Sin pruebas y con cargos

De cómo una denuncia sin fundamento encubre la usurpación de cargos públicos

La Asamblea de Filosofía reafirmará, en las próximas líneas, dos puntos que consideramos importantes de los ya tematizados en el comunicado emitido el día 23 de marzo del corriente: en relación a las falsas acusaciones realizadas por un estudiante y un graduado de la carrera; y en relación a los cargos que dichas personas ocupan hoy ilegítimamente. Creemos que ambos hechos, el de la denuncia pública y el de la negativa privada a presentar la renuncia, se vinculan de cierta manera que expondremos a continuación.

El primero de ellos está relacionado con las calumnias expuestas en la denuncia pública por Eduardo Assalone y Francisco Casadei. Como mencionamos en nuestro comunicado anterior: “bajo ningún concepto la Asamblea de Filosofía resolvió agredir físicamente a ninguna persona, estando ese tipo de hechos muy lejos de constituir sus objetivos políticos”. Para ser más claros: ningún miembro de la Asamblea de Filosofía agredió físicamente a nadie. Es por ello que instamos, a quienes estén dispuestos, a que denuncien (como son realmente las denuncias formales: con nombre y apellido) a quien ó quienes hayan protagonizado este hecho de violencia y muestren las razones/pruebas que justifican su vinculación con la Asamblea de Filosofía. A la vez exigimos que salgan a la luz las pruebas que tienen en sus manos para vincular a dos integrantes de la AF que “tomaban un café” con el “hecho de violencia” del que dicen ser víctimas. De lo contrario, las graves acusaciones y ofensas expuestas por Eduardo Assalone y Francisco Casadei tienen el carácter de calumnias. El hecho de violencia que refieren ha sido exprimido de manera sensacionalista, al punto tal de ser esgrimido como justificación para dispensarse de dar explicaciones por la usurpación de los cargos que ejercen ilegítimamente.

El segundo punto a reafirmar, que consideramos de suma importancia y que ha quedado solapado en virtud de una falsa denuncia a la AF, trata de los cargos de cogobierno que las personas mencionadas siguen ocupando. Si los consejeros fueron en una lista electoral, fue porque los eligieron por consenso en una asamblea. Asamblea a la que no asisten para decidir ni llevar la información del CAD. De más está decir, que la gente los votó bajo esa consigna de acción y que los cargos pertenecen a la asamblea y no a los individuos, en esto reside su carácter de mandatados. Repetimos: por todas las razones expuestas en el comunicado anterior, de las cuales la más grave de ellas “consiste en usurpar cargos electivos arrogándose su titularidad, cambiando de filiación una vez que hubieron accedido a ellos; modificando radicalmente el sentido de las acciones políticas, y desconociendo el carácter mandatado de los cargos en las formas de organización asamblearia”, los consejeros deben presentar la renuncia a los cargos que ejercen de manera ilegítima, tal como fue decidido en la asamblea pública del 21 de marzo y ratificado en la asamblea pública realizada en el día de la fecha.

La AF puede dar cuenta de su historia de lucha junto a organizaciones compañeras. Esa historia sustenta nuestro compromiso no sólo contra hechos de violencia física, sino también de violencia institucional. Esto incluye: persecución política, procesamientos, amenazas académicas; de la que hemos sido víctima nosotros mismos e incluso quienes ahora eligen poner distancia y estigmatizar a sus compañeros, vaya a saber en función de qué interés espurio. No es menor para nosotros que hoy esta gente se pare de la vereda de enfrente: criminalizando a quienes todos los días se exponen y ponen su cara y su cuerpo para cambiar la Universidad y sociedad en que vivimos.

Apelamos a que se haga justicia con la memoria de una asamblea que, desde hace 10 años, en los hechos, ha demostrado la posibilidad de cambiar las cosas por medio de la acción política, las discusiones en asambleas públicas, abiertas, con trabajo de base y horizontales. Ante la acusación de que no somos una “verdadera asamblea” sostenemos que no creemos que exista en el mundo algo así como arquetipos ideales; organizaciones puras, exentas de errores. Somos conscientes de que la participación es protagonista del cambio y por eso convocamos regularmente a las asambleas públicas, seas docente, graduado/a o estudiante. Aún siendo “pocos”, como refieren maliciosamente los denunciantes,  seguimos luchando por la participación del conjunto en la toma de decisiones. Con aciertos y tropiezos, pero siempre entre todos; porque hacemos, vamos transformando lo que creemos injusto para lograr lo que juzgamos mejor para todos.

Asamblea de Filosofía

9 de abril de 2012

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