Un caso más de dedocracia en Filosofía

Sed astutos como el Cholo…y mansos como palomas

El miércoles 12 de Mayo, en la sesión de Consejo Académico de la Facultad de Humanidades, se designó a dedo a Daniel “Cholo” Vázquez para cumplir funciones docentes en la materia Didáctica Especial de Filosofía. Daniel Vázquez (en adelante, “el Cholo”, como se lo conoce en la carrera) ocupa desde hace casi un año el cargo de Auxiliar docente en la Secretaría de Investigación y Posgrado, bajo la conducción de la Mg. Marta Arana y de la Decana Cristina Rosenthal (véase “Autoridades” en: http://www.mdp.edu.ar/humanidades/investigacion/index.htm). A dicho cargo sólo se accede por vía política, esto es, por decisión de la gestión de turno. Es por este motivo que un cargo así tiene, a diferencia de los restantes cargos docentes, una fecha de finalización determinada (un año), ya que debe ser redesignado anualmente en caso de que el grupo político que se encuentra momentáneamente en la gestión así lo prefiera —o no. Es un cargo que lleva el rótulo de “docente”, por cierto, pero esto obedece sólo a una cuestión burocrática (lxs bedeles, por ejemplo, también ocupan cargos docentes, pero no dictan clases; lo mismo lxs secretarixs de Departamento). Nadie espera que un auxiliar de un/a secretarix de un gabinete, de clases como parte de su responsabilidad en el cargo. Sus responsabilidades empiezan y terminan en el ámbito de la secretaría en la que fue designado.

Probablemente recuerden al Cholo por dos notas –que hemos publicado hace poco tiempo– firmadas por el Mg. Marcelo Lobosco quien, en la primera de ellas, solicita que el Consejo Departamental de Filosofía “tenga a bien incorporar en el presente ciclo como ayudante de 1ra. al Prof. Daniel Vázquez en la Catedra Didactica especial de Filosofia”, a su cargo (véase la nota escaneada en nuestro blog: https://colectivodefilosofia.files.wordpress.com/2010/03/pedidodedesignacionadedodedanielvazquez.jpg). La respuesta del Departamental fue negar la petición dedocrática del Mg. Lobosco y señalar que ese cargo ya estaba contemplado en la “propuesta integral de concursos” recientemente aprobada por este mismo órgano. Pese a este contundente rechazo, el Consejo Departamental volvió a recibir del mismo docente una segunda nota en la que nuevamente solicita la designación del Cholo en la misma cátedra, pero esta vez “como extensión de funciones de su cargo de gestión”, equivalente a un cargo de Ayudante de Trabajos Prácticos con dedicación simple (exactamente el puesto antes solicitado y denegado). Por medios alternativos, la gestión trataba obstinadamente de colocar en la carrera a uno de sus operadores políticos en Filosofía. Ante esta nueva intentona, el Departamental volvió a rechazar el pedido argumentando que se trataba indirectamente de una designación “a dedo”, puesto que todo nombramiento de un/a docente en un cargo de la universidad sin que medie un concurso público, un registro de antecedentes o alguna otra instancia de evaluación pública, es sencillamente una forma de acomodo por motivos extra-académicos (personales, clientelares, políticos).

Una de las primeras cosas que saltan a la vista a partir de este relato que hacemos aquí es que el Consejo Académico de la Facultad –con mayoría de la gestión– una vez más no respeta la decisión tomada por el Departamental de Filosofía. No se trata de un hecho aislado sino de una suerte de “recurso de última instancia” convertido en un clásico por las distintas gestiones que se han sucedido hasta la actualidad en el manejo de la Facultad. Cuando los Consejos Departamentales de las distintas carreras toman decisiones contrarias a los intereses de la gestión de turno, ésta aplica su mayoría automática (compuesta, en este momento, por la mayoría docente y lxs representantes graduadxs, adictxs a esta última, entre los cuales se encuentra nada menos que un graduado de la carrera, el Prof. Hernán Murano) y desconoce las resoluciones mayoritarias del Departamento. Poco importa, para la gestión, qué se decida en los Departamentos, mientras tengan los votos necesarios para imponer su voluntad en el Consejo Académico.

