin de un tiempo. Algo acaba, algo empieza. Pero no lo mismo. Si bien la filosofía comenzó, como carrera en Mar del Plata, en 1994, no dejó de comenzar, cada año, desde entonces. Cada uno de nosotros comenzó su carrera en alguno de estos veinte años. Un nuevo cuatrimestre comenzó. Pero no todo comienzo de cuatrimestre es igual: los hay malos, los hay peores. Este cuatrimestre, para los estudiantes, las clases empezaron con sobredosis de teóricos y un incierto “a confirmar” que se repite a lo largo de toda la grilla de horarios. Sólo basta una rápida mirada sobre la oferta académica para darse cuenta: el recorte del recorte llegó a Filosofía. En Filosofía Antigua, materia de los primeros años, figura un práctico sin docente ¡Una educación de vanguardia! ¡Clases sin docentes! Definitivamente no es el caso. También cabe mencionar la drástica reducción en comisiones de prácticos, impidiendo la oferta en diferentes franjas horarias. Lógica I no queda por fuera de esta tendencia: menos comisiones de prácticos y también se habla de la jubilación de uno de los docentes. Por si fuera poco, ninguna cursada se da después de las 16 hs. Si estás en primer año y trabajás, olvídate de poder cursar algo. Algo similar ocurre en Metafísica, no hay docente para los prácticos. Como si eso fuera poco el aula designada es de 2 x 2. Además, tanto el práctico como el teórico de Estética tienen un dudoso comienzo. El titular de la cátedra, Fabiani, se jubiló. El docente de prácticos, Chiaramonte, también. No sabemos cómo, pero uno de los docentes de prácticos, Cabrejas, pasará a dictar los teóricos de la cátedra. Lo mismo podemos decir de Filosofía Política. Sacaron arbitrariamente un práctico, apareció una docente de prácticos que aún no conocemos y se ofrece el teórico de Rodríguez, pero la docente se jubiló o está en eso ¡Tamaña catástrofe por un suceso ordinario como una jubilación! La lista sigue. Historia de la Ciencia, el Seminario sobre Cine y Filosofía y Metafísica: también “a confirmar”. Por supuesto, no nos olvidemos que en Historia de la Ciencia hay un solo docente hace más de 10 años.

Por supuesto y eso no ha cambiado, para cursar las pocas materias que se ofrecen, los estudiantes tenemos que cursar el lunes de 10 a 22 hs., de corrido, a las corridas. Los tres primeros años de la carrera son inhumanos; cursar en estas condiciones es indignante e incluso imposible: no se puede cursar en dos aulas al mismo tiempo. Elemental. En los siguientes años de la carrera –que no son pocos, son como diez– ya no hay ensañamiento porque no hay con quien.

Los “a confirmar” codificados ya no nos engañan. Recordemos que la receta preferida de la gestión para garantizar su testamento es la designación directa de docentes, dígase: a dedo o dedazo. Para que quede bien claro: Elegir a quien se te cante sobre la marcha, inventando una urgencia que siempre desplazará lo importante: los concursos. Esto, desgraciadamente explica las irregularidades que hemos mencionado.

Si cursar los primeros años de la carrera se está volviendo imposible, todo comienzo futuro de la carrera se está volviendo imposible también. Hay algo peor que el fin de los tiempos y es que ningún tiempo comience. Hay algo peor que la muerte: vivir en estado vegetativo. Que no haya ningún lunes por venir.

En este Apocalipsis de la filosofía –que más que comienzo del fin es fin del comienzo– las siete plagas siguen propagándose, siguen avanzando, siguen contagiando nuevas prácticas filosóficas, nuevas relaciones sociales. La miseria de la filosofía que les dio origen, sobrevive en su inmunidad de marfil. Somos hijos e hijas de esa filosofía y seremos sus sepultureros.

 

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