El dictamen de la animosidad

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El pasado miércoles 11 de Julio se materializó en nuestra facultad el registro de antecedentes correspondiente a una ayudantía de primera para la cátedra de Historia de las Ciencias. Recordemos que la realización de dicho registro fue tratado y aprobado en la cuarta sesión del Consejo Departamental de Filosofía, donde fue propuesto por los consejeros de la mayoría estudiantil de Phronesis, el graduado Eduardo Assalone y el claustro docente, mientras que el consejero por la Asamblea de Filosofía argumentó que debía priorizarse el llamado de aquellas materias que esperaban las ayudantías del año pasado (ver informe de dicho departamental aquí). 

 

Para la evaluación de los postulantes asistieron, como jurados titulares docentes Antonio Manna y Javier Viau, como jurado titular estudiantil Alejandro Silva Moreno y su suplente Javier Cittadino,  y el jurado graduado Mariano Martínez Atencio. La composición del registro respetaba la constitución de los tres claustros, atendiendo a un criterio que prioriza los antecedentes de quienes se postulaban y no el mero amiguismo. Los/as graduados/as que se presentaron fueron Romina Pulley, Lucas Misseri,  Lucas Andisco, Nicolás Moyano Loza, Omar Murad, Sonia López Hanna y Lucrecia Gaich. La comisión examinadora  tuvo en cuenta, como principales criterios, la especificidad de la asignatura objeto del registro, además de la experiencia en docencia y las publicaciones especificas. Resultó ganadora del registro, atendiendo a los anteriores criterios, Sonia López Hanna, seguida de: Lucrecia Gaich, Nicolas Moyano Loza, Lucas Andisco, Lucas Misseri, Romina Pulley y Omar Murad.

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 Fotos del orden de mérito

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Lo que constituía un avance en nuestra carrera, la elección de un docente de manera democrática para una cátedra que actualmente cuenta con sólo un profesor a cargo, duró menos de un día. Esto no es noticia en Humanidades y mucho menos en Filosofía, carrera que ha sido arrojada a la deriva por las sucesivas gestiones de la facultad. El mismo miércoles 11, cuando el consejero departamental por la Asamblea de Filosofía se acercó a las oficinas del piso de Decanato a pedir una copia del acta para dar cuenta públicamente de lo sucedido, la misma le fue negada. Los argumentos esgrimidos para ello fueron que el profesor José María Gil, quien estaba designado como jurado suplente pero no había asistido al registro, debía ir a firmar el acta.

 

Aquí reside nuestra primera sorpresa, nos preguntamos: ¿por qué razón debe firmar el acta un docente que no se acreditó como jurado en la comisión asesora del registro de antecedentes, habiendo estado en ella los titulares necesarios? Al día siguiente, el jueves 12, el consejero estudiantil se acercó nuevamente a solicitar las actas, pero la sorpresa fue aún mayor: le mostraron un dictamen realizado por  José María Gil en el cual modifica el orden de mérito elevado por el jurado correspondiente, y  ubica en último lugar a quien anteriormente había sido considerada merecedora del cargo.

 

La burda desprolijidad con la que se actuó revela una clara animosidad, además de un fuerte autoritarismo. El profesor José María Gil toma una decisión por sobre toda la comisión asesora de la forma más grosera – inclusive por encima del docente a cargo de la cátedra-, se ausenta a un registro del cual era jurado docente convocado con antelación en una fecha y lugar específico para luego hacer un dictamen solo en la comodidad de su casa. Lo que es peor aún, a este capricho que saltea todos los pasos que las instancias institucionales exigen, la gestión de nuestra Facultad ya le está dando curso. Muestra de esto es que se hayan publicado dos dictámenes con la misma fecha en el pasillo de decanato, como si hubiese sido el resultado de lo que ocurrió en la misma comisión asesora, cuando en realidad Gil presentó un papel con “su dictamen”  al día siguiente, el jueves 12. La gestión no sólo consideró la arbitraria decisión del profesor, sino que tuvo además una pronta comunicación con el Departamento de Filosofía, el cual ya se está comunicando con sus consejeros para realizar una sesión del Consejo Departamental en los primeros días de agosto, cuando la Facultad se encuentra vacía, para tratar el tema. Para cualquier otra cuestión uno puede esperar meses sin encontrar respuesta, pero frenar la democratización de Filosofía es urgente para la gestión y sus pichones.

 

Desde la Asamblea de Filosofía queremos expresar nuestro más enérgico repudio a este nefasto accionar. Nunca acordaremos con prácticas que atenten contra los trabajadores/as, sean graduados/as o docentes. Denunciamos el irreflexivo y grotesco actuar del profesor y consejero docente José Maria Gil, quien con animosidad política pone en el último lugar a quien ganó en el reconocimiento de sus trabajos y logros, y en primero a su becario, al cual involucra y perjudica premiando la afinidad personal en detrimento de un democrático acceso al trabajo.     

La gestión de la recientemente electa decana, Maria Coira, afirmó a uno de los jurados estudiantiles que fue un error haber recibido el acta que dejo Gil al día siguiente, si así lo fue –cosa que esperamos- debería anular con urgencia el orden de merito del docente, si es que de veras hay interés en solucionar la precariedad en Filosofía. Por el momento, al contrario, reconoce como dictamen la funesta designación y se lava las manos llevando el problema al Departamento de Filosofía. No es anecdótico resaltar que la mismísima decana se encontraba en las oficinas de decanato cuando los jurados del registro fueron a firmar pudiendo  dar cuenta de la ausencia del profesor. Como venimos denunciando desde la AF , la actual gestión de Humanidades no es más que una extensión de los sucesivos gobiernos de la Facultad (enlace a Cambio de decana, un mismo estilo de gestión). No podemos disociar el reciente hecho con el sucedido en noviembre del 2010, cuando se le negó el lugar de trabajo docente por la beca de CONICET, u otros del mismo talante como el procesamiento iniciado en diciembre del 2009, a la misma persona que ahora se ve perjudicada con la alteración del registro (Link a la nota aquí). Las prácticas siguen siendo las mismas: persecución ideológica, negación de lugar de trabajo, su versión actualizada y más directa, negación del  trabajo, oscurantismo, negación de documentos públicos.


El orden de mérito elevado por el docente Jose Maria Gil no premia los logros académicos, sino la afinidad personal. Un orden de mérito que por su no azarosa desprolijidad, no podría seguir su curso si no fuese por la animosidad política que mueve esta jugada.

Seguiremos insistiendo en democratizar Filosofía, ya es momento de que ella deje de ser lugar de privilegio. Luchamos contra la casta política que detenta el poder en ella y en Humanidades, la cual no permite construir una carrera crítica, abierta a todos/as los/as estudiantes, graduados/as y docentes; que se constituya como una herramienta más de transformación social. Las persecuciones sistemáticas a quienes nos oponemos no hacen más que potenciar la lucha por una carrera sin privilegios ni miseria.

16 de Julio de 2012

Asamblea de Filosofía

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