Es ya una política del Departamento de Filosofía que el ingreso a la docencia en la carrera sea a través de concursos públicos o, en su defecto,         de registros de antecedentes, nunca a través de designaciones directas o “a dedo”. Lo extraño es el grado de obstinación de la gestión en la política contraria. ¿Por qué alguien preferiría una designación a dedo a una realizada como resultado de una evaluación pública, abierta y transparente? El motivo más obvio podría ser el hecho de que el candidato o la candidata no pasarían la prueba sin la intervención milagrosa del dedo de su designador/a. Pero otra razón, menos evidente, es que se prefiera designar a dedo a alguien que, aún teniendo los antecedentes necesarios, se requiera su fidelidad incondicional para otros menesteres. Si una persona gana un cargo a través de un concurso, entonces no le debe ese cargo a nadie. Si, por el contrario, “entra por la ventana”, por una curiosa “extensión de funciones”, o por designación directa, entonces no obtiene sólo un cargo sino también una carga, una deuda con su protector/a. A esto le llamamos “clientelismo”. Un clientelismo que no se agota en el individuo aislado (el cliente) ni en su relación con un otro particular que lo designa, sino que se extiende como red clientelar en distintos ámbitos y jerarquías.

Para comprender correctamente en qué sentido la designación del Cholo se inscribe en una red clientelar que atraviesa Humanidades, es necesario reconstruir los capítulos anteriores de su historia con la gestión. Principalmente uno de ellos, el correspondiente a las últimas elecciones de graduadxs (septiembre de 2009). El Cholo, junto con Hernán Murano –actual Consejero Académico Graduado de la gestión- fue el principal operador político de la gestión a la hora de confeccionar una lista oficialista en el claustro de graduadxs de Filosofía (lista encabezada -¡jamás olvidarlo!- por Mariano Iriart). Fue él quien llevó la gente a votar; fue él quien prometió; fue el “puntero”. Su recompensa por dicho trabajo era, ni más ni menos, un cargo de Ayudante aparte de su cargo de gestión. Pero, donde existe una necesidad nace un puntero. ¿Cuáles son estas necesidades? Básicamente, puestos de trabajo. En verdad, “la gente” no es “llevada a votar”, va a votar. Los graduadxs de filosofía, tanto lxs que votaron a la gestión como lxs que no, necesitan trabajar. Algunxs aún esperan sus cargos prometidos, otrxs como el Cholo acaban de conseguirlo. El mandato implícito en la moraleja es simple: “sed astutos como el Cholo… pero mansos como las palomas”. Hay una alternativa a la falta de trabajo y no consiste en la desorganización y la sumisión, sino, por el contrario, en la organización y la participación. En efecto, desde las ayudantías de segunda que habían sido condenadas a la desaparición, hasta el reciente registro de antecedentes de Filosofía Contemporánea, fueron resultado de las distintas luchas llevadas a cabo, y constituyen puestos de trabajo para todxs lxs graduadxs, incluso para aquellxs que no nos votaron esta vez.

Sin embargo, el Cholo es un personaje más de la farsa institucional montada por la gestión, un personaje del sector de graduadxs de la gestión, comprendido políticamente por la lista “Juntos por Humanidades”, la actual conducción del Centro de Graduados. Este es  el costado declaradamente político de la red. Especialmente dentro del ámbito de Filosofía es el mencionado Hernán Murano el representante de las decisiones de la gestión en el Consejo Académico. Uno de los que votó la designación del Cholo el miércoles 12. No hay Cholo sin Murano.

La “democracia representativa” de la universidad es condición de la organización clientelar académica. El corporativismo de Hernán Murano no es una excepcionalidad del régimen académico democrático sino, por el contrario, su exponente fiel. No es sino una forma de manejarse políticamente mediante un intercambio de favores y lealtades que inhibe totalmente en el campo político la posibilidad del disenso. De esta forma, a las posiciones antagónicas no se las discute con argumentos sino que se las persigue en nombre de la “institucionalidad” democrática.

Tal como dijimos al principio fue el Consejo Académico de la Facultad el que aprobó la designación del Cholo. Es al Consejo Académico a quien tenemos que pedir explicaciones al respecto. Sabemos que no alcanza con nuestra participación política en el estrecho marco del Consejo Departamental, y que es necesaria la movilización y la participación de todxs en los espacios en los que se centraliza el poder clientelar.

Convocamos a todos y todas, sin distinción de claustro, a la próxima sesión de Consejo Académico el miércoles 26 de Mayo a las 16 hs.

¡Defendamos la autonomía de la carrera

y la posibilidad de trabajar sin pactos de sujeción!

Asamblea de Filosofía

Mar del Plata, 24 de Mayo de 2010

Informe Departamental 11 de Mayo de 2010

Informe del último Consejo Departamental de Filosofía (11/05/10)

En la última sesión del Consejo Departamental (martes 11 de mayo) hemos presentado, el claustro estudiantil y el claustro graduados, una nota dirigida a la Decana Cristina Rosenthal. En esta nota solicitamos un pedido de informe sobre la situación de un expediente en el cual se encuentra un proyecto, presentado en el año 2008 por varios docentes de nuestra carrera, en el que se propone la creación del Doctorado en Filosofía. La nota tiene como objetivo saber en qué situación se encuentra dicho expediente para que la creación de este posgrado no se retrase aún más, a sabiendas de lo importante que es, tanto para graduados/as como para los estudiantes que estarán en esa situación a futuro, poder realizar una carrera de posgrado en la ciudad.

Por otro lado, se aprobó una nota en solidaridad con los compañeros /as de la Universidad de Middlesex en Reino Unido ya que las autoridades han solicitado el cierre del Departamento de Filosofía (y por ende de la carrera) con el argumento de que éste no aporta suficiente dinero como para solventar sus actividades. Entendemos que el cierre de este departamento se encuentra en relación directa con un conjunto de acciones tendientes a reducir a su mínima expresión a la filosofía y a quines nos dedicamos a ella. La eliminación de las materias de filosofía de los planes de estudio de los colegios secundarios en todas partes del mundo y el desprestigio al que han sometido a nuestra carrera dan cuenta de esto mismo. Si entendemos la importancia de la filosofía no podemos ser indiferentes a esta situación.

Para obtener información regularmente actualizada sobre el conflicto mencionado en el párrafo precedente pueden ingresar a www.savemdxphil.com donde también podrán dejar su adhesión.

Por último se dio a conocer una nota presentada por la profesora Herminia Solari respecto a un homenaje al doctor Arturo Andrés Roig. Todas estas notas fueron aprobadas por unanimidad.

1) Proyecto para el Doctorado en Filosofía presentado en el año 2008.

Proyecto Doctorado en Filosofía MdP (2008)

2) Nota presentada por docentes de la carrera en el 2008 acompañando el proyecto de Doctorado.

Nota por Doctorado (2008)

3) Nota presentada por los claustros estudiantil y graduado el Martes 11 de Mayo de 2010 en el Consejo Departamental.

Nota por informe del doctorado (mayo 2010)

4) Adhesión aprobada en el Departamento de Filosofía a la lucha de los/as compañeros/as de la Universidad de Middlesex.

Middlesex (mayo 2010)

Situación de Sociología

SIERVAS DE LA CÁTEDRA

Otro episodio de feudalismo académico

o “lealtad es obedecer”

Documento de la Asamblea de Filosofía de Mar del Plata en solidaridad con las compañeras adscriptas a la cátedra Introducción a la Sociología, recientemente expulsadas de la misma.

adscripción (Del lat. adscriptĭo, -ōnis.) f. Acción y efecto de adscribir. 2. Der. Destino de un clérigo a un cargo que su superior determina. (…)

-Historia. La vinculación de un hombre y de sus descendientes a un determinado cargo, oficio o predio apareció en el imperio romano a finales del s. III o principios del s. IV. Durante la Edad Media la adscripción de los campesinos a la tierra que cultivaban fue un hecho frecuente en todos los países europeos, en alguno de los cuales pervivió hasta muy avanzada la Edad Moderna; a este fenómeno no sólo contribuyó la tradición romana, sino también las especiales condiciones de inseguridad de los primeros siglos medievales. Pudieron estar adscritos a la tierra tanto hombres de condición jurídica servil (siervos de la gleba) como hombres semilibres (payeses de remensa, solariegos, collazos, etc.).

Hace pocos días circuló un mail entre estudiantes y docentes de Sociología, en el cual una compañera de dicha carrera y adscripta a la cátedra Introducción a la Sociología decía, en un mail de circulación privada, cosas como: “a este petizo [aparentemente se referiría al Coordinador del Departamento, Enrique “Quique” Romanín] hay que romperle la cara, demagogo le queda chico!!!”. Citamos esta frase porque es la que más ha afectado a la docente titular de la cátedra, Mag. Silvana Lado, tal cual se evidencia en un mail, esta vez de su autoría, difundido por el Departamento de Sociología por pedido de dicha profesora. Califica, el “romperle la cara” a alguien, como una “solución terrible, horrenda, propia de vándalos o de mafias y que nada tiene que ver con hacer política”. Un poco más adelante agrega, “atónita”: “no pienso quedarme callada y de brazos cruzados ante el atropello. Creo ante todo en las lealtades, las solidaridades dentro de los grupos, soy antigua”. Pero, ¿atropello de quién y hacia quién? ¿A qué lealtades hace referencia la profesora Lado? ¿Qué debemos entender por “lealtad”? Antes de detenernos en los meandros de este abstruso concepto, veamos qué fue lo que pasó en estos días en Sociología.

Como dijimos, la piedra del escándalo fue el mail de una adscripta de la cátedra Introducción a la Sociología, cuya titular es la Mag. Silvana Lado, y cuyo profesor adjunto es el Coordinador de la carrera, “Quique” Romanín. En principio, la supuesta autora del mail afirma y recontra-afirma que nunca escribió ese mail, lo cual denota un hecho gravísimo, puesto que, de ser cierto, significaría que hay grupos en nuestra Facultad que operan jaqueando cuentas de correo, truchando mails, etc. Es decir, actuando como servicios de inteligencia entre lxs estudiantes. No obstante, en este documento haremos como si el mail en efecto lo hubiera escrito la compañera, no porque no le creamos –de hecho, no tenemos por qué no creerle–, sino porque aunque lo hubiera escrito, de ello no se sigue la expulsión de nadie de ningún lado.

En segundo lugar, el mail era de circulación privada, como una carta de amor, pongamos por caso. Alguien –evidentemente infiltrado en el grupo de destinatarixs; evidentemente interesadx en perjudicar a la estudiante y al espacio político en el que ella participa, a saber, la Asamblea de Sociología– difundió el mail; alguien lo hizo público. Imaginemos que Pulti, el Intendente de Mar del Plata, se ocupara de revisar cada uno de los mails o de las cartas que enviaran lxs empleadxs de la Municipalidad para, en caso de encontrar en ellos una opinión agresiva, descalificante o simplemente contraria a la suya, procediera a la expulsión de su autor o autora del cargo público hasta entonces ocupado aduciendo, como prueba, la correspondencia violada y públicamente exhibida. ¿No estaríamos frente a un caso de absolutismo político liso y llano? ¿No sería persecución ideológica de la peor calaña, queremos decir, de la calaña más rancia y “antigua”, la más retrógrada? Cuando un Departamento de una unidad académica difunde mails privados de una estudiante sin la autorización expresa de la misma, se comporta como una institución absolutista, totalitaria, incapaz de distinguir lo público de lo privado. No es que queramos aprovechar este documento para reivindicar una distinción claramente liberal, sino, todo lo contrario, creemos que la mejor forma de superar dicha dicotomía no consiste precisamente en retroceder a una instancia pre-liberal, “antigua” o, más exactamente, medieval.

Probablemente el/la lector/a de este documento, desconocedor/a de los hechos acontecidos en Sociología en los últimos días, no entienda las razones de Silvana Lado para tomar partido tan drásticamente por Romanín y en contra, tan duramente, de las estudiantes involucradas por el mail mencionado (la segunda estudiante alejada de la cátedra, “fue culpable” de intentar apoyar a la supuesta autora del correo electrónico). Y es aquí donde es necesario introducir un mínimo análisis del concepto de “lealtad”, palabra predilecta de la profesora Lado, que no ha cesado de repetirla últimamente. Queremos vincular este concepto con el de “adscripción”, puesto que lo aberrante de esta situación es, en definitiva, la expulsión de facto de dos estudiantes de su cargo como adscriptas en una cátedra de la Facultad por haber sido asociadas a opiniones contrarias a las de la cúpula de dicha cátedra y de la carrera en la que cursa.

En nuestra Facultad de Humanidades, un/a adscriptx es aquel/la estudiante o graduadx que solicita su incorporación a una cátedra para desarrollar allí tareas docentes y/o de investigación. Generalmente este es el primer paso de una carrera académica. Allí unx empieza a familiarizarse con la actividad docente –bajo supervisión de la cátedra– y desarrolla los temas que le interesa especialmente investigar (de ahí que se elija esta o aquella materia determinada). El cargo no es rentado pero exige una designación por parte del mismísimo Consejo Académico, previo aval del Consejo Departamental de la carrera y, he aquí el punto, del/la docente titular de la asignatura. Dichx docente se compromete a supervisar las tareas del/la estudiante o del/la graduadx y a ofrecerle a éste o a ésta toda la ayuda necesaria para poder desarrollarlas. El compromiso del/la adscriptx es, por tanto, como todx funcionarix públicx, exclusivamente con la institución. El/la docente titular es sólo el jefe o la jefa circunstancial. Ahora bien, ¿qué tiene que ver la lealtad con todo esto?

Pues bien, lo que sucede es que las adscripciones son condición necesaria de la carrera académica. Si alguien quisiera acceder alguna vez a algún cargo (esta vez rentado) de ayudante (el nivel más bajo dentro de la pirámide-cátedra) o, por ejemplo, llegar a ser becarix de investigación, debe saber que las adscripciones son su primer escalón en la carrera. Gracias a ella unx adquiere curriculum y puede disputar cargos en el futuro. Si un/a docente le niega el acceso a alguien a su cátedra en calidad de adscriptx, entonces no sólo le impide a ese alguien “hacer carrera” sino, lo que es peor, le niega la posibilidad de conseguir en el futuro un trabajo acorde a su profesión. Lo más dramático de todo esto es que la negación del acceso de una persona a una cátedra está por lo general acompañada del ingreso de estudiantes y graduadxs “favoritxs” a los ojos del/la omnisciente titular. Las adscripciones, al ser el primer paso de una carrera académica, suelen ser a la vez el círculo más amplio de la esfera clientelar de las camarillas docentes.

La enérgica respuesta de Silvana Lado en apoyo de Romanín puede ser leída, entonces, como una acción típica del feudalismo académico, (1) la cual incluye dos movimientos: 1) el respaldo de la titular a un miembro encumbrado de la cátedra (nada menos que el Adjunto, nada menos que el Coordinador de la carrera); 2) el castigo ejemplar por parte de la cúpula de la cátedra a parte de lxs miembros menos favorecidos de la misma, a quienes se acusa de violar un pacto fundamental: el de la lealtad del subordinado hacia su superior, del aprendiz hacia el experto, del súbdito al soberano, del siervo hacia su señor.

Por eso hablamos de “feudalismo académico”: porque nos encontramos con formas medievales de organización social en las cuales se tejen relaciones de servidumbre –“adscripciones” en sentido amplio–, donde hay “señores” que, a cambio de “protección” (léase: “un mínimo futuro académico”), ejercen un dominio prácticamente absoluto en el territorio-cátedra que administran. La docente Lado llegó a decir, expresamente: “No se muerde la mano del que te da de comer”. Refrán trillado si los hay, pero que da cuenta de la moral del amo con toda claridad. Bastan unas simples preguntas como objeción al mandato: ¿Y si quien nos da de comer es a la vez quien nos oprime? ¿No es por lo general así, que quienes nos oprimen son a la vez lxs que nos dan (poco o nada, por cierto) de comer? ¿Sino cuál sería el sentido de obedecerle? Es apropiado en este contexto decir que los campesinos y las campesinas que trabajan la tierra del señor feudal bajo su señorío  eran denominadxs, en infaltable latín, “glebae adscripti”, “siervos de la gleba”, de la tierra. Ser “adscripto/a” es, para los señores, ser “siervo/a”, siervo/a de la cátedra, casi esclavo/a. La alternativa de hierro, en este contexto, es, como dijera Hegel, la servidumbre o la muerte.

Quizás lo más triste de todo esto es que este escándalo haya logrado desviarnos del eje político actual de la carrera de Sociología. Porque el mail de la discordia era una contestación a un informe que la Asamblea de Sociología había elaborado a propósito de la reunión del Consejo Departamental de dicha carrera. En dicha oportunidad, el Coordinador Romanín, a tono con las repentinas directivas de la gestión de la Facultad, había resuelto, por obra y gracia de su voluntad soberana, no efectivizar –al menos no en el 2010– los registros de antecedentes (2) de ayudantes previstos para el cuarto año de la carrera. Este es el verdadero motivo de la discordia, del cual ya nadie habla pero que permite entender qué es lo que agita tanto los ánimos. Hay quienes defienden –defendemos– la creación de nuevos cargos docentes y la apertura de instancias transparentes de evaluación académica para cubrirlos, y hay quienes esto ya no les importa tanto, aún cuando su participación en la carrera se haya debido pura y exclusivamente a eso, a la lucha de lxs estudiantes organizadxs en asambleas que nunca dejaron de repudiar las designaciones “a dedo”, los favoritismos, y el autoritarismo imperante.

Vaya nuestra solidaridad, pues, con las compañeras de Sociología, para que se sientan, en la medida de lo posible, un poco menos solas en esta traumática situación. Sabemos lo que significa la persecución ideológica, porque no hace tanto tuvimos que padecerla nosotrxs mismxs y aún hoy seguimos sufriéndola de diversos modos. Sabemos, también, lo que es no contar con el imprescindible apoyo del Centro de Estudiantes cuando las papas queman (¡la “UNIDAD” osan llamarse!). No dejamos de advertir, “atónitos”, la participación indispensable en toda esta operación política de una agrupación como CAUCES, fiel exponente del servilismo académico, y que no ha dejado de sacar tajada tras tajada de esta situación.

Decimos: ¡No a la persecución ideológica en Sociología! ¡Sustanciación inmediata de todos los registros de antecedentes!

Resultado del registro de antecedentes de Filosofía Contemporánea

Breve historia de Filosofía Contemporánea

A propósito del reciente registro de antecedentes de Filosofía Contemporánea

He aquí una breve narración de los últimos 9 años de la cátedra Filosofía Contemporánea. Elegimos contar la historia pues el olvido de la misma es siempre una forma de conservadurismo. Evitar el debate y el cuestionamiento sobre cómo se han dado las condiciones que generaron la situación actual es, entre otras cosas, perder de vista que podemos modificarla.

En el año 2001 con la gestión de la Profesora Rita Novo en el Departamento de Filosofía se impone arbitrariamente la jubilación del Dr. Ricardo Maliandi. Ello implicó un contrato que le permitió seguir dando clases como titular de Ética y su cese como docente titular de Filosofía Contemporánea. A pesar de los insistentes debates dados por parte de la Asamblea de Filosofía por la injusticia de la medida tomada, dicha decisión siguió en pie, avalada por los consejeros docentes de la carrera y de la facultad.

Al despido del Dr. Ricardo Maliandi de la cátedra Filosofía Contemporánea, efectivizado en el año 2003, le sucedió la designación del Dr. Samuel Cabanchik. Los modos de esta decisión no fueron ni más justos ni más democráticos.  Una vez más, anulando el debate y haciendo gala de la dedocracia, se decide su cargo como titular de la cátedra Filosofía Contemporánea. Será ahora el mismo docente, Samuel Cabanchik, el que decidirá quién lo acompañará en el dictado de la materia. Así, durante los primeros dos años, Germán Súcar, abogado aunque aficionado a la filosofía, dictará las clases como adjunto de la cátedra; luego le seguirá Federico Penelas, todos ellos, por supuesto, provenientes de la venerada metrópolis. En contra de todos los intentos de democratizar y transparentar las decisiones llevados a cabo por la Asamblea de Filosofía, los docentes desfilaban –cada 15 días– por nuestra carrera con aires de conquista.

En el 2007 y gracias a que la Coalición Cívica de Elisa Carrió ganara representación en el Senado, Samuel Cabanchik –el nuevo senador de la Nación por dicha Coalición–, desapareció bruscamente de los pasillos de nuestra facultad. No había dicho ‘hola’, tampoco dijo ‘chau’. La gente importante no saluda.

