Nuevamente intervienen el Departamento de Filosofía

SÓLO SABEMOS QUE NO SABEMOS QUÉ NOS OCULTAN

¿Por qué está prohibida a personas ajenas a la gestión la información del Departamento de Filosofía?

¿Por qué tanta desesperación ante la posibilidad de que -con concursos- entre gente que no sea adicta al régimen?

En incontables casos hemos manifestado nuestra preocupación por el abandono de la carrera de filosofía. En las circunstancias actuales los signos del mencionado abandono no necesitan ser demostrados ya que, bajo la forma de síntomas acuciantes, se propagan y exhiben en todas las dimensiones de la agonizante vida académica que caracteriza a nuestra carrera. Cotidianamente nos vemos impelidos a detenernos en la existencia de un dato (el abandono) indisimulable e irreductible que escapa a cualquier aprehensión sesgada y a toda incorporación a una narración forzada e interesada. El bucolismo y el idealismo más risueños y obsecuentes nada pueden cuando reciben el impacto ineluctable de una realidad alarmante. Los ejercicios interpretativos que ofrecen versiones paliativas y sosegadas se revelan como ardides cuando pretenden convertir el deterioro generalizado en algo aceptable y hasta deseable. Nada de nuestra carrera se vuelve lo suficientemente inteligible cuando las explicaciones deben recurrir a descuidos accidentales, a cierta negligencia involuntaria o a un lapsus inocuo. El malestar resiste la alquimia ideológica. El abandono no puede ser trasfigurado en su contrario.

¿Cuál es la necesidad de este preludio en apariencia inoportunamente dramático? La misma que incesantemente nos exhorta a proveernos de la palabra para intentar conjurar, siempre con su debido correlato práctico, los problemas que aquejan a nuestra carrera. ¿Qué es lo que en esta ocasión convoca y compromete a nuestra escritura y a nuestra práctica? Lo mismo que desde los inicios de la asamblea de filosofía ha sido una preocupación primordial: la soberanía del departamento de filosofía.

Habiendo cesado el lapso de parálisis y recuperada la actividad departamental, los problemas académicos evitables continúan proliferando. A los asuntos actuales, sobre los que nos hemos explayado en informes departamentales anteriores, se suma un tema recurrente e intempestivo, es decir, la cuestión de los concursos y los registros de antecedentes. Todo ocurre nuevamente en un marco de pretensiones diametralmente opuestas e idénticamente proporcionales: la intención y el trabajo para que los concursos se realicen y los registros se solventen, y la intención y el trabajo de los docentes y graduados de la gestión para imposibilitar los primeros y alterar los segundos. Una breve recapitulación de los hechos recientes ayuda a dilucidar la coyuntura descripta y a comprender porqué el abandono no es una metáfora imprecisa por la que sintamos una particular predilección, ni una condición abstracta e intangible sino un estado material  producido por políticas concretas impulsadas desde un sector particular.

Cuando aun estábamos en pleno período de marasmo decidimos  presentar una nota solicitando una copia integral del expediente que contenía todo lo relacionado a los concursos. A su vez le consultamos a la secretaria del departamento sobre el cargo de base de la profesora Herminia Solari. Según nos informó el mismo correspondía a Introducción a la Filosofía. Anticipándonos a la reanudación de la actividad departamental, la intención central estribaba en, por un lado, obtener la copia en cuestión para poder proseguir la tarea de elaboración de las listas de jurados y, por otro lado, solicitar registros de antecedentes para evitar irregularidades previsibles, debido a la inminente liberación de cargos de la mencionada profesora, en las materias que debían ser dictadas en el segundo cuatrimestre. Luego de tres meses continuamos sin una respuesta favorable y sin la posibilidad de examinar el expediente en cuestión. A pesar de las vicisitudes burocráticas, en la última sesión del consejo departamental, tal como lo difundimos a través del segundo informe (leer aquí) , presentamos las listas unificadas de jurados graduados y estudiantes para que su subsiguiente aprobación permitiese avanzar sustancialmente en el proyecto de regularización de la planta docente mediante concursos. La elaboración de las listas requirió un minucioso trabajo de combinación para que ambas integrasen jurados provenientes de todas las propuestas que habían sido acercadas al departamento. De esa forma, al incluir el mayor número posible de graduados, se garantizaba la pluralidad indispensable requerida para la realización de los concursos. A pesar de la animadversión de los graduados de la gestión, quienes pronunciando su insatisfacción respecto de la lista heterogénea de jurados pretendían aprobar la suya (la cual solo contemplaba seis jurados para treinta concursos), las listas diseñadas en base a un criterio de amplitud democrática fueron avaladas por el consejo departamental. En la misma sesión, luego de que la información que nos había provisto la secretaria fuese contrariada por un informe que procedía de Nancy Monjes de división docencia (donde notificaba que el cargo de JTP parcial de la profesora Solari correspondía a la materia Pensamiento Argentino y Latinoamericano y su cargo de ATP simple a la materia Introducción ala Filosofía), también se aprobó la convocatoria de cuatro registros de antecedentes por los cargos que dejaba la profesora Herminia Solari y por la licencia de la profesora Barbieri: para Introducción ala Sociología, para Pensamiento argentino y latinoamericano (un adjunto simple y un JTP simple) y un ATP simple para Introducción ala Filosofía.Eneste punto, es menester precisar un dato relevante en función de la narración: fue el claustro docente, más precisamente el profesor Rodolfo Rodríguez, el que sugirió que el cargo de JTP parcial que liberaba la profesora Solari en Pensamiento Argentino y Latinoamericano fuese desdoblado en dos cargos simples, uno de Adjunto, donde proponían designar directamente a la profesora Alfonsina Guardia y otro de JTP para la misma materia. Tanto el claustro estudiantil (mayoría y minoría) como el graduado consensuamos con la propuesta de desdoblamiento de los cargos, haciendo la salvedad de que todos los docentes sean seleccionados con el procedimiento del registro de antecedentes. Esta salvedad obtuvo la reprobación del claustro docente con lo cual el método de selección para los cargos se llevó a votación, resultando mayoritaria la decisión de realizar el llamado a registro de antecedentes.