Fue Federico Penelas quien quedaría como titular de Filosofía Contemporánea. Fiel a las prácticas de sus maestros, insistirá –durante dos años y con no menos de cinco cartas hablando de ‘necesidades y virtudes’– en la designación de Horacio Banega para integrar su cátedra.

Luego de nueve años de debate en el Consejo Departamental y Académico, de la divulgación de la información, de las cartas y pedidos, de los bombos afuera del Departamento, la Asamblea de Filosofía ha logrado revertir la dedocracia, resolviendo concursos y registros de antecedentes para la designación de docentes de todas las materias.

Así, el 30 de abril, se llevó a cabo el registro de antecedentes [1]de Filosofía Contemporánea. La comisión asesora, conformada por dos docentes de la carrera: Manuel Comesaña y Marcelo Lobosco, una graduada: Sonia López y un estudiante: Federico Giorgini, evaluó los antecedentes y las propuestas de los postulantes. Se confeccionó un cuadro estableciendo por consenso los criterios de evaluación y se fueron analizando una a una las presentaciones de los candidatos: Mag. Horacio Banega, Dr. Andrés Crelier y Lic. Eduardo Fernández. Los pormenores de la evaluación de cada uno pueden observarla en el cuadro que adjuntamos.

Nos interesa destacar, por una parte, que, en contra de las expectativas dedocráticas, hemos logrado la realización del registro de antecedentes de Filosofía Contemporánea, sin embargo todavía resta que el Consejo Académico apruebe lo decidido por la Comisión asesora. Entendemos que no tendría razones válidas para no hacerlo, pero también entendemos que la política intervencionista, dedocrática y clientelista de los docentes de la gestión de la Facultad de Humanidades ha sido, durante los nueve años narrados, el mayor obstáculo para democratizar las decisiones y abrir el juego.

Por otra parte, que, gracias a la realización del registro, pudieron evaluarse los antecedentes de los postulantes quedando así primero en el orden de mérito un graduado recibido de nuestra carrera y residente de nuestra ciudad, quien –como podrán observar en el currículo que adjuntamos– cuenta con sobrados méritos para ocupar el cargo. Felicitar que sea un docente residente de nuestra ciudad no es un caso de chauvinismo académico (pues entendemos la importancia de contar con docentes provenientes de otras unidades académicas),  sino, más bien, dar cuenta de que es vital para una carrera tener en su planta docente permanente profesores/as e investigadores/as que sean accesibles para la formación de nuevos/as docentes e investigadores/as.

Creemos –y no nos cansamos de repetirlo– que cambiar, aunque sea un pedacito, el mundo en el cual vivimos es resultado de la lucha y la participación abierta, pública y horizontal. Sabemos –y no nos cansamos de repetirlo– que llevar a cabo esa trasformación de forma justa y transparente depende exactamente de lo mismo.

Por eso –una vez más– te invitamos a que participes de las asambleas de Filosofía, seas estudiante, graduado/a, docente o investigador/a, para que sigamos decidiendo entre todos y todas.



[1] Los registros de antecedentes son un método que permite seleccionar a los/as docentes para un cargo vacante cuando todavía no se sustanció el concurso para dicho cargo. Puesto que para que los concursos se sustancien, además de la voluntad política de hacerlo, existen vericuetos legales que llevan su tiempo considerable, es necesario, en el ‘mientras tanto’, una instancia de elección lo más democrática y transparente posible que permita designar al/la docente que dictará las clases. Así, los registros de antecedentes, si bien no son un concurso, contemplan la conformación de una “comisión asesora” con representación de docentes, graduados/as y estudiantes que a partir de ciertos criterios de evaluación (similares a los de un concurso) pueda seleccionar a los candidatos, confeccionando un “orden de mérito”. Antes de los insistentes reclamos de la Asamblea de Filosofía, ese ‘mientras tanto’ era cubierto por el método de la dedocracia. Es decir, los/as docentes de la gestión de la carrera y de la facultad decidían –según sus criterios privados y clientelistas– la designación de tal o cual docente para ocupar el cargo vacante.

-Cuadro comparativo con los antecedentes de los postulantes:

Cuadro Registro de Antecedentes Contemporánea

-Dictamen de la Comisión Asesora:

Dictamen

-Curriculum completo de Andrés Crelier:

CV completo – Crelier