La semana siguiente asistimos al departamento para corroborar que todo lo que había sido aprobado en la sesión tuviese la signatura requerida dela Secretariapara su correspondiente transferencia a las comisiones del Consejo Académico. Sin embargo, nos encontramos con la previsible y aciaga sorpresa de que lo único que carecía de dicha convalidación eran las listas de jurados para los concursos. ¿Explicación obtenida? Ninguna. Transcurridos unos pocos días recibimos la notificación de que el pedido de excepción para los jurados graduados realizado en la primera sesión del Consejo Departamental (leer aquí) había sido denegado. Todo parece depender nuevamente de movimientos casuales y azarosos que trascienden a nuestra comprensión.

Una vez abierta la convocatoria para los registros de antecedentes fuimos avisados, en una diferencia de pocas horas, que los registros, excepto el que correspondía a un ATP simple para Introducción ala Filosofía (ver el llamado a registro aquí), habían sido suspendidos. ¿Las razones? Luis Porta, el secretario académico, expresó sus observaciones y recomendaciones anulando la decisión del Consejo Departamental. Su dominio parece superar la modesta autonomía de nuestro órgano de co-gobierno y la potestad que le permite interferir en las decisiones parece ser indiscutible e inexorable. El problemático cargo de Herminia Solari también mereció algunas correcciones especiales. La información que inicialmente nos aportó la secretaria del departamento fue rectificada sucesivas veces. El cargo de Introducción a la filosofía se transmutó en uno de Pensamiento argentino y latinoamericano para, finalmente, regresar a su origen en Introducción a la filosofía. Al mismo tiempo, la moción de los docentes –perdida por votación en el Consejo Departamental- de designar directamente a la profesora Alfonsina Guardia, omitiendo un registro de antecedentes, retorna en forma de mandato por parte del Secretario Académico de la facultad.

La inconsistencia de la información nos empuja a afirmar que, atónitos, continuamos extraviados en una insondable nebulosa burocrática y que la carrera permanece atrapada en una red de intenciones políticas cifradas. La lógica de acumulación de eventos incidentales se plasma en una serie difusa cuya coherencia interna, apenas vislumbrada, nos aboca a la adopción de una actitud socrática despojada de toda virtud: solo poseemos el saber de nuestra supina ignorancia sobre lo que ocurre en filosofía.

He aquí los motivos por los cuales sostenemos que las políticas que propician el abandono se articulan en base a tres técnicas invariables de gobierno: la tergiversación y ocultación de la información y la intervención del Departamento de Filosofía. Son tres herramientas del repertorio con que cuentan los docentes y graduados de la gestión para confiscar lo que por definición es un patrimonio público y para socavar lo que por naturaleza es un órgano de co-gobierno soberano. Mientras el saber y la información  no circulen sin restricciones arbitrarias, sin adulteraciones ni ocultaciones, permaneceremos en un estado de desconocimiento que impide que formemos una noción exacta de lo que ocurre en filosofía. En tanto figuras académicas se arroguen la capacidad de modificar y neutralizar las decisiones del Departamento de Filosofía, no podremos determinar libremente el presente y el futuro de nuestra carrera. Solo defendiendo y estimulando el trabajo colectivo, fomentando y protegiendo la transparencia en todos los ámbitos y decidiendo y acordando en conjunto podremos lograr que el abandono y el malestar sean revertidos para que finalmente la carrera de filosofía pertenezca a todos y todas.